Valencia, 9 de Julio de 2006 |
|
|
Italia tetracampeona en la noche en que
Zidane enloqueció
Fabio Grosso fue el hombre que marcó a las 22:42 de Berlín el penal que llevó a la "azzurra" a su cuarto triunfo, el primero en 24 años, en una noche que vio a Zinedine Zidane elevarse a los altares del fútbol y descender hora y media más tarde a los infiernos.
Movió Totti, a las 20:00 en punto, tras casi un minuto de tensa espera para cumplir con el horario. El partido más esperado en cuatro años comenzaba a jugarse ante 69.000 espectadores -10.000 italianos y otros tantos franceses-, y su inicio no defraudó.
Apenas 30 segundos de juego y todo se paró: Henry había chocado con Cannavaro y estaba inmóvil en el piso. Tras tres minutos de atención volvió a entrar al que ya se perfilaba como un choque de pierna fuerte: a los 5' Elizondo sacó la primera amarilla, a Zambrotta, por falta a Vieira, su compañero en la Juve.
Se jugaba sin concesiones, al límite: la final del Mundial es algo único, pero también contaba que nueve de los titulares -siete en Italia, dos en Francia- fueran de clubes involucrados en el escándalo del "calcio". Podían ser campeones del mundo hoy, pero quizás no tener un trabajo en serio próximamente. Y ese espíritu impregnó sobre todo a Italia.
A los 6' llegó la jugada que cambiaría la historia que perfilaba la final. Penal de Materazzi a Malouda, un "toque" del italiano, suficiente para que el francés del Lyon cayera en el área.
Y entonces surgió el genio de Zidane, el genio que tan mal terminaría la noche.
Convertido en Antonin Panenka, el checoslovaco que en la final de la Eurocopa 1976 marcó en la tanda de penales un gol para el recuerdo, "Zizou" tocó a los 7' con la punta de su botín derecho hacia arriba y suave, tan suave que Buffon habrá podido revisar media vida mientras veía la pelota entrar en lánguida vaselina a su izquierda. El balón rebotó en el travesaño y cayó tras la línea. Genial Zidane.
Adiós al récord de imbatibilidad en Mundiales que Buffon quería quitarle a su compatriota Zenga, pero bienvenida a un nuevo partido: Italia, al igual que en la semifinal ante Alemania, se jugó al ataque, se amigó con la pelota y comenzó a buscar el empate.
Qué comienzo! El gol de Zidane fue doblemente beneficioso para el partido: por genial, sí, pero también por destrabar parte del entramado táctico y la dureza que amenazaba a la final.
Tras una amarilla a Sagnol por dura falta a Grosso, Thuram desvió a los 14' al corner un preciso tiro libre de Pirlo desde la derecha. Pirlo desde la derecha: muchas veces sufriría Francia por allí, y de allí vendría el empate.
El exquisito mediocampista del Milan puso en marcha su mágico botín, con un corner desde la derecha bombeado, de caída lenta, para que Materazzi elevara sus 193 centímetros sobre Vieira y cabeceara al gol ante la desesperación de Barthez y Ribery. Era su segundo tanto en el Mundial, el más importante. Iban 19', y el partido volvía al empate.
Una jugada calcada -corner de Pirlo desde la derecha, cabezazo de Materazzi- fue salvada por el pie de Thuram a los 27'. Llegó luego una gran combinación en una internada por la derecha de Gattuso, pared incluida con Totti, que llevó a que cabeceara Toni al travesaño a los 36' tras otro corner desde la derecha de Pirlo.
Italia era más que Francia, sobre todo porque quería más a la pelota que "les bleus". Sonó en las gradas la Marsellesa como aliento, pero tardó en surtir efecto, porque Italia se fue mucho más entera al vestuario.
Ese vestuario del que Francia volvió rejuvenecida, con un Henry brillante y todo el equipo con una marcha más que 15 minutos antes. Incluso pudo haber marcado Elizondo un penal de Zambrotta a Malouda, pero Francia no protestó.
Diarra entró a los 57' en lugar de Vieira, que se retiró golpeado. El partido era intenso y atractivo, pero con amplia mayoría de alemanes en las gradas faltaba el duelo de hinchadas, faltaba pasión en el estadio.
Entró Iaquinta en Italia a los 61', en lugar de Perrotta, y entró De Rossi, el mediocampista suspendido cuatro partidos tras su codazo a un estadounidense, en lugar de Totti. Y el línea anuló correctamente un cabezazo al gol de Toni por posición adelantada.
Henry volvió a escaparse y amenazar a Buffon, pero Cannavaro se confirmó por enésima vez como el mejor defensa del Mundial.
Un tiro libre de Pirlo rozó el palo derecho de Barthez a los 77', pero Francia siguió más cerca de Buffon que Italia de Barthez. El veterano Del Piero entró en lugar de Camoranesi a los 87'.
Pero no hubo caso. Ningún arco cayó, y la prórroga era un hecho: 30 minutos más de emoción en la cálida y húmeda noche de Berlín. Por quinta vez en la historia, los 90 minutos no eran suficientes para encontrar a un campeón.
Malouda mostró caños y veloces incursiones por la izquierda en el inicio de la prórroga, Ribery se perdió el gol a los 98' y, exhausto, fue reemplazado por el francoargentino Trezeguet. Buffon se lució ante Zidane a los 103' tras un potente cabezazo del francés.
¿Dónde estaba Italia? Esperando los penales, probablemente. Quince minutos más y estaba en ellos.
Henry, que ya no era el de hace un rato, dejó su lugar a Wiltord a los 107'. Fue entonces que Zidane enloqueció, fue entonces que decidió arruinar su despedida: agachó la cabeza como un toro enceguecido y embistió con un testarazo contra el pecho de Materazzi.
Muchos no entendían por qué el central se retorcía en el suelo. Pero llegó la roja de Elizondo tras consultar al línea.
Nunca un grande se había despedido con tan poco honor. El abucheo cubrió el estadio, pero era un abucheo algo ignorante. Algunos silbaban al francés, porque vieron el cabezazo que no exhibió la pantalla gigante, pero otros descargaban su rabia con el "delator" Buffon, que había avisado al línea.
No entendían lo que sucedía, no recordaban que Zidane es reincidente: ya había perdido el juicio ocho años antes en Francia 98 pisando a un saudí, y lo mismo le pasó en otros partidos de clubes.
Mejor para la "azzurra" que llegaran los penales, porque cada vez que uno de sus jugadores tocaba el balón, el abucheo sacudía Berlín.
Llegaron los penales, los mismos que en Estados Unidos 94 le quitaron a la "azzurra" el título ante Brasil. Segunda vez en la historia que el Mundial se definía por penales, y otra vez Italia era protagonista.
Acertaron Pirlo, Wiltord y Materazzi, pero Trezeguet sacudió el travesaño. Los penales en el Olímpico de Berlín no son buena cosa si se crió uno en Argentina. Acertó De Rossi, Italia se adelantaba 3-1. Acertó Abidal, 3-2, pero Del Piero puso el 4-2, e Italia acariciaba el cuarto título. Sagnol convirtió para 4-3, y el título estaba en los pies de Grosso, el héroe ante Australia y Alemania.
Con calidad, combado, directo a la red. Barthez voló hacia su derecha, hacia el lado equivocado, y todo el equipo italiano voló hacia los brazos de Fabio Grosso, la nueva cara ganadora de la Italia tetracampeona.
Síntesis:
ITALIA: Buffon - Zambrotta, Cannavaro, Materazzi, Grosso - Camoranesi (86' Del Piero), Gattuso, Pirlo, Perrotta (61' Iaquinta) - Totti (61' De Rossi) - Toni
FRANCIA: Barthez - Sagnol, Thuram, Gallas, Abidal - Vieira (56' Diarra), Makelele - Ribéry (100' Trezeguet), Zidane, Malouda - Henry (107' Wiltord)
Arbitro: Elizondo (Argentina)
Espectadores: 69.000 (agotado)
Goles: 0-1 Zidane (7'), 1-1 Materazzi (19')
Tanda de penales: 1-0 Pirlo, 1-1 Wiltord, 2-1 Materazzi, Trezeguet errado, 3-1 De Rossi, 3-2 Abidal, 4-2 Del Piero, 4-3 Sagnol, 5-3 Grosso
Tarjetas amarillas: Zambrotta / Sagnol, Malouda, Makelele
Tarjetas rojas: Zidane (110' por agresión)
|
e-mail director | e-mail editor on-line | e-mail periodistas e-mail director publicidad & mercadeo Todos los Derechos Reservados. © Copyright 2001 Editorial Notitarde C.A. |