Valencia, 1 de Julio de 2006 |
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Abstraerse de la derrota albiceleste parece
una misión imposible
Las expresiones de pena se cuelan en los principales medios de difusión y en los comentarios de los ciudadanos que pueblan el país y que aún no encuentran consuelo tras la eliminación del conjunto local. "La verdad, nos arrancaron la ilusión, es una injusticia. Todavía no lo puedo creer, estuvimos tan cerca...", se lamenta Manuel, un taxista porteño, que admitió que la sensación de "desánimo" aún hoy no lo abandona. La derrota de la selección albiceleste acapara este sábado los comentarios televisivos, los programas de radio, las crónicas de la prensa y hasta los avisos de publicidad de los principales diarios, que felicitan a los jugadores por su actuación en la Copa del Mundo, aunque no ocultan el "dolor" que ha provocado la derrota frente a Alemania. Ni las múltiples "cábalas", tal como se denomina en Argentina a los actos de superstición, alcanzaron para "ayudar" a ganar al equipo que, de acuerdo con las declaraciones de los hinchas y con las crónicas de la prensa local, "fue más que Alemania" y se retiró del certamen con "la mejor imagen". Así, las expectativas de los fanáticos argentinos se acrecentaba a grandes pasos a medida que el conjunto local avanzaba en el Mundial. De hecho, los puestos de venta con banderas y gorros celestes y blancos se multiplicaron en numerosas esquinas de Buenos Aires y del interior del país, aunque ese rastro de clima festivo desapareció hoy de las calles argentinas. Los hinchas locales le dieron un notorio valor a la participación de la selección en la Copa, al punto que la venta de televisores aumentó cerca de un 50 por ciento, numerosas parejas retrasaron el horario de sus casamientos para poder ver los encuentros y hasta en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza, los pasajeros demoraron ayer su ingreso a los aviones durante el transcurso del choque. "Existe una exacerbación del sentimiento nacional con el Mundial, que se actualiza y se renueva. Existe, en general, una expectativa desmedida con los equipos de turno porque los hinchas encuentran un digno motivo para sentirse orgullosos", definió a EFE el sociólogo Roberto Di Giano, autor del libro "Fútbol y Cultura Política en la Argentina". Según el especialista, los hinchas se suman al Mundial "desde las ganas de festejar, desde la necesidad de cohesión social", en un país donde existe una "profunda fragmentación de los partidos políticos y de la clase media". "En este contexto, se ve la actuación de la selección como algo fundamental. Se vuelve una instancia ilusoria de integración social y nacional. Es una impostura, no es real, pero todos terminamos sumándonos al juego", insistió Di Giano. Para Nicolás Marisi, director de "La Casa del Hincha", "el fútbol es una fiebre que contagia, al punto que la gente deja de trabajar o de hacer cualquier otra actividad para ver un partido" del conjunto nacional. "Antes del encuentro con Alemania, por ejemplo, no había tela celeste para fabricar banderas. Y días antes de que comenzara la Copa ya se habían agotado todas las camisetas de la selección argentina", explicó el director de la entidad, especializada en la creación de productos destinados a hinchas de todo tipo. La derrota albiceleste frente a Alemania no sólo mereció los comentarios de hinchas de todo el país, sino también del propio presidente, Néstor Kirchner, quien se mostró "muy satisfecho" y "orgulloso por la actuación de la selección, por su categoría y su entrega". "Los muchachos pusieron todo en la cancha y perdieron con mucha dignidad", sostuvo el presidente, quien no pudo resistirse a las cábalas y optó por ver el choque en el mismo lugar donde disfrutó la goleada de Argentina por 6-0, frente a Serbia y Montenegro. EFE
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