Problemas y memorias

Academia de Historia del Edo. Carabobo.

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Academia de Historia del Estado Carabobo/ Columnista
Academia de Historia del Estado Carabobo/ Columnista

Dr.Horacio Biord Castillo:

En las últimas semanas dos países han visto removerse de nuevo sus recuerdos, sus afectos, sus fobias y filias. España y Chile se han enfrentado a su memoria, a sus memorias, y las han enfrentado y contrapuesto. El debate sobre la ubicación de la tumba de Francisco Franco y la conmemoración de los 45 años del golpe de Estado contra Salvador Allende reponen, reabren, hacen sangrar de nuevo viejas heridas que el tiempo no ha logrado cicatrizar.

La condena a Franco arranca maldiciones a la República. Las loas a la República, en cambio, generan ditirambos a Franco. La condena a Pinochet desencadena imprecaciones a la Alianza Popular, la alabanza de esta bienaventuranzas a la dictadura. Sociedades polarizadas reclaman “sus” memorias. Tal vez se asemejen a discursos de posverdad las narrativas no de, lo cual resulta obvio, sino sobre cada sector.

Las versiones de un sector u otro, las fobias y las filias, las simpatías y las antipatías, los sesgos, la militancia ideológica en una tesis o en otra, los dolores y deudas sociales de un sector y del otro, los odios y resentimientos incluso, pesan en la construcción de la memoria, en la deconstrucción de otras versiones. Hablo de mí mismo, de mi entorno, no solo de los “otros”. He allí por qué los problemas sociales generan una memoria subjetiva a lo largo de varias generaciones. Tal vez mientras haya dolientes, directos o indirectos, las memorias se enfrentarán, las versiones se agitarán.

En el caso de Venezuela será difícil conciliar las memorias de la historia presente. Pasarán muchos años, décadas al menos, para que las aguas del recuerdo se unan, si ello fuera posible, se reúnan sin mezclarse en un mismo cauce. No sé si hay posibilidad alguna de adelantarse a los acontecimientos y facilitar desde el presente la emergencia de una memoria cicatrizante, de una verdad que no sea una versión manipulada de la verdad (es decir, una posverdad).

Gómez, el trienio adeco, Pérez Jiménez, el Pacto de Punto Fijo, las guerrillas han sido temas de gran discusión aunque no de una extrema polarización como la que ha conocido Venezuela en el siglo XXI. ¿Será posible una memoria menos ácida para el futuro de nuestro país? He ahí la gran incógnita, la gran angustia, el presagio mismo de la confrontación de memorias no como mero debate sino como expresión de una latente o incluso patente polarización.

Si el diálogo no ha progresado hasta ahora en Venezuela, cabría preguntarse si tendrá lugar en el futuro. En todo caso un verdadero diálogo requiere de comprensión y de una verdad iluminadora que no se disfrace con justificaciones ni intereses, que no se construya como una posverdad o como parte de un discurso justificador y militante a ultranza. Un diálogo prometedor quizá implique el reconocimiento de los alegatos del otro, el pedir perdón, el perdonar, el ser perdonados, la superación de exclusiones, la reparación de los agravios y el sentido de construcción que una región, un país, un continente, macrorregiones incluso para no hablar del mundo entero requieren.

Tiemblo al imaginar las memorias del presente que en el futuro puedan actuar como espinas para la edificación de la paz verdadera, no de una paz aparente, de una tensa, vana e inestable tranquilidad, sino como una convivencia que no niegue la diversidad, sino que la asuma como praxis de coexistencia y no como razón de eliminación y aniquilamiento. Tiemblo.

Presidente de la Academia Venezolana de la Lengua.

Presidente de la Academia de Historia del estado Miranda.

Miembro Correspondiente de la Academia de Historia del estado Carabobo.

 

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