Puerto Cabello y dos benefactores

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Pocas veces en la historia de Puerto Cabello se juntaron dos personajes tan capacitados y dispuestos a fomentar el desarrollo de la urbe, como don José Solano y Bote, Gobernador y Capitán General de la Provincia de Venezuela, y el ingeniero don Miguel conde de Roncali: el primero de los nombrados tomó posesión del cargo el 12 de noviembre de 1763; veintiséis meses después (25 de enero de 1766) llegó por La Guaira el segundo de los referidos.

Don Miguel conde de Roncali había sido enviado por la Corona para construir las fortificaciones de Puerto Cabello y dirigir las de La Guaira. El gobernador Solano y Bote no lo desamparó… En un “Discurso Militar o Plan de Defensa” que Roncali juntó al plano de Puerto Cabello, remitido a la Corte el 28 de julio de 1766, anotó: “Aunque V.S. había pasado a Puerto Cabello luego que llegó a esta Provincia y por consecuencia se informó de su estado y consistencia, y cuando yo vine y me pasó la orden para que me dispusiera a visitar aquel puerto, quiso no obstante repetir el viaje conmigo, y sobre el terreno expresar mejor su dictamen”.

Ambos elaboraron un mapa de la plaza fuerte y sus alrededores, que es necesario tomar en cuenta para conocer cómo era la ciudad en la séptima década del siglo XVIII. El mapa es decidor y cartela explicativa… De su lectura aparecen algunas referencias y nombres: el hornabeque del castillo, en construcción; el trazado de una acequia subterránea y sus lugares de reparto; la cortadura del cerro de Las Vigías, en el punto donde aún permanece; y en el lugar donde se construirá el Mirador Solano, una batería de cuatro cañones para defender la cortadura del cerro. Se propone en el plano un proyecto de fortificación de Puente-dentro, abarcando gran porción de los manglares al Naciente de la ciudad. Una curiosidad resulta el señalamiento de la plaza central del arrabal, que ahora aparece como “pueblo”, donde una fuente, “que se ha traído últimamente”, hace cantar el agua del río San Esteban (la referida plaza corresponde al rectángulo entre las calles Independencia por el Norte, del Mercado por el Sur, al Este la calle Valencia, y en el cardinal opuesto, la Bolívar). Resalta la importancia que se le da al cerro de Las Vigías, prueba de que el concepto defensivo de la ciudad militar había variado: ya no sólo se defiende el frente marinero, sino que a su espalda, en los cerros, se levantan fortines. A pesar de que don José Solano era hombre de mar, se sumó al criterio dominante en el gabinete del rey, integrado mayoritariamente por oficiales del ejército. Puerto Cabello equilibrará así sus defensas sobre un eje norte-sur.

Puente-dentro (o Pueblo Nuevo) comienza a construir sus muros defensivos, y se proyecta fortificar el manglar. La parte donde se edificará el frente de La Estacada (actual edificio de la Alcaldía) y el comienzo del arrabal (Teatro Municipal) luce en el mapa como una estrecha península. Lo que asombra es la dimensión que ahora tiene Puente-fuera o arrabal: ¡tan grande como la ciudad intramuros!

Aparece trazado un conducto de agua subterráneo que no sabemos si alguna vez fue construido (por el contrario, se edificó después un elevado acueducto). Los tejares ahora son del pueblo y no tan sólo del rey. Los caminos de Borburata y a San Esteban, bien delineados.

El plano de Puerto Cabello y sus contornos fue elaborado para representar el posible teatro de operaciones de una emergencia bélica. Aparece firmado en Caracas el 28 de julio de 1766. Lo rubrican dos personajes que para suerte de la ciudad porteña, un día coincidieron para edificarla: don José Solano y Bote, y don Miguel de Roncali.

Que permanecieron juntos por cuatro años (de 1766 a 1770), hasta cuando el primero de los nombrados fue promovido a Santo Domingo como Presidente y Capitán General de la isla Española.
 

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