RECONVERSIÓN ante la recorrupción

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Jeickson Portillo

Hace unos días, alguien me preguntaba si yo creía posible acabar con la corrupción en el país, agregando además en la conversación una queja por la situación económica y social de Venezuela. En seguida, me fui a la historia universal y le dije: En la Ley de Moisés, en el Antiguo Testamento de la Biblia, se establecía que si un padre tenía un hijo que fuera contumaz y rebelde que, habiendo sido castigado, no obedeciera a padre y madre, sería llevado por el padre ante el consejo de ancianos del pueblo a las puertas de la ciudad y declararía: “este es mi hijo, contumaz y rebelde, que no obedece a padre ni a madre”, entonces el hijo sería apedreado y así se erradicaría el mal de entre el pueblo. Y le pregunté: ¿Tú llevarías a tu hijo, en ese caso, ante los ancianos?, a lo cual me respondió sin demoras: ¡NO!

Pero siendo bastante extremo el ejemplo, y basado en realidades históricas y culturales diferentes a las nuestras, le coloqué otro caso: Si dirigieras un organismo, y tu hijo trabajando bajo tu autoridad, es sorprendido robando ¿Lo denunciarías para que fuera preso? De nuevo me dijo con mucha firmeza, como algo muy lógico: “No lo haría”. A lo que le contesté, señalándole con el dedo, con igual firmeza: ¡Corrupto! ¡Eres un corrupto!

Al principio me miró sorprendido, pero luego sonrió, mientras meditaba en lo ocurrido.

Y le expliqué: corrupción se refiere a la acción en la cual una persona quebranta intencionalmente la ley para obtener un beneficio personal o para beneficiar a alguien relacionado con ella. Normalmente, para que eso acontezca tiende a existir complicidad o personas que encubren el hecho. Cooperan para la transgresión. El asunto crítico está en que hay muchos actos de corrupción que se han hecho tan habituales entre nosotros que la gente no se percibe a sí misma como corrupta, incluso, justifican sus acciones con una frase común: “todo el mundo hace eso”; corrompiéndonos una y otra vez (Re-corrompiéndose), y así, hemos validado la corrupción, excepto la que cometen otros en perjuicio nuestro. Esa sí nos molesta.

Consideremos, que así como una micosis se desarrolla en ciertos ambientes que favorecen su proliferación, la corrupción, que a mi parecer es una micosis social, requiere de ciertas condiciones ambientales para que tenga lugar, entre ellas: la impunidad o incumplimientos de sanciones, la indignación ante la injusticia, la falta de integridad, la oportunidad por no haber el adecuado higiene administrativo o sistemas de control, ya que como toda micosis se desarrollan en lo oscuro (secreto), donde hay calor (movimiento de recursos) y humedad (vale la expresión: mojar la mano para referirse a los sobornos o beneficios personales). Lamentablemente, las condiciones se han dado, y peor cuando se les une  la desidia.

Para acabar con esto se requiere una reconversión, pero no como el de la moneda, que le hace perder valor, sino de nuestros principios, hábitos y cultura para recuperar los valores que se requieren para desarrollar esta nación. Esto, en todos los niveles, en todos los poderes públicos, en las empresas, en las comunidades, en la familia, en lo individual. Si el sistema nos ha convertido o transformado en ingenuos corruptos, reconvirtámonos en lo que un día fuimos y nos dio gloria: el pueblo que el yugo lanzó, respetando la ley, la virtud y el honor. He aquí, nuestra verdadera esencia. Y es esa la pomada antimicótica que cambia el ambiente, por uno de justicia, legalidad y paz donde se dificulta el avance de tan agresivo mal. Lo malo hay que denunciarlo y debe ser corregido.

Es urgente entrar en una metanoia colectiva, nacional, un estado de profundo arrepentimiento al analizar todas las acciones que nos han llevado a la situación en la cual estamos en la actualidad y disponer el giro, el cambio. Hay que revisar el sistema de valores que estamos profesando, no en la teoría o retórica moralista que a veces tenemos, sino esos valores que mostramos en la práctica. Revisar, lo que enseñamos en la casa a los hijos, a los niños en la escuela, nuestra vida como trabajadores, como vecinos, en todo nuestro andar. No es fácil, pero sí es posible.

Un día, entrando al cine, había un cartel que declaraba la prohibición de ingresar alimentos que no se vendieran en el propio establecimiento, ante mi deseo de llevar algo diferente, el joven de la puerta, responsable de hacer cumplir la ley, me dijo de forma permisiva que podía ingresarlos siempre y cuando los llevaba escondidos, sugiriéndome cómo hacerlo. Saltó la pregunta de mi hija de 8 años, que estaba a mi lado: ¿y vas a incumplir la ley? Motivo suficiente para no ingresar el alimento prohibido. Le he enseñado el respeto a la norma y la integridad, como a hija le exijo que cumpla mis normas; entonces debo darle el buen ejemplo desde las cosas más simples. En el futuro, ella conducirá una empresa, una casa, desempeñará un cargo público, criará a sus propios hijos; sea lo que sea, no seré yo quien valide la corrupción.

Sin embargo, dejo la salvedad, que sí le enseñaré a enfrentar toda ley que vaya en contra de la vida y la verdad.

Mi intención con este escrito es que el que lo lea se sienta confrontado con la realidad de que debemos cambiar. Y no que se resigne a que todo siga igual. Me rehúso a eso. Destaquemos las virtudes que como pueblo tenemos, somos gente trabajadora, soñadora, emprendedora, creativa, amorosa; seres hospitalarios y solidarios, de fe, alegres, esperanzados y esperanzadores, y de integridad. De todo, buscamos lo bueno, nuestro nivel de resiliencia es enorme.

Concluyo recordando las palabras de Jesucristo al inicio de su ministerio, quien exhortó al pueblo, diciendo: “Arrepiéntanse y conviértanse, para que vengan tiempos de refrigerio”, es decir, días mejores. Y yo le digo, que si usted piensa que ya está convertido en alguien honorable, pero en este revisar se da cuenta de que aún sigue cometiendo pequeños actos que van en contra de nuestro bien como nación, entonces, es tiempo de su reconversión ante la recorrupción.

Juntos hagamos el cambio y despertemos la esperanza de días mejores.

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