Recuerdos de César Rengifo (2415260)

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agra, que no triste figura, la del personaje que ten?a frente a m?, con su mano extendida para saludar. Atributo de la delgadez, era quiz?s por ello de movimientos r?pidos, seguro en el hablar, de voz suave y peque?a. El rector Pedro Rinc?n Guti?rrez hab?a convocado a los dirigentes de la Universidad, para presentar al nuevo Director del Departamento de Extensi?n Cultural: C?sar Rengifo.

El curr?culo del presentado no dejaba de causar asombro: pintor, dramaturgo, periodista, director teatral, historiador, muralista, y en beneficio de la Universidad de los Andes, desde ese momento promotor cultural, con especial encargo de fundar la Escuela de Artes Pl?sticas de M?rida. Impuesta la informalidad le pregunt? su edad:  cuarenta y cuatro cumplidos , me respondi?.  Para ser tantas cosas, debi? comenzar temprano , le dije. En medio de una amplia sonrisa y casi en son de chanza, me respondi?:  M?s o menos. A los ocho a?os ya estaba inscrito en la Academia de Bellas Artes de Caracas, para estudiar dibujo, pintura y escultura .

Concluida la reuni?n, me correspondi? acompa?arle& Salimos del edificio del rectorado a los amplios espacios de la Plaza Bol?var. Me dijo:  No he almorzado a?n. Ll?vame a un sitio donde pueda hacerlo . Por la Avenida Cinco caminamos unas cuadras hasta el restaurante  Kon Tiki , pidi? el men?, seleccion?, y le trajeron un pollo grillet que se ve?a muy bien. Lo prob? apenas y pidi? la cuenta. Yo, que en mi condici?n de estudiante almorzaba en el Comedor Popular, vi con asombro c?mo al pollo le renac?an alas, y se alejaba de mi vista ansiosa.

Nos correspondi? vernos casi a diario. La cotidianidad en el trato permiti? una relaci?n que avanz? en profundidad. Me percat?, casi que de inmediato, de estar en presencia de un verdadero Maestro, un humanista de los de antigua data. En lo pol?tico, lo social, las artes pl?sticas, la literatura, la vida universitaria, y en tantas otras cosas, entregaba Rengifo sus ense?anzas a un joven de diecinueve a?os que absorb?a los conocimientos con vocaci?n de esponja. Mi condici?n de Presidente de la Federaci?n de Estudiantes le permiti? a su vez llegar por mi intermedio a la mayor?a de los universitarios.

El aspecto editorial llev? buena parte del tiempo… Deb?amos imprimir, en una modesta imprenta universitaria, libros, folletos, revistas, y en especial, en lo a m? relativo, el ?rgano period?stico  Universidad de los Andes , y un segundo peri?dico estudiantil   LID  , de los grupos de izquierda, ambos bajo mi direcci?n. Para mi asombro, supe que Rengifo hab?a sido cofundador del diario caraque?o  Ultimas Noticias , y trabajado en el vespertino tambi?n de la capital  El Heraldo . Fueron jornadas de aprendizaje… Me qued? en especial una grata ense?anza: para saber, por ejemplo, c?mo se diagramaba una p?gina, un d?a tom? un trozo de cartulina, y dijo:  Le ponemos una cuerda invisible en el medio y colgamos la p?gina; se le van colocando t?tulos, fotos, textos, haciendo contrapeso. Cuando se establece el balance, la p?gina est? lista . Despu?s de armar durante medio siglo centenares de p?ginas de peri?dicos, revistas, libros, etc., me convenc? de la eficacia del m?todo rengifiano de diagramaci?n.

El C?sar Rengifo polifac?tico se consider? preferentemente un pintor& Desde ni?o en el aprendizaje, su primera exposici?n individual la realiz? en el a?o 1939 (ten?a entonces 24 a?os). Consider? vital en su formaci?n profesional el tiempo (dos a?os: 1937 38) que permaneci? en M?xico, cursando estudios en la Academia de San Carlos y la Escuela La Esmeralda. El contacto con la t?cnica del muralismo y la tem?tica de los maestros David Alfaro Siqueiros y Diego Rivera, la cercan?a ideol?gica con ellos, el pupilazgo, lo signaron para siempre& La pintura del realismo social en Venezuela tendr? desde entonces en C?sar Rengifo a su m?ximo exponente. Ser? tambi?n el primero en rescatar el tema de los or?genes, la tradici?n oral, el patrimonio inmemorial del pueblo venezolano. Un viaje posterior a Chile, a estudiar T?cnica y Ense?anza de las Artes Pl?sticas y Aplicadas, reforzar?a su posici?n ideol?gica, plasmable en la pintura y la dramaturgia. La elaboraci?n del mural que exhibe la Plaza Diego Ibarra (Centro Sim?n Bol?var) de Caracas le permitir? mostrar la concepci?n ideol?gica y t?cnica de su pintura, el repertorio visual y el imaginario de su arte. De M?xico vino el artista preparado para afrontar los desaf?os sociales: de Chile, el militante imbuido en los mandatos de un arte social.

Otro tema ser? el aspecto pedag?gico de la obra de arte (y de la dramaturgia, en su caso), que debe ser veh?culo para la expresi?n de ideas e inconformidades en torno a la realidad colectiva. Y el arte como un medio para afianzar el alma nacional, profundizar en sus or?genes, poner de manifiesto los momentos estelares de la nacionalidad. El arte como referencia para la creaci?n de una conciencia social. Varias veces le escuch? decir que desde la obra de arte se gu?a, se motiva y se reafirma la conciencia de una colectividad: se esparcen ideas y sentimientos profundos&

Verlo pintar fue uno de los grandes privilegios que me brind? su amistad& Como no terminaba de mudarse su familia a M?rida, los s?bados en la tarde permanec?a solo en su taller, localizado en una casa en Glorias Patrias. Me pidi? que lo ayudara, en especial a estirar los lienzos. Concluida la tarea manual, tomaba entonces entre sus manos paleta y pincel& El drama del abandono del campo producto de la explotaci?n petrolera fue un tema recurrente en su pintura, llenando cuadros de personajes surreales de brazos estirados al cielo, y animales fam?licos, dentro de una atm?sfera on?rica, y un paisaje con caracter?sticas propias, definitivamente rengifiano… En la retrat?stica el tema variaba notablemente. Lo vi crear desde el dise?o inicial, el cuadro que representa a Jos? Leonardo Chirino (Facultad de Humanidades ULA), fornido personaje de esclavizante collar de hierro, al fondo del paisaje sobre un captus la bandera morada que alguna vez recorriera desafiante la Sierra de Coro. Cuando a?os m?s tarde escrib? una eleg?a a la muerte en suplicio del negro insurrecto, me inspir? en el cuadro de C?sar Rengifo.

La Escuela de Artes Pl?sticas, uno de los objetivos en M?rida, naci? triunfante. Los profesores se solicitaron donde estuvieran: de Par?s lleg? R?gulo P?rez. Despu?s de medio siglo en perfecto funcionamiento, es el mejor de los recuerdos de un tiempo rengifiano.

Un buen conocedor (Orlando Araujo) de su pintura escribi?:  La pintura de C?sar es una pintura caminante, los personajes est?n casi siempre de espaldas y dando un paso adelante. A veces se detienen y nos dan el frente. Es un frente de cansancio y de un alto en el camino. A veces se detienen sin siquiera mirarnos, curvados hacia adelante como si descansaran camin?ndose por dentro hacia un horizonte que est?, m?s que en ellos mismos, en la desolaci?n del cardo y el sol y aullidos de perros metaf?sicos. El viento. El viento es un personaje batiente en la obra pl?stica y literaria de Rengifo ( La Tempestad ). El milagro de las flores es el de que nunca mueren en un cuadro de Rengifo. Observen c?mo los hombres y ni?os y perros caminan de espaldas a nosotros, mientras las flores, al caminar, abren su esplendor de frente siempre .

Con la dramaturgia de C?sar Rengifo me sucedi? distinto& Al pintor lo conoc? a trav?s del mejor mural que se haya pintado en Venezuela& Deb?a pasar dos veces diarias por el Centro Sim?n Bol?var, que era la ruta desde San Jos?, donde viv?a, a la plaza a?rea en que deb?a tomar y me dejaba el autob?s de la Universidad:  El Mito de Amalivaca termin? entonces por serme familiar de tanto verlo. Me propuse estudiarlo por partes, y as? lo hice. Cuando conoc? al autor, se consolid? el conocimiento que de la obra ten?a.

Pero del teatro rengifiano nada sab?a& Comenc? por preguntarle al autor& La actividad teatral en la Universidad se fortaleci? con la contrataci?n de Clemente Izaguirre, gran actor y director. De tanto estudiar los textos que Rengifo me proporcionaba, termin? por conocer, le?do o puesto en escena, una decena de sus m?s de cincuenta obras:  Los Hombres de los Cantos Amargos ,  Un Tal Ezequiel Zamora ,  Lo que dej? la Tempestad ,  La Sonata del Alba ,  Las Torres y el Viento ,  Las Mariposas de la Oscuridad ,  El Vendaval Amarillo ,  El Raudal de los Muertos Cansados ,  Soga de Niebla ,  Una Espiga Sembrada en Carabobo & Del teatro breve se realizaron en M?rida los montajes  Manuelote, Joaquina S?nchez y  Los Fusiles de la Madre Carrar . Para el primero de los se?alados se encarg? el propio Rengifo: busc? entre los estudiantes quien pudiera caracterizar al personaje y apareci? un negro robusto, estudiante de medicina, buen declamador: Baptiste. Autor y actor se andaban buscando hasta que se encontraron, para concluir en uno de los mejores montajes nunca vistos.

(El argumento de  Manuelote es por dem?s sencillo& El esclavo, modelo de fidelidad, esconde en su choza al amo herido. Ante la insistencia de la esposa  Petronila en delatar la situaci?n ante el enemigo realista, la asesina& Regresado el amo a las filas patriotas, se ofrecen a Manuelote monedas en recompensa. El esclavo las rechaza, pues su gesto heroico fue por humana solidaridad. Finalmente, Manuelote se incorpora al ej?rcito de los libertadores& ).

Rengifo dirigi? personalmente el montaje de la obra. Una oportunidad inolvidable& En las tablas hac?a de actor, en la primera fila del Teatro era una c?tedra permanente de historia, un ejercicio literario sobre la obra teatral de Bertolt Brecht. Uni? extremos que caracterizaron su obra: teatro de inspiraci?n hist?rica, el tono social, el espectador sumergido en la atm?sfera teatral.

Insisti? mucho el Maestro para que yo incursionara como autor teatral. No pude hacerlo& Hasta un tema me se?al?: la presencia de la hero?na curazole?a Mar?a Isabel G?mez y su hijo de diez a?os Manuel Piar, en La Guaira de la revoluci?n de Gual y Espa?a (a?o 1799). Pero me alumbr? al personaje sobre el cual escribir?a a?os despu?s, constituyendo la biograf?a salida de mi pluma, el libro que m?s ediciones ha merecido.

 Cuando escribo teatro  apunt? alguna vez C?sar Rengifo , aunque sea hist?rico, siempre busco que esos elementos jueguen dram?ticamente en funci?n del presente .

Al Maestro continu? vi?ndolo despu?s de su regreso a Caracas. Mi admiraci?n por su obra y por su ejemplo fue de car?cter permanente: su vida p?blica y privada, su posici?n pol?tica, su firmeza ideol?gica, su pasi?n por la Patria, han estado en m? siempre presentes.

Conserv? su recuerdo por siempre, y guardo por ?l admiraci?n eterna.

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