Valencia, 06 de julio de 2008

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 Alejandrina Uribe-Betancourt
E-mail: aleuri@notitarde.com/alejandrinaub@yahoo.com



La Virgen del Carmen

Amigos todos: tomando en consideración que el venidero 16 de julio, se celebra la festividad de la muy querida Virgen del Carmen (de la cual soy devota), quiero dedicar estas líneas para citar parte de su historia en el devenir de nuestra historia y fe católica. La figura maternal de la Virgen del Monte Carmelo es una de las bellas advocaciones marianas que nos acercan a Dios y su generosa protección.

La historia nos comenta que al Monte Carmelo en Israel se retiraba a orar el profeta Elías, y en una ocasión en la cual Dios había castigado a su pueblo rebelde con un verano de tres años, un día Elías tras orar en la cima del Monte Carmelo envió a un ayudante a que observara el firmamento para ver si veía algo. êste al regresar le contó que vio una pequeña nube. Elías, quien era profeta, interpretó que sería la llegada de la lluvia y el fin de la sequía para Israel, y en efecto así sucedió.

Carmen significa: tierra fértil que produce muy buenos frutos. Eso es la devoción a Nuestra Sra. del Carmen. Posteriormente y durante muchos siglos se reunieron en el Monte Carmelo varios monjes a rezar y hacer penitencia, y la gente los llamaba los carmelitas. Estos religiosos le tenían una gran devoción a la Virgen Santísima y le erigieron un templo en esa hermosa montaña. Pero en el siglo XI llegaron los mahometanos, quienes destruyeron el monasterio. Muchos monjes murieron mientras cantaban himnos a la Virgen, pero algunos pudieron huir y llegar a Italia. Ahí empezaron a propagar la devoción a la Virgen y las gentes los seguían llamando los carmelitas. Ahora los padres carmelitas y las hermanas carmelitas siguen propagando en todas partes la devoción a Nuestra Señora del Carmen. Entre los monjes llegados del Monte Carmelo hubo uno que se hizo célebre por su santidad, y sobre todo por una aparición que recibió. Fue San Simón Stock. Dice la tradición que el 16 de julio de 1251 la Sma. Virgen se le apareció y le prometió conceder ayudas muy especiales a quienes lleven el santo escapulario como un acto de cariño y devoción de honor de la Madre de Dios con deseo de convertirse y llevar una vida más santa.

Muy pronto empezaron a notarse en todas partes las bendiciones y ayudas tan especiales que la Madre de Dios concedía a los que llevaban con fe y devoción el santo escapulario.

El escapulario carmelita es una respuesta de amor a la Madre que vino a darnos un regalo de su misericordia. Su uso nos recuerda que le pertenecemos a ella, que deseamos imitarla y vivir bajo la gracia de Dios y la Virgen. Gracias, Madre Santísima!