Gordas y hermosas
Cada vez son más las mujeres con unos kilos de
más que rechazan sentirse discriminadas por su peso o someterse a
durísimo regímenes para intentar parecerse al ideal de cuerpos
esqueléticos que marca la moda. Gordura no es sinónimo de
belleza, pero cada vez son más las gordas bellas, orgullosas de su
figura y decididas a lucirla. La gordura es hermosura, afirma el saber popular,
y "Las mujeres de verdad tienen curvas", reza el título
de la película dirigida por la colombiana Patricia Cardoso. La imagen
de la mujer latina "rellenita" se impone en el mundo mediático,
y los grandes diseñadores de moda crean prendas pensadas exclusivamente
para las llamadas tallas grandes.
OBESIDAD Y AUTOESTIMA
Juzgar a la mujer más por su apariencia que por
sus valores es una costumbre tan común y arraigada que se podría
pensar que sus orígenes se remontan a la época en que la humanidad
vivía en cavernas. El ideal de belleza femenino era entonces la obesidad,
que prometía una descendencia numerosa y unas reservas físicas
suficientes para aguantar la durísima vida de nuestros ancestros.
La obesidad es una enfermedad, como también lo es
el modelo actual de belleza, que presenta una imagen de mujer con un cuerpo
sin formas, las mejillas hundidas y una palidez enfermiza. Millones de niñas,
adolescentes y jóvenes de todo el mundo intentan acercarse a este
ideal que se presenta en el mundo occidental asociado al triunfo, la fama,
la elegancia, el poderÖ y la felicidad.
Anorexia y bulimia son las dos caras más extremas
de los problemas que padecen millones de mujeres en su afán por parecerse
a los grandes íconos de la moda y el espectáculo, para lograr
así el prometido éxito y felicidad. La imagen andrógina
que propone la moda ha creado una inmensa y rentable red comercial que toca
numerosísimos sectores de la industria. Las dietas milagro, las pastillas
para adelgazar, los laxantes, los alimentos "light", los gimnasios
y los centros de belleza son un negocio seguro, mientras la cirugía
estética gana cada vez más adeptos. En muchos casos, la mujer
que no logra, a pesar de sus esfuerzos, acercarse al manufacturado ideal
de belleza, pierde autoestima y seguridad en sí misma. La irrealizable
aspiración de lograr un cuerpo de modelo puede llevar a la infelicidad,
la depresión y los desarreglos alimentarios.
LAS GORDAS DEFIENDEN SU DERECHO A SERLO
Defender el derecho a ser gorda es un paso más en
los avances de la mujer dentro de la sociedad. Hay mujeres cuyos genes las
hacen delgadas y otras con una constitución fuerte, y a todas ellas
lo que mejor les sienta es lucir una belleza saludable. "La grandeza
de ser obesa" es un libro escrito por Maritza Martínez. Esta
puertorriqueña denuncia la discriminación que sufren en todos
los ámbitos "las personas grandes" y afirma que "soy
gorda y cuando me miro al espejo veo a una mujer bella".
En "El mito de la belleza", la escritora estadounidense
Noami Wolf afirmaba a comienzos de la década de los 90 que el ideal
físico inalcanzable que propone la sociedad tiene graves repercusiones
en la salud física y mental de infinidad de mujeres y es una forma
más de sojuzgarla. Las modelos de tallas especiales están
cada vez más demandadas.
Siguen los pasos de la pionera, Emme Aronson, una neoyorquina
que defendió en la pasarela el derecho a la obesidad y hoy, a sus
45 años, destaca como escritora y diseñadora de ropa. |