El Santo Grial
Pocos objetos han sido tan
venerados, ansiados y buscados, a través de los tiempos como el Santo
Grial; el cáliz o vaso sagrado donde se supone que Jesucristo bebió
en la Última Cena, cuando compartió y se despidió de
sus apóstoles. También se asegura que José de Arimatea
-tÌo abuelo de Cristo- hermano de JoaquÌn, padre de la virgen
MarÌa, recogió en un recipiente la sangre que brotó
del costado de Jess -en el trayecto conocido como VÌa Crucis- al
ser herido por el centurión romano Longinos. Arimatea fue encarcelado,
acusado de secuestrar el cuerpo de Cristo, y al recobrar la libertad se
embarcó con varios personajes -entre ellos MarÌa Magdalena-,
desembarcando en costas de Francia, donde pontificaron y ocultaron el Santo
Grial, pasando más tarde a Inglaterra, donde dejó abundante
descendencia.
El escritor Dan Brown, en su novela "El código
da Vinci", ha revivido viejos mitos y leyendas acerca del Santo Grial,
y la protección que "El priorato de Sión" le ha
prestado al singular objeto, desde hacen más de dos mil años.
Otra orden que se atribuye las mismas funciones son los Caballeros del Temple
o Templo -más conocidos como los templarios-, organización
semirreligiosa creada en la Edad Media, por Hugo de Payns, en 1119; y se
asentaron en el mismo sitio donde estuvo el Templo de Salomón, en
Jerusalén; y su leyenda ha sido referida en miles de libros y relatos,
cada cual más misteriosa y secreta que otra. El Santo Grial es un
pequeño envase de madera -nadie lo ha visto-, una taza sin asa o
cuenco, que bien puede haber sido de barro o labrado en un cuerno bovino.
En la Biblia, en el evangelio de San Lucas, no se hace alusión a
su forma, sólo expresa: "De igual manera, después que
hubo cenado, tomó la copa, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto
de mi sangre, que por vosotros se derrama".
Por su parte, San Marcos apunta: "Y tomando la copa,
y habiendo dado gracias, les dio, y bebieron de ella todos". Segn esta
versión, el cáliz ha debido ser bastante grande para que pudieran
haber bebido los doce apóstoles. San Mateo narra en su evangelio
una situación similar. San Juan sentencia lo siguiente: "El
que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo lo resucitaré
en el dÌa postrero". Tal vez por esa aseveración, ha
sido frenéticamente buscado por siglos, inútilmente. El cine
se ha ocupado del tema recurrentemente, y en filmes fantasiosos como "La
ltima cruzada", el protagonista "Indiana" Jones, realiza
hazañas increÌbles en la bsqueda del Santo Grial; en una extraña
mezcla de caballeros templarios con ambiciosos nazis. Se ha rumorado que
los templarios encontraron en la Ciudad Santa, el Arca de la Alianza, el
cuerpo no corrompido de Cristo y el Grial, que han sido ocultados y protegidos
celosamente. Los merovingios -se hacen llamar hijos de Jesucristo y de su
esposa MarÌa Magdalena- dinastÌa que inició Meroveo
I o Merowig, rey de los francos, continuó con Childerico I, y éste
a su vez fue sucedido por Clodoveo o Clovis; quien fue un aguerrido conquistador,
que venció al resto de las tribus bárbaras, dominando completamente
el territorio de las Galias. Se dice que ellos son los custodios del Santo
Grial.
Volviendo con el asunto del Santo Grial, en numerosas iglesias
de Europa se muestran cálices que pretenden ser la reliquia original;
en la catedral de Valencia, España, se venera y conserva un presunto
"Santo Cáliz", que es un vaso de ágata listado de
color rojizo, y segn los entendidos, su antigÜedad se remonta al siglo
I de nuestra Era. Existen otros de piedra corriente, de bronce, y hasta
de vástagos vegetales, con aspiraciones de ser reconocidos como la
pieza sagrada utilizada en la Última Cena de Jess, antes de su retiro
al Monte de los Olivos, y su posterior captura por los gendarmes romanos,
que lo escarnecieron ante Pilatos y Herodes, antes de la crucifixión,
muerte y presunta resurrección, del Hijo de Dios íÖ!
Todo ello contribuye a magnificar el enigma del Santo Grial, y a continuar
los intentos para su hallazgo... |