Valencia, 28 de septiembre de 2008

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 Miguel Azprua
E-mail: miguelazpurua@hotmail.com



El Santo Grial

Pocos objetos han sido tan venerados, ansiados y buscados, a través de los tiempos como el Santo Grial; el cáliz o vaso sagrado donde se supone que Jesucristo bebió en la Última Cena, cuando compartió y se despidió de sus apóstoles. También se asegura que José de Arimatea -tÌo abuelo de Cristo- hermano de JoaquÌn, padre de la virgen MarÌa, recogió en un recipiente la sangre que brotó del costado de Jess -en el trayecto conocido como VÌa Crucis- al ser herido por el centurión romano Longinos. Arimatea fue encarcelado, acusado de secuestrar el cuerpo de Cristo, y al recobrar la libertad se embarcó con varios personajes -entre ellos MarÌa Magdalena-, desembarcando en costas de Francia, donde pontificaron y ocultaron el Santo Grial, pasando más tarde a Inglaterra, donde dejó abundante descendencia.

El escritor Dan Brown, en su novela "El código da Vinci", ha revivido viejos mitos y leyendas acerca del Santo Grial, y la protección que "El priorato de Sión" le ha prestado al singular objeto, desde hacen más de dos mil años. Otra orden que se atribuye las mismas funciones son los Caballeros del Temple o Templo -más conocidos como los templarios-, organización semirreligiosa creada en la Edad Media, por Hugo de Payns, en 1119; y se asentaron en el mismo sitio donde estuvo el Templo de Salomón, en Jerusalén; y su leyenda ha sido referida en miles de libros y relatos, cada cual más misteriosa y secreta que otra. El Santo Grial es un pequeño envase de madera -nadie lo ha visto-, una taza sin asa o cuenco, que bien puede haber sido de barro o labrado en un cuerno bovino. En la Biblia, en el evangelio de San Lucas, no se hace alusión a su forma, sólo expresa: "De igual manera, después que hubo cenado, tomó la copa, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto de mi sangre, que por vosotros se derrama".

Por su parte, San Marcos apunta: "Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, y bebieron de ella todos". Segn esta versión, el cáliz ha debido ser bastante grande para que pudieran haber bebido los doce apóstoles. San Mateo narra en su evangelio una situación similar. San Juan sentencia lo siguiente: "El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el dÌa postrero". Tal vez por esa aseveración, ha sido frenéticamente buscado por siglos, inútilmente. El cine se ha ocupado del tema recurrentemente, y en filmes fantasiosos como "La ltima cruzada", el protagonista "Indiana" Jones, realiza hazañas increÌbles en la bsqueda del Santo Grial; en una extraña mezcla de caballeros templarios con ambiciosos nazis. Se ha rumorado que los templarios encontraron en la Ciudad Santa, el Arca de la Alianza, el cuerpo no corrompido de Cristo y el Grial, que han sido ocultados y protegidos celosamente. Los merovingios -se hacen llamar hijos de Jesucristo y de su esposa MarÌa Magdalena- dinastÌa que inició Meroveo I o Merowig, rey de los francos, continuó con Childerico I, y éste a su vez fue sucedido por Clodoveo o Clovis; quien fue un aguerrido conquistador, que venció al resto de las tribus bárbaras, dominando completamente el territorio de las Galias. Se dice que ellos son los custodios del Santo Grial.

Volviendo con el asunto del Santo Grial, en numerosas iglesias de Europa se muestran cálices que pretenden ser la reliquia original; en la catedral de Valencia, España, se venera y conserva un presunto "Santo Cáliz", que es un vaso de ágata listado de color rojizo, y segn los entendidos, su antigÜedad se remonta al siglo I de nuestra Era. Existen otros de piedra corriente, de bronce, y hasta de vástagos vegetales, con aspiraciones de ser reconocidos como la pieza sagrada utilizada en la Última Cena de Jess, antes de su retiro al Monte de los Olivos, y su posterior captura por los gendarmes romanos, que lo escarnecieron ante Pilatos y Herodes, antes de la crucifixión, muerte y presunta resurrección, del Hijo de Dios íÖ! Todo ello contribuye a magnificar el enigma del Santo Grial, y a continuar los intentos para su hallazgo...