El repostero Antúnez
La historia es cruel -o mejor, los historiadores olvidan
a pequeños personajes que en un momento dado jugaron un papel muy
importante en la vida de grandes héroes, salvándolos de peligros
inminentes-; éste es el caso del abnegado servidor de Simón
Bolívar, el repostero José María Antúnez. La
noche del atentado magnicida del 28 de septiembre de 1828, cuando los "santanderistas"
intentaron asesinar al Libertador, en el palacio de Gobierno de Bogotá;
fue señalada únicamente como la heroína del hecho la
quiteña Manuela Sáenz Aizpuru, cuando sugirió a Bolívar
escapar por el balcón, porque de otra manera era seguro que no saldría
vivo del particular lance. En efecto, el Libertador-Presidente salta y en
el esfuerzo pierde su espada y una pistola del cinto, era una noche lluviosa
-característico de la capital- y corriendo se dirige a esconderse
bajo las arcadas del puente del Carmen, sobre el riachuelo San Agustín.
José María lo ve y se dirige en su ayuda, se oían disparos
y gritos Muera el tirano!, Viva la Constitución de Cúcuta!,
Viva el general Santander! Antúnez lo acompaña toda la noche
calándose los huesos al igual que Bolívar.
Al llegar el alba, oyeron grandes exclamaciones dando vivas
a El Libertador; decían Viva Bolívar!, Viva el Presidente!,
Mueran los asesinos!. Es por ello que envía al muchacho al vecino
cuartel donde se encontraba el batallón "Vargas"; el repostero
así lo hace, regresando e informando que los generales Rafael Urdaneta
y José María Córdova habían dominado la situación
y detenido a la mayoría de los anarquistas, incluyendo a Santander.
En vista de ello El Libertador retorna a palacio, y sus seguidores respiran
aliviados; son juzgados varios y fusilados otros -entre ellos el almirante
José Padilla-; Santander fue sentenciado a muerte pero le fue conmutada
la pena por extrañamiento; Pedro Carujo -cabecilla del grupo- se
salvó por delatar a sus cómplices. Más adelante, en
1835, participará en la "Revolución de las Reformas";
herido es hecho prisionero y condenado a muerte, pero murió antes
de cumplirse la sentencia, en Valencia el 31 de enero de 1836.
José María Antúnez era natural de
Maracaibo, donde nació en 1804; cuando por fin la región zuliana
se integra a la independencia en 1821, Antúnez es reclutado en las
filas patriotas, en el batallón "Brillante", al mando del
coronel José María Delgado, luego forma parte del escogido
batallón "Vencedores de Boyacá", siendo parte de
las fuerzas auxiliares colombianas destacadas a Perú por órdenes
expresas de Bolívar al mando del coronel Juan Paz del Castillo, que
regresaron en enero de 1823, sin tomar parte en las contiendas internas.
Es a partir de allí cuando Antúnez pasa a formar parte del
personal de servicio del Presidente, al lado de la cocinera Fernanda Barriga,
a quien Bolívar llamaba cariñosamente "Fernanda Séptima".
Estará con el Padre de la Patria hasta su muerte en San Pedro Alejandrino,
en 1830. Retorna el repostero a Caracas, pobre y desamparado, deambulando
por la ciudad, sin conseguir trabajo ni reconocimiento; él era un
bolivariano puro, a pesar de su limitada instrucción. El reputado
político e historiador Ramón Azpúrua le dio cobijo
en su casa, donde vivió hasta el final de sus días; éste
inició en 1855, su recopilación de "Documentos para la
historia de la vida pública de El Libertador" en unión
del sacerdote y militar José Félix Blanco; y estamos seguros
que José María Antúnez resultó una buena fuente
informativa para el escritor sancarleño, extrayéndole confidencias
muy interesantes, especialmente de esa noche septembrina, a la hora de revisar
la apasionante historia de Simón Bolívar Palacios.
Relata Azpúrua lo siguiente sobre Antúnez:
"Ninguno de los Gobiernos de las repúblicas que nacieron de
la Gran Colombia, mostraron el menor interés en ayudar a un anciano;
y ni siquiera aplicaron aquella ley de asistencia a los últimos servidores;
y Antúnez, en su hombría de bien y lealtad nunca desmentidas,
añadió desinterés y abnegación patriótica,
no instando jamás ni aún por lo que le correspondía.
Murió en Caracas en la tarde del 1 de abril de 1868". Sirvan
estas notas para reivindicar a los héroes anónimos de la Patria... |