Por qué rechinan los dientes los gatos
Los gatos son animales definitivamente enigmáticos
e interesantes, tienen múltiples comportamientos que difícilmente
comprendemos. Y precisamente una de las actitudes más curiosas de
los gatos es que rechinan los dientes cuando ven un pájaro a través
de la ventana.
A esto se le conoce como "actividad en el vacío".
El gato realiza su altamente especializado mordisco mortal, como si tuviera
al infortunado pájaro entre sus mandíbulas. Una cuidadosa
observación de la forma en que el gato mata a su presa revela que
hay un peculiar movimiento de la mandíbula, que usa para dar muerte
casi instantáneamente. Eso es importante para un felino predador
porque hasta la más tímida de las presas puede escaparse cuando
la agarran y es de vital importancia para el gato correr el menor riesgo
posible de lastimarse con el pico agudo de un pájaro o con los poderosos
dientes de un roedor. Así que no puede perder el tiempo.
Después del ataque inicial, en el cual la presa
es atrapada por la fuertes uñas de las patas delanteras, el gato
clava rápidamente sus largos caninos apuntando a la nuca. Con un
rápido movimiento de las mandíbulas, clava los caninos en
el cuello, deslizándolos entre las vértebras para romper la
espina dorsal.
Ese mordisco mortal incapacita de inmediato a la presa
y una representación de ese movimiento especial es lo que realiza
el frustrado gato que mira por la ventana, incapaz de controlarse ante la
provocadora visión del jugoso pajarito que está afuera.
Ese mordisco mortal es guiado por la hendidura del contorno
del cuerpo de la víctima, la hendidura que se produce en donde el
cuerpo se une con la cabeza, tanto en los pequeños pájaros
como en los roedores pequeños. Algunas presas han desarrollado una
táctica defensiva, por la cual se acurrucan para ocultar esa hendidura,
y hacer de esa manera, que el gato falle en su blanco. Si la treta funciona,
el gato morderá a su víctima en una parte del cuerpo que no
le causará la muerte, y en raras ocasiones, la presa herida podrá
escapar si el gato afloja las mandíbulas por un momento, creyendo
que ya dio su mordisco mortal.
Como vemos, el gato nunca pierde su instinto depredador
por completo, sólo que no termina la escena de cacería. Es
por esta razón que rechina los dientes de esa manera tan curiosa
para quienes lo vemos. |