Valencia, 14 de marzo de 2010

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Por qué rechinan los dientes los gatos

Los gatos son animales definitivamente enigmáticos e interesantes, tienen múltiples comportamientos que difícilmente comprendemos. Y precisamente una de las actitudes más curiosas de los gatos es que rechinan los dientes cuando ven un pájaro a través de la ventana.

A esto se le conoce como "actividad en el vacío". El gato realiza su altamente especializado mordisco mortal, como si tuviera al infortunado pájaro entre sus mandíbulas. Una cuidadosa observación de la forma en que el gato mata a su presa revela que hay un peculiar movimiento de la mandíbula, que usa para dar muerte casi instantáneamente. Eso es importante para un felino predador porque hasta la más tímida de las presas puede escaparse cuando la agarran y es de vital importancia para el gato correr el menor riesgo posible de lastimarse con el pico agudo de un pájaro o con los poderosos dientes de un roedor. Así que no puede perder el tiempo.

Después del ataque inicial, en el cual la presa es atrapada por la fuertes uñas de las patas delanteras, el gato clava rápidamente sus largos caninos apuntando a la nuca. Con un rápido movimiento de las mandíbulas, clava los caninos en el cuello, deslizándolos entre las vértebras para romper la espina dorsal.

Ese mordisco mortal incapacita de inmediato a la presa y una representación de ese movimiento especial es lo que realiza el frustrado gato que mira por la ventana, incapaz de controlarse ante la provocadora visión del jugoso pajarito que está afuera.

Ese mordisco mortal es guiado por la hendidura del contorno del cuerpo de la víctima, la hendidura que se produce en donde el cuerpo se une con la cabeza, tanto en los pequeños pájaros como en los roedores pequeños. Algunas presas han desarrollado una táctica defensiva, por la cual se acurrucan para ocultar esa hendidura, y hacer de esa manera, que el gato falle en su blanco. Si la treta funciona, el gato morderá a su víctima en una parte del cuerpo que no le causará la muerte, y en raras ocasiones, la presa herida podrá escapar si el gato afloja las mandíbulas por un momento, creyendo que ya dio su mordisco mortal.

Como vemos, el gato nunca pierde su instinto depredador por completo, sólo que no termina la escena de cacería. Es por esta razón que rechina los dientes de esa manera tan curiosa para quienes lo vemos.