Valencia, 24 de agosto de 2008

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 Francisco Kerdel-Vegas
E-mail: francisco.kerdelvegas@gmail.com



Rescatar Barrio Adentro

Todo lo que ha llevado a cabo el actual régimen en casi diez años y con ingentes recursos económicos, de los cuales no había dispuesto ni remotamente ningún gobierno anterior, no es necesariamente malo, como tampoco lo es lo que se llevó a cabo en la llamada IV República tan vapuleada en los últimos tiempos. Uno de los programas que deben ser evaluados objetiva y cuidadosamente es la llamada Misión Barrio Adentro, al margen de la polarización ideológica que nos dificulta tal ejercicio intelectual.

En la página correspondiente de Wikipedia encontramos la siguiente definición: "Misión Barrio Adentro es un programa social promovido por el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez, con ayuda del gobierno de Cuba, que se caracteriza por la utilización de profesionales cubanos y venezolanos, para ofrecer servicios de salud a la población venezolana en las zonas pobres del país (llamadas barrios), zonas inaccesibles y que generalmente quedan lejos de los hospitales". Sigue con ocho páginas descriptivas de lo que en teoría representa ese programa. En la primera página se le da la mayor parte del crédito a Chávez por lo que significa este programa.

La idea no es nueva, y ya existía desde hace muchos años en Venezuela para llevar el grueso de la atención primaria en salud a los llamados "ambulatorios" y así evitar el innecesario y costoso desplazamiento a los centros hospitalarios, en conocimiento de que más del 80% de los problemas de la población que consulta, puede resolverse a ese nivel, sin necesidad de complejos exámenes o de personal médico altamente especializado. Entonces, ¿en qué se diferencia un ambulatorio de un módulo de Barrio Adentro? Fundamentalmente en dos aspectos: 1) generalmente está ubicado -tal como su nombre sugiere- en el interior o corazón de un populoso barrio, de gente con muy limitados recursos económicos, y 2) por lo general los médicos que allí trabajan son cubanos (sin que los Colegios Médicos de Venezuela -según lo estipula la legislación vigente- hayan revalidado sus estudios o ni siquiera hayan tenido acceso a la documentación que supuestamente así lo prueba). La idea central de llevar la atención primaria de salud al seno de las comunidades más humildes es loable. Lo que hubiese sido más problemático hubiese sido dotar más de 20.000 puestos de trabajo con médicos venezolanos y ubicarlos permanentemente dentro de esas comunidades.

Para los facultativos cubanos, dadas las condiciones de su país -aun en las precarias condiciones en que se vive en los barrios de Venezuela-, su traslado a nuestro país representaba una mejora. Es poco probable que una situación, montada en meras circunstancias favorables, políticas y económicas, pueda sostenerse a mediano y largo plazo.

Se afirma con cierta razón que "el Gobierno descuidó la red hospitalaria y ambulatoria, para privilegiar sus programas de Barrio Adentro y los Centros de Diagnóstico Integral, los cuales han sido manejados con criterios políticos y no pensando en las verdaderas necesidades y requerimientos en materia de salud del venezolano. En consecuencia, el programa Barrio Adentro ha cumplido sólo con 20% de la meta prometida cuando comenzaron a instalarse en 2004, y los pocos módulos que quedan operativos actualmente tienen problemas de calidad de insumo, deficiencias de equipo y de personal" (Veneconomía, Opina). Tal vez es hora de ir pensando en la enfermera-residente (tal como sucede en Israel) con responsabilidad de coordinar la labor a llevarse a cabo en cada módulo por parte de los profesionales de la salud, ya que es más probable encontrar ese tipo de personal entre los residentes permanentes del barrio -y si es necesario darle el entrenamiento adicional que pueda requerir- que pensar que los médicos (cubanos o venezolanos) residan permanentemente en los barrios. Esa enfermera-residente, si ha nacido y se ha formado en un determinado barrio, conoce mejor la gente que lo habita, lo mismo que sus necesidades y aspiraciones, y puede relacionarse en forma efectiva con la población que atiende. Los médicos consultantes van y vienen, las enfermeras-residentes son parte de la comunidad.