Esquemas de Uno Mismo
Hablaba con una paciente cuyo trabajo se había
convertido en su obsesión. Me comentaba que era el único sitio
donde se sentía bien al cien por ciento, pero que también
la atrapaba y no lograba vivir otros aspectos de su vida que sabía
que eran importantes. Atendí en consulta a una madre y digo "madre"
porque todos los otros aspectos de su vida los había puesto en segundo
plano y su ocupación y su preocupación se centraban principalmente
en sus hijos. La ansiedad que experimentaba y la sobreprotección
que tenía sobre sus hijos, no la dejaban estar en paz y a su vez
le causaban el mismo efecto a sus hijos, sofocando su sana maduración.
Toda persona cumple diversos roles y para esto utiliza
distintos esquemas psicológicos. Somos el amante, el trabajador,
el padre o la madre, el consultor, el hermano o la hermana, el hijo o la
hija, el gobernador, el político, el amigo o la amiga, el estudiante
o discípulo, el líder o guía, pero somos algo más
que ese esquema o rol que ejercemos y no debemos dejar que un rol tome control
de nuestra esencia. Si te conviertes en un aspecto de tu vida, anulas los
demás aspectos y te engañas a ti mismo. Empiezas a creer que
eres el "padre" y no logras ver o experimentar los otros aspectos
de ti, un solo aspecto te atrapa. Si te mantienes en un rol del "doctor",
por ejemplo y dejas que este esquema absorba todo lo que eres, al "doctor"
le será difícil ser paciente. La vida de tus hijos no es la
tuya, su trama y drama es otro. Nuestros hijos deben vivir sin un padre
tratando de controlar y manipular su experiencia, sin un padre imponiendo
sus temores, prejuicios e inseguridades. Los hijos sí repiten la
misma historia que sus padres, si no logran salir de los esquemas de éstos.
Como padres debemos guiar a nuestros hijos, pero dejarlos crecer y aprender
de sus propias experiencias.
Debemos vivir plenamente todos los aspectos de nuestra
vida para no crear una dependencia de ellos hacia nosotros o de nosotros
hacia ellos. Dependencia que sólo alimenta la inseguridad, el temor
y la falta de confianza. La plenitud de vida no se alcanza viviendo sólo
un aspecto de la vida, se alcanza sabiendo que somos más que un esquema,
que nuestra esencia, nuestro yo, nuestro espíritu es infinito, pleno
y no consiste en un rol o en una estructura física o un rol psicológico
definible.
Quitarse los trajes, soltar los apegos, cambiar de roles,
hacer locuras, jugar como niño, cambiar la manera de vestir y de
actuar, relacionarte con distintos tipos de personas y ser tú, sin
máscaras ni esquemas, son parte de la estrategia para no dejarte
atrapar en un rol que aniquile tu ser.
(*) Psicólogo y consultora en liderazgo y éxito
integral. 04144117331. |