Valencia, 07 de febrero de 2010

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Punto de vista

 Arnoldo Claret Véliz
arclave@yahoo.com



Nueva York, ciudad de ensueño

Al llegar a Nueva York se perciben varias sensaciones especiales. La primera es una sensación de inmensidad infinita. Esta proviene de observar los inmensos rascacielos y otros monumentos espectaculares como la Estatua de la Libertad y el Empire State Building. Sorprende el tamaño de los edificios perfectamente alineados por doquier y particularmente en la Sexta Avenida, conocida también como la Avenida de Las Américas. Dicha sensación le hace sentir a uno que ningún lugar está lejos, como los rascacielos que parecen rozar el cielo. En consecuencia, con perseverancia y tenacidad podemos llegar a cualquier lugar. El universo, el mundo, el espíritu y el ser humano tienen alcances inimaginables.

En Nueva York, ciudad conocida también como la capital del mundo, comprobamos otro aspecto, el cual es que la esencia del ser humano, independientemente de razas, credos, religiones, no varía y en un lugar tan espectacular como este, somos el mundo y en definitiva, lo que nos une a todos los seres humanos es nuestra esencia. Allí se entrecruzan los paradigmas o visiones particulares de cada ciudad. Con respecto a la economía informal, en Madrid nos encontramos con el Paseo de Recoletos, en Caracas con los buhoneros del cementerio y Nueva York tiene su China town. Por eso somos el mundo y en esta ciudad se entremezclan o entrecruzan los factores de nuestra esencia humana. La presencia latina se impone. La actividad de la ciudad es vertiginosa. La organización es impecable. Los taxis amarillos, muy lujosos, en perfectas condiciones, parecen limosinas. Los baños de los restaurantes son limpios e impecables. Cuentan con agua fría y caliente en los lavamanos, jabón y servilletas para secarse las manos. El metro con aire acondicionado en todos sus vagones, posee mapas con excelente señalización y uno puede optar por los vagones locales que se detienen de estación en estación o por los vagones expresos que lo conducen directo al destino de cualquier área de la ciudad. La gente y los conductores respetan las señales de tránsito.

La Quinta Avenida, la visión global de Manhattan y otros iconos como el Radio City, el Madison Square Garden, el Rockefeller Center, la Catedral de San Patricio, el Museo de Cera "Madame Tussaug", Times Square, que parece una ciudad digital de colores, con sus pantallas gigantes en todos los edificios circundantes, entre otros, hacen de Nueva York, la Gran Manzana, una ciudad de ensueño para disfrutar la inmensidad del ser humano y del universo.