La revolución de Alí Babá

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“La tolerancia es un crimen cuando lo que se tolera es la maldad”. Thomas Mann (1875-1955), escritor alemán nacionalizado estadounidense, Premio Nobel de Literatura 1929, autor de “La Montaña Mágica” y “Muerte en Venecia”.

La verdad es que no le paramos mucho a Roberto Enríquez, presidente de Copei, cuando hace algún tiempo dijo que había conversado con ejecutivos del Fondo Monetario Internacional, que al plantearles la posibilidad de un préstamo para aliviar las deudas venezolanas habrían dicho que “Venezuela no debería estar solicitando préstamos porque en bancos de China, Suiza, Bélgica, Andorra, algunas islas y Panamá, hay más de 450 mil millones de dólares a nombre de venezolanos”.

En ese momento me pareció algo exagerado, sobre todo si consideramos que tal cantidad equivale a más o menos cuatro años de ingreso petrolero del país. Es mucho más que las reservas internacionales de Arabia Saudita y la mayoría de los países de la OPEP, mayor que todo el desfalco nazi a bancos durante la II Guerra Mundial  y mucho mayor que los 19.000 millones de dólares de las reservas internacionales de Venezuela (si es que tal cifra es cierta).

La vida de multimillonarios de venezolanos funcionarios, ex funcionarios, contratistas, testaferros, que salieron de la nada y ahora exhiben fortunas que no pueden justificar por ingresos, salarios ni herencia, habla del inmenso desfalco que ha sufrido Venezuela. Las recientes noticias provenientes del banco andorrano intervenido dan cuenta de una sola persona a cuyo nombre una cuenta reporta 4.500 millones de dólares. Es decir, hay un corrupto que por sí mismo o a nombre de otro u otros, detenta una fortuna mayor a la de Mendoza, Cisneros o Escotet. 

Así que Enríquez como que no estaba exagerando. La estampida de cuentas en Estados Unidos, los viajes de funcionarios a países lejanos, levantan suspicacias. Síganles la pista, hay mucho movimiento. En Washington sonríen y dicen: está bien, vamos a aceptar el embajador… pero siguen monitoreando cuentas, devolviendo a venezolanos sospechosos que llegan en aviones privados, cancelando visas cuyos portadores llevan el apellido de un sancionado. Allá tienen pájaros cantarines. ¿Dónde estará Aponte Aponte? ¿Dónde Leamsy Salazar? 

Mención especial merece Rafael Isea, ex gobernador de Aragua, hombre de confianza de Chávez y desaparecido desde hace tiempo. Resulta que su sucesor Tareck en un arranque de furia (o de miedo) confirmó que Isea es testigo protegido en Washington, por tanto, “un traidor”. Pero el traidor como que sabe mucho. Esta semana el diario español ABC lo señala como uno de los dos emisarios (el otro, Maduro) que viajó a Irán en 2007 para hacer un trato de instalación de una célula del movimiento radical shiíta en Venezuela. Tal vez de esto también esté entonando una canción.

Los millones robados a Venezuela explicarían la sequía de divisas del país, la inmensa deuda interna y externa con privados, entre ellos las aerolíneas y la zona franca de Colón.  Se apropiaron del dinero que debía honrar pagos. Y encima, quienes adoran un avión privado, la Moet Chandón y el 21 años, las suites de los hoteles más caros del mundo y las carteras Louis Vuitton, entre otros pequeños caprichos, se llaman a sí mismos “socialistas, antiimperialistas, chavistas y revolucionarios”. La revolución de Alí Babá.

Dos cosas no se pueden ocultar: los reales y la tos. No hay tanto colchón para ese cerro de billetes. La orden ejecutiva de Obama ha amparado las investigaciones a estos cuentahabientes sospechosos. Y ellos lo saben. Por algo el del mazo no traspone los límites del país. Por algo andan buscando chivos que no son inocentes pero sí expiatorios. Ahora Isea es un ladrón según Tareck, quien dijo haber callado “porque se lo había pedido el Comandante”. O sea, el finado sabía de la corrupción y ordenaba silencio. 

El mayor general (que no es un soldadito cualquiera) Hebert García Plaza ha sido imputado por peculado doloso. Acusado de comprar tres ferrys viejos, uno de ellos chocado en España en 2002, a precio nuevecito de paquete en 2012. Fue Ministro de Transporte Acuático, de la Presidencia, de Bolipuertos. El finado lo puso a perseguir la corrupción. Ratón cuidando queso. Se inauguró con el nuevo gobierno capitaneando el Dakazo. Y después se largó, presuntamente a Panamá. No se sabe si su imputación es producto de un juez honesto (sí, aún los hay) o de un ajuste de cuentas.

Mientras esto sucede, los venezolanos ven sus finanzas palo abajo. El panorama es desolador: grandes empresas pidiendo calificaciones de despido masivos; comercios bajando la santamaría por no tener mercancía; universidades, hospitales, clínicas, planteles, en estado crítico; producción en caída libre; mercados pelados. La cesta básica está en 32.000 bolívares, cifra inalcanzable para la mayoría de los venezolanos, que ve perderse su vida en infinitas colas para adquirir comida y medicamentos cada vez más escasos. 

Hay que ser maluco para seguir insultando, riendo, cantando, bailando, viajando y dilapidando los pocos ingresos cuando el país muere de hambre, enfermedades o a manos del hampa. Hay que estar mal de la cabeza y del corazón para pagar 35 millones de dólares anuales para que “crashdonado”, como ya le llaman en la F1, siga chocando; para adular el ego pagando una corte de aplaudidores con viáticos a Panamá. Tienes que ser indiferente al dolor para mecerte en un subibaja como si nada pasara aquí. Al fracaso lo llaman victoria, a la verdad traición. 

Cada día millones de venezolanos se levantan con incertidumbre, desolación, depresión. Y el gobierno es ajeno a esto. Ahora mandó a la canciller a Irán y a Arabia Saudita a “discutir los precios petroleros”. Lo cierto es que fue a tomar consejos iraníes de cómo montar la cumbre de los No Alineados que el finado comprometióse en 2012 a montar este año acá. Imaginen cuánto nos costará esa cumbre que reúne a 120 países. A la de Irán fueron 32 presidentes, 8 reyes, 14 vicepresidentes y 50 cancilleres, más sus delegaciones.

Es hora de abandonar actitudes de nuevos ricos y reconocer que el país está en un serio problema económico, con más de 100% de inflación anualizada y con devaluaciones sucesivas que acaban con los patrimonios familiares y con el futuro de una generación. Necesitamos valor para enfrentar a los depredadores y sensatez para elegir los líderes de un proceso de transición que ya luce urgente.

AQUÍ ENTRE NOS

*La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela prohíbe los monopolios pero el gobierno instituyó a través de la Corporación Editorial Alfredo Maneiro el monopolio del papel periódico. Es un arma poderosa para controlar el periodismo independiente. Entre 2013 y 2014  han cerrado o pasado a formato digital 9 diarios regionales y en 2015 la situación ha hecho crisis con el pase a digital de Tal Cual, reducción de páginas, cambios de formato. En estos momentos grandes diarios regionales como El Correo del Caroní, La Nación y El Carabobeño anuncian crisis por agotamiento de sus reservas de papel, mientras El Nacional contabiliza papel para sólo tres meses. La C. Maneiro, que había ofrecido abastecimiento para este año, por aumentos en su presupuesto, ahora dice que la escasez de papel se resolverá ¡en un año!, tiempo en el cual con toda seguridad cerrarán unos cuantos periódicos. Todo un atentado a la libertad de información. 

* Maneiro no tiene papel para los diarios independientes, pero según información de El Nacional, sí lo hay para diarios oficialistas como VEA y Correo del Orinoco, que está anunciando un aumento  de páginas en su edición. Con la prensa independiente agónica, Maneiro imprimió en 2014 875.000 ejemplares de un suplemento del PSUV sobre el 4F, que costó más de 2 millones y medio de bolívares; imprimió 41 millones de ejemplares del periódico oficialista gratuito Ciudad Caracas, que costaron casi 20 millones de bolívares y 3.000 ejemplares de un encarte sobre Palestina. Todos los costos de éstas impresiones los financia el presupuesto nacional, mientras los diarios independientes deben pagar cumplidamente a C. Maneiro el papel que tenga a bien venderles.

* Hasta ahora, El Carabobeño no recibe ni respuesta, ni papel. Le quedan días de circulación, agotando sus reservas. Sus más de 300 empleados directos, más los indirectos (kiosqueros, transportistas, pregoneros, publicistas y otros) viven días de incertidumbre. Como me dijera Alfredo Fermín, decano de los periodistas de ese diario: “Tengo 44 años en El Carabobeño ¿para donde me voy a ir?”. El Colegio Nacional de Periodistas está en campaña, convocando vigilias, movilizando la opinión pública, alertando sobre la crítica situación. Y nos preguntamos si el Gobernador Francisco Ameliach, que es valenciano, que creció leyendo este periódico, que tiene vara alta en Caracas, que sabe el valor patrimonial de la publicación para los carabobeños, ¿no intervendrá? 

*Este jueves 23 de abril se está convocando a un tuitazo nacional para posicionar el HT #YoSoyCarabobeño. Participar es obligante. 

Hasta el próximo miércoles.

[email protected]

Twitter: @charitorojas 

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