Roberto Saviano: El Chapo Guzmán es el Steve Jobs de la cocaína

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Madrid, 01 marzo 2014.- Los primeros lectores de la edición española 'CeroCeroCero' de Roberto Saviano (Anagrama) dieron un respingo el sábado cuando llegó la noticia de la detención del Chapo Guzmán. El jefe del Cártel de Sinaloa protagoniza un puñado de páginas en el libro que empieza en el punto justo en el que terminó 'Gomorra'.

«La reacción más extendida es la incredulidad: 'El Chapo es demasiado listo para dejarse pillar, para caer en una encerrona, es imposible que le hayan cogido a dos pasos de su feudo'», explica Saviano en un correo electrónico. «A mí también también me parece imposible… Hay muchas hipótesis. Quizás él mismo decidió que era el momento de dejarse capturar porque intuyó que era la manera de que su cártel siguiera haciendo negocios puesto que él era ya demasiado políticamente relevante».

«Tal vez comprendió que estaba a punto de estallar una lucha entre cárteles, ya que, según algunas indiscreciones, su fidelísimo socio, El Mayo, huido de la justicia, había dicho que las nuevas generaciones estaban preparadas para el poder. Que es como decir: o les dejamos espacio o lo tomarán ellas solas. Quizá, para El Chapo, dejarse detener era un modo de apartarse sin ser asesinado. O sencillamente lo han vendido. Se rumorea que El Mayo temía ser asesinado. Algunos dicen que El Chapo quería hacerlo detener para quitarse presión pero que El Mayo se le ha adelantado… Es difícil que esta detención sea sólo el fruto de una acción policial porque todo el mundo sabe que en Sinaloa nada ocurre si El Chapo no quiere».

En 'CeroCeroCero', el Chapo Guzmán aparece retratado como el mal menor, el representante de una manera de traficar relativamente prudente, en parte sujeta a ciertas normas de caballerosidad a la antigua. Su Cártel de Sinaloa sería el bueno en comparación con los Zetas, exhibicionistas, imprevisibles, más sádicos que crueles. «Palabras como caballero deben utilizarse con prudencia: El Chapo admite entre 2.000 y 3.000 asesinatos. Pero los agentes federales que viajaron con él desde Mazatlán hasta la cárcel lo describen como un hombre 'tranquillo y respetuoso, carismático y franco'. Sincreíble que se utilicen estos adjetivos».

«Sin embargo», continúa Saviano, «no es tan increíble si pensamos que, en el mundo del narcotráfico, El Chapo posee la autoridad mística de un papa, la misma autoridad que puede tener Obama. Su genialidad le permite ver nuevos espacios de mercado, es un Steve Jobs de la coca. Parecen exageraciones, pero sirven para explicar la peculiaridad del personaje, su poder absoluto. A pesar del dinero, ha mantenido un perfil discreto. Para trabajar con, él los requisitos eran seriedad, profesionalidad y eficacia, no utilizar violencia innecesaria y no hacer ostentación de la riqueza. Así, El Chapo permanecía en la sombra y desde la sombra gobernaba un imperio que creció desmesuradamente».

Del libro de Saviano se desprende una paradoja: la cocaína no es un negocio especulativo; es economía real, el último sector sólido en un mundo gaseoso. «La cocaína es una inversión segura. Es una mercancía que no está sujeta a fluctuaciones de la demanda, que es siempre elevada, siempre en expansión. No es especulación, es como la compraventa de oro o de petróleo. Su cultivo y su elaboración son arriesgados y es una mercancía ilegal, lo que eleva su precio».

¿Y qué es lo que nosotros, que no formamos parte del negocio, no comprendemos? «Creo que la pregunta no es ésa sino ¿qué es lo que nosotros, que no consumimos cocaína, no comprendemos?' Para quien no la consume es difícil comprender que la cocaína no es una droga para colocarse, sino de uso cotidiano. Permite trabajar más y mejor. Crea la sensación -y, a veces, mucho más que la sensación- de que uno puede superar sus limitaciones y rendir al 200%. Mientras el negocio de la cocaína siga analizándose desde categorías morales, mientras siga considerándose únicamente como un problema social y no como una parte importante de la economía mundial, no comprenderemos nada».

¿Intuye Saviano cómo será el mercado de la cocaína dentro de 15 o 20 años? «Las organizaciones criminales están esperando la oportunidad para invadir China. Cuando el trabajador chino pueda permitirse cocaína, entonces ya no habrá límite».

En CeroCeroCero no sólo se habla de cocaína. También se habla de Saviano después de Gomorra: «[Tienes que] ser conscientes de que el hecho de enfrentarte a las dinámicas criminales, estudiarlas, tratar de comprenderlas y, después, contarlas puede arruinarte la vida de manera definitiva, irremediable. 'Si miras durante mucho tiempo hacia el abismo, también el abismo querrá mirarte a ti', decía Nietzsche. Cuando me sumergí en las investigaciones para escribir 'ZeroZeroZero' me sentí exactamente así, como si aquellas historias hubiesen comenzado no solo a observarme, sino también a meterse dentro de mí, debajo de mi piel, en mis órganos vitales. El héroe que pasa incólume por los males del mundo no existe. Los males del mundo te hieren de muerte. Me parecía importante decirlo».

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