Los selfies: ¿simplemente un autorretrato o una nueva forma de narcisismo?

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Redacción Internacional, 28 de mayo 2014.- Danny Browman es un adolescente que comenzó a tomarse fotos a los 15 años.  Cada vez lo hacía en número mayor para publicarlas en las redes sociales e interesarse por los comentarios que recibía.  Los comentarios favorables lo hacían sentir bien y los desfavorables lo destruían.

 

Todo se agrava cuando fue rechazado por una agencia de modelaje. Al llegar a casa comenzó a tomarse fotos buscando aquella que lo hiciera lucir como él pretendía. Llegó a tomarse 80 fotos esa noche. Poco a poco el problema se transformó en una conducta obsesiva,  dejó la escuela, se encerró en su casa y llego a gastar hasta diez horas diarias haciendo autorretratos. Dejó de comer, de relacionarse con los demás, perdió diez kilos de peso y por último intentó suicidarse por no lograr su foto perfecta.

 

Tomarse un autorretrato está de moda y se ha popularizado aún más luego del selfie tomado por la presentadora estadounidense Ellen DeGeneres durante la ceremonia de entrega de los Oscars 2014.

 

Hay varias teorías que tratan de explicar este fenómeno y establecer cuando pasa a ser una conducta que raya en lo obsesivo afectando la salud mental del individuo.  Tomarse un autorretrato no es en sí mismo una conducta inadecuada, pero sí cuando se convierte en una practica obsesiva que pueda afectar las actividades cotidianas y las relaciones interpersonales en lo familiar y social.

 

Según Clive Thompson, escritor sobre ciencia y tecnología, el selfie puede ser un nuevo recurso tecnológico para satisfacer el narcisismo.  Se entiende este último como el enamoramiento de si mismo, mayoritariamente un desorden de la personalidad en el que el individuo sobreestima sus habilidades y tiene una necesidad excesiva de admiración y afirmación.  Narciso, según el mito griego, era un joven de especial hermosura que se enamoró de forma obsesiva de su imagen reflejada en el agua.

 

En los adultos, una dosis adecuada de narcisismo sano permite balancear la percepción individual en relación con quienes lo rodean. Pero, el narcisismo ya como trastorno, refleja una autoestima baja acompañada de una sobrevaloración y una necesidad de ser admirado por los demás.

 

Cabe preguntarse si al momento de un autorretrato lo hacemos para conservar la memoria de nuestra presencia en un lugar y momento determinado o para mantenernos como parte del flujo global de noticias, una manera de decir “aquí estoy, opinen sobre mi”.

 

El especialista en neurociencia James Kilner afirma que conocemos poco acerca de cómo realmente luce nuestro rostro la mayoría de las veces.  Kilner realizó un estudio en el que al tomar la foto de un rostro,  la retocaba digitalmente haciéndola lucir una más atractiva y otra menos atractiva. Posteriormente se la mostraba a los individuos en estudio y, en un porcentaje significativo, éstos escogían aquellas alteradas digitalmente para lucir mejor. Como conclusión, tenemos la tendencia a pensar que lucimos más jóvenes y atractivos de lo que realmente somos.

 

Es todo un tema para discutir ¿es una manera de “mercadearnos” en las redes sociales o de humanizar la tecnología? ¿es una simple foto para captar un momento de nuestras vidas o lleva implícito una carencia en nuestra personalidad? ¿qué opinan ustedes?

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