SIN FINAL FELIZ

Want create site? Find Free WordPress Themes and plugins.

  En la historia son raros los finales felices como las películas mexicanas o gringas de los 50. Tal es la situación actual.

  Evidentemente estamos en una muy profunda crisis del capitalismo. El punto es que, a diferencia de otras situaciones históricas parecidas, esta vez no se le ve la luz al túnel de la recesión y la depresión económica. Después del colapso de la burbuja financiera de 2008, cuando cayeron en la bancarrota, los grandes consorcios financieros del centro del sistema en Estados Unidos, y seguidamente, en Europa, Japón, etc , se intentó detener la recesión mediante una inyección de sumas inimaginables a los grandes bancos por parte de los gobiernos norteamericano y europeos, y hasta se estatizaron algunos consorcios, violentando de hecho uno de los dogmas más importantes del credo neoliberal.

  Pero la recesión vino. Cayeron las inversiones, el empleo, la producción, las ganancias, justo allí, en el centro del sistema: Estados Unidos, Europa y Japón. Mientras, el gigante chino siguió creciendo, a tasas increíbles (incluso el 9%), inundando el mundo con su producción industrial, alimentada por los insumos (“commodities”) que le vendían el resto de las llamadas economías emergentes: Brasil, Argentina, Chile, etc. China, además, parecía tener agarrada por sus partes pudendas (dicho en lenguaje “fino”) a Estados Unidos, por la compra de papeles de la deuda astronómica norteamericana.

  Pero hoy se ve que ese motor de la economía mundial se recalentó. Ahora la dirigencia china desea reorientar por lo menos en parte su economía, para que no se dedique exclusivamente a la exportación, y facilite a los propios chinos bienes de consumo. Por más remedios neoliberales que el FMI y el banco de Europa les aplicaron a los países europeos, la crisis continúa, algunos con situaciones realmente dramáticos (Grecia, pero también España, Portugal, etc.). Los Estados Unidos en estos años lograron un pequeño crecimiento, pero bastante decepcionantes para las esperanzas de los grandes representantes del sistema.

 De modo que el mundo capitalista (el único que hoy tenemos) ya tiene 8 años de bajo crecimiento o recesión abierta. Esto significa, ya lo dijimos, desempleo, falta de inversiones, baja de las ganancias. En lo que nos toca a nosotros, ese decrecimiento repercute, junto a otros factores (la tecnología del fracking, la entrada al mercado de otros productores), en la caída de los precios del petróleo. Ya el barril tocó el fondo terrible de los 37 dólares. Y la cosa no se le ve final.

  Pero lo peor no es esto: es que no hay la oferta de una alternativa de conjunto, sistémica. La esperanzadora emergencia de una nueva izquierda europea en Grecia y España, rápida y dolorosamente se eclipsó, cuando la llamada “Troika” europea le torció el brazo a Tsipras, y le obligó a aceptar unas condiciones que lo han llevado a, prácticamente, la muerte política. Ya los dirigentes de PODEMOS, la flamante izquierda española, han declarado que ellos también están dispuestos a aceptar las condiciones necesarias para permanecer en el área del Euro.

  Mientras tanto, hay fuertes movilizaciones opositoras, por la derecha y por la izquierda, contra el gobierno progresista de Ecuador; en Brasil (donde la recesión y los bajos precios de sus productos de exportación, también golpea), un escándalo de corrupción aunada por la crisis económica pone en aprietos al gobierno y ha tenido que salir Lula, el líder histórico del PT, a dar la pelea.

  Las actuales tensiones con Colombia deben verse en este marco. Hay que percatarse que Venezuela está cercada estratégicamente, por el oriente por una Guyana apoyada por las transnacionales; por el occidente, por un gobierno colombiano que no quiere asumir sus responsabilidades en los ataques a nuestra economía y el abandono hacia su oriente, de donde vienen a Venezuela tantos refugiados. Por el norte, Venezuela está apuntada por las bases norteamericanas en varias islas del Caribe. Por el sur… hace poco se conoció que empresas brasileras promueven inversiones en la zona del Esequibo, apoyadas por el gobierno guyanés.

 Hay que meter la cabeza en la nevera y el corazón en la hoguera, por decirlo así.

Did you find apk for android? You can find new Free Android Games and apps.
Compartir