Superan Los Juegos del Hambre

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Puerto Cabello, 22 enero 2014.- Tal como la popular película Los Juegos del Hambre, en la cual los personajes deben emprender una lucha por la supervivencia en la que enfrentan a sus congéneres, los venezolanos a diario demuestran que también saben luchar.

Es que comprar alimentos de la cesta básica se ha vuelto una competencia, una lucha feroz que requiere todas las armas y herramientas posibles para salir victoriosos, en el caso de este martes, salir con cuatro potes de mantequilla en la mano a 73 bolívares.

La arena de esta batalla fue el automercado San Diego, donde incluso han tenido que cambiar la empresa de seguridad interna, ya que la anterior no pudo controlar las hordas de porteños que acudían cada vez que llegaba uno de los productos escasos.

Los venezolanos tienen como principal característica la capacidad adaptativa y la historia lo demuestra. Han pasado por un país de dictaduras, democracias participativas y hasta por el socialismo del siglo XXI, y a todos se han adaptado.

Como no podía ser de otra manera, las colas para comprar alimentos poco a poco también se van convirtiendo en cosa de todos los días, y hasta se van desarrollando estrategias cada vez más sofisticadas para sortearlas. Como esa red interconectada de vecinos, amigos y conocidos que mandan el mensajito con la conocida frase: “llegó la mantequilla a San Diego”.

Echarse la típica coleada, con la posibilidad de enardecer a los que están en la fila honestamente, es una acción arriesgada, pero definitivamente no ha pasado de moda. Llevarse a los niños para que te dejen entrar más rápido es otra de las técnicas usadas por muchas madres de familia que entran en la cola.

Sin embrago, este martes la lucha en el conocido automercado porteño se volvió más feroz y descarada. La gran cantidad de personas que se quedó fuera del centro comercial, debido a que el ansiado producto se había acabado, fue perdiendo la calma, y comenzaron las amenazas: “al que salga con más de cuatro potes de mantequilla -límite de compra permitido- se las saqueamos”; este tipo de afirmaciones caldearon los ánimos y fueron seguidas por las batallas verbales impublicables.

El desparpajo de muchos venezolanos, porteños en este caso, se ha convertido en descaro. Es que sacar ocho potes de mantequilla por la reja del centro comercial para volver a meterse a la cola no es de ninguna manera un acto moral. En Venezuela, digan lo que digan, hay que batallar en Los Juegos del Hambre.

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