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Intelectuales, poetas y escritores intervencionistas
Rafael
Rattia (*)
Si el señorito (Mary Pili dixit) Yon Goicoechea
asiste como "observador" del Referéndum recientemente realizado
en la provincia de Santa Cruz (Bolivia) "el amor desenfrenado del Libertador"
es tildado de cipayo, agente del imperialismo yanqui. En cambio si Carmen
Bohórquez, Luis Britto García, William Osuna o Roberto Hernández
Montoya o Mario Silva asisten al mismo evento, con los fines y propósitos
que fueren, en cambio, son catalogados adalides de la lucha heroica por
la "segunda independencia de América"; desde "la perspectiva
de la retórica seudorrevolucionaria que orla la verborrea autoritaria
militarista del chavismo, "la petrochequera bolivarera" que recorre
-cual fantasma irredento e insepulto- América latina apuntalando
regímenes demagógicos y exacerbadamente populistas es considerada
una cruzada internacionalista proletaria y por lo mismo exenta de reproches
éticos.
Es tan facilón etiquetar con adjetivos descalificativos
y anatemas y denuestos tales como "agente de la CIA", "traidor
vendido al enemigo", "apátrida", "escuálido",
"de derecha" etc., a quienes sencillamente piensan diferentes
al diktát de la logocracia unidimensional personalista que pretende
regir los destinos de Venezuela bajo los preceptos cuartelarios y jerárquicos
verticalistas de un socialismo obsidional.
Para los poetas, escritores e intelectuales del novísimo
revolucionarismo bolivarero es una aventura cool ir a La Paz en plan de
solidaridad internacional con los pueblos de la América indígena
avalados por ingentes dólares y alojarse en hoteles 5 estrellas y
degustar finísimos platillos franceses e italianos mientras morosamente
consumen horas cómodos asientos y pulquérrimas alfombras palaciegas
perorando parlanchinerìas y gargarismos verbosos en compañía
de una "Pas d'Action (adagio) de Chaikowski.
De los cruentos disturbios que se suscitaron en la región
de Santa Cruz el pasado Domingo ningún connotado adláter chavecista
resultó herido producto de las refriegas y enfrentamientos entre
partidarios del gobierno de Evo Morales y militantes del separatismo autonomista.
El ramplón y pedestre anti-imperialismo que vociferan
bambalinescamente, cuales papanatas circenses portaestandartes de lo que
una vez denominé el fallido proyecto de instauración de la
"dictadura continental de corte populista" no los exime de ganarse
nuestro más acérrimo desprecio juntamente con nuestra desternillante
risa burlesca. Para lo que quedaron estos apologetas y exégetas del
ritualesco culto a la personalidad de quien comenzó a padecer su
sol en la espalda el pasado 2 de diciembre con la estruendosa derrota a
su contrabando de reforma constitucional. Como dijo el peruano universal
César Vallejo: "Nunca lo lejos arremetió tan cerca".

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