Editorial
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Caos, incertidumbre y esperanza

 Emeterio Gómez
E-mail: emeteriog@cantv.net

Así se llama el evento -las XXIX Jornadas Sigmund Freud- que la Asociación Venezolana de Psicoanálisis desarrollará, el 23 y 24 de mayo; y al cual, casi obligatoriamente, invitamos a nuestros lectores. El programa es realmente fascinante. Dentro de él desarrollaremos, junto a la psicoanalista Esther Mateo, el tema Esperanza en la Desesperanza. Una idea que analizaremos en tres momentos:

1.- La esperanza aquí y ahora.- En lo más inmediato, la fuente de esperanza es la profunda insensatez, el absurdo total del "Proyecto de Sociedad" que, a la fuerza, se nos quiere imponer. Una utopía radicalmente inviable. Simplemente contra natura. Porque no se trata de que haya fracasado dondequiera que se ensayó, ni de los millones de asesinatos que fueron necesarios en Rusia, China, Cuba o Nicaragua para imponer el Totalitarismo. Ni se trata de que en todos estos países se esté construyendo el Capitalismo, cuando nosotros empezamos a avanzar hacia la barbarie.

Tampoco se trata de que esta insensatez sea inviable por la corrupción profunda, la ineficiencia increíble, la conexión con el narcotráfico y la guerrilla, la monstruosa inseguridad que se vive en las calles, la regaladera masiva de nuestro dinero a otros países, el desabastecimiento, etc. etc. íNada de eso! Nuestra gran esperanza en lo inmediato no es la inviabilidad empírica, sino la inviabilidad intrínseca, medular, inherente al "modelo de sociedad" que se intenta imponer. Aun si fuesen profundamente honestos -íío santos!!-, aun así el Proyecto sería inviable. Porque él se sustenta en una creencia infantil, aquella según la cual es posible organizar una sociedad directamente sobre los valores morales: la solidaridad, la compasión, la justicia, el bien, la piedad o el Humanismo. ííSin afrontar la miseria humana que deriva del egoísmo, la mezquindad, la intolerancia y todas las restantes propensiones animales que el hombre "de carne y hueso" arrastra!!

2.- Una desesperanza profunda.- Pero el verdadero problema de fondo que confrontamos es que esa utopía ilusa que se nos propone, esa visión ingenua del hombre, de alguna forma deriva y en alguna medida se entronca con el Proyecto de Sociedad que Occidente ha generado en sus 3000 años de existencia. Las hermosas ilusiones que Platón y la Filosofía Griega nos inculcaron. Esa bella creencia según la cual se podía construir -o, peor, en alguna parte existía- una idea o concepto de la Justicia y, sobre todo, del Bien.

Esa ilusión suprema según la cual la razón podía ser el cimiento de la Verdad. El breve verso de Antonio Machado que -él solo- acaba con 2500 años de Filosofía Abstracta: "La Verdad es la esperanza". Es decir, no lo que la razón, la realidad, la naturaleza o el mundo nos imponen, sino lo que nuestro Espíritu pueda poner en el mundo. ííEso es la Verdad!! No la Justicia, ni ningún otro concepto abstracto, sino la Esperanza, el Amor al Prójimo.

La desesperanza profunda ante esta insensatez que vivimos proviene no tanto de dicha insensatez -que, repetimos, es absolutamente inviable- sino de la carencia en la Civilización Occidental de una visión del Ser Humano que permita generarnos ilusiones. Ese fracaso radical que se expresa en dos obras extraordinarias: La Fragilidad del Bien de Marta Nussbaum y La Banalidad del Mal de Hannah Arendt.

3.- El Cristianismo como la Esperanza Profunda.- A ser desarrollado en la conferencia ya mencionada. También esta semana íel martes 13! a las 7,30 en Ciudad Banesco, bautizaremos un libro del cual, junto con Víctor Guédez e Italo Pizzolante, somos coautores.

 

 

 

 

 



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