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Reclama la realidad
Ramón
Guillermo Aveledo
La vida real le resbala a un gobierno prisionero del delirio
de grandeza y la fantasía ideológica. La gente, en cambio,
la vive, la padece, la lucha.
Sigue la matazón en todo el país. Siguen
los atracos. Siguen los secuestros. Cada noticia es peor que la anterior.
Es el tema obligado de las conversaciones, seguido de la crisis de la electricidad
que el Gobierno disimula en Caracas y que ahora quiere tapar buscando "culpables"
entre los consumidores. Operativo más operativo menos, el Gobierno
prefiere ignorarlo y negar la realidad. La gente tiene la sensación
de que eso se salió de control, de que el hampa puede hacer lo que
le dé la gana. Y eso mismo lo piensan los delincuentes. Es el reino
de la impunidad, donde la violencia se enseñorea y sus frutos van
convirtiéndose en la medida del éxito.
Protestas por las muertes violentas en calles cada día
más inseguras. Motines en cárceles hacinadas, caóticas,
donde las bandas se disputan el control. Miedo a salir por parte de vecinos
que se encierran temprano, cómo se le ocurre andar por aquí
a estas horas. La violencia se banaliza al punto que un adolescente muere
acuchillado y quemado, presuntamente por un compañero, y en el liceo
caraqueño donde estudiaba no hay manifestaciones de luto. Un conocido
periodista es asesinado a las puertas de su casa cuando trató de
impedir que a su esposa le robaran el carro. Se conoce que el presunto autor
del doble asesinato de Parque Caiza estuvo preso el año pasado, detenido
en flagrancia por intento de secuestro, y salió en libertad por negligencia
del Ministerio Público. Agentes policiales tenían secuestrada
a una mujer íen una comisaría!
Desde afuera nos llegan noticias nada alentadoras. El Reporte
sobre Control y Estrategia Antinarcóticos de EE.UU., informa que
en 2009 creció en tráfico de drogas por nuestro país.
Propaganda del imperio es la respuesta gubernamental. En Madrid, un juez
de la Audiencia Nacional señala que habría cooperación
con una conexión ETA-Farc por parte de nuestro gobierno, que responde
iracundo que nada tiene que explicar, ni a las autoridades españolas
ni a los venezolanos.
Sabemos, y así lo demuestran las encuestas, que
esas cosas no preocupan al gobierno, ni le interesan a la Asamblea, ni alteran
la togada tranquilidad de los magistrados ni la rutina de la fiscalía.
Una mayoría descontenta que incluye a chavistas, opositores y no
alineados, atribuye la responsabilidad principal de lo que está pasando
al Presidente y su gobierno, pero éstos no se dan por aludidos, dedicados
como están a un onanismo vanidoso que llaman revolución.
La responsabilidad de presentar una alternativa a esto,
es mayor que cualquier interés, cualquier parcialidad, cualquier
resentimiento, cualquier vanidad.

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