Tocar el piano con ritmo venezolano (2208548)

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“Los músicos son como los atletas, porque antes de cada presentación (o competencia) necesitan mucha concentración, tener la mente fresca y estar tranquilos”. Así lo afirma la pianista Clara Rodríguez, quien es reconocida en el mundo como la embajadora de la música venezolana y latinoamericana para piano.

En su caso, suele llegar varias horas antes a la sala para practicar, conocer el ambiente y familiarizarse con el instrumento. “Usamos mucho la memoria, la mente siempre está alerta. Tenemos que cuidarnos, por eso no cometemos excesos”, comenta.

De manera que, mientras usted lee estas líneas, probablemente ella esté preparándose para su presentación pautada para hoy sábado, a partir de las 4:00 p.m., en el auditorio de la Facultad de Educación en la Universidad de Carabobo, evento que ha sido organizado por la Fundación Talento Venezolano en el Exterior (Talven). Se trata de su reencuentro con esta ciudad, después de al menos 20 años de ausencia, cuando llegó a tocar incluso dos veces en el Ateneo de Valencia.

Para hoy tiene preparado un repertorio colorido, que trae: Dos piezas de Teresa Carreño; Mañanita caraqueña del maestro Evencio Castellanos; El diablo suelto de Heraclio Fernández; una obra del compositor brasileño Heitor Villalobos; y Alfonsina y el mar de Ariel Ramírez, entre otras piezas.

En permanente contacto con Venezuela

Nació en Caracas, pero hace varios años emigró a Inglaterra, con una beca en mano, para estudiar en el Royal College of Music of London, donde hoy es docente. Allá ha hecho carrera, tuvo su a hijo Leonardo, estableció su vida. No obstante, con orgullo afinca que “nunca he perdido contacto con Venezuela”.

Esto se puede verificar en sus repertorios y esfuerzos por difundir la obra de compositores de la región y sobre todo de la música propia de Venezuela (joropo, vals, merengue). Además, viene al país una vez al año para visitar a su familia, recorrer sus ciudades y tocar principalmente en Caracas, donde ha organizado Festivales de Pianistas en San Martín y en el Teatro Teresa Carreño.

Esta vez, apenas pisó suelo venezolano el pasado 8 de julio, comenzó los preparativos para sus presentaciones en el país. A la fecha, se ha presentado con la Orquesta Municipal de Caracas; y junto a la Orquesta Simón Bolívar, interpretó un concierto de Franz Schubert, en el Centro de Acción Social por la Música en Quebrada Onda, este jueves.

“Embajadora” musical

Francia, Alemania, Italia, Tunes, Siria, La India e Inglaterra, son solo algunos de los lugares que se han deleitado con su repertorio, el cual también incluye a compositores clásicos como Fryderyk Chopin y Franz Schubert, pero en los predios musicales se le conoce como la “embajadora musical de Venezuela y Latinoamérica”, aunque a ella esto le apena un poco.

Su trabajo está grabado en cinco discos, a saber: Teresa Carreño (2009); Pictures of the plains, música para piano de Moisés Moleiro (2009); Música para piano de Venezuela (2010), Tríptico Tropical, música para piano de Federico Ruiz (2012); Música para piano de Ernesto Lecuona (2013). Estas producciones no son descargables, pero se pueden adquirir por Amazon.com y en sus conciertos.

Esta labor también le ha permitido lograr que piezas de autores venezolanos sean editadas en Europa, es el caso de La peruanita de Federico Ruiz, que era parte del pensum de estudios del curso de piano grado IV, en el Royal College of Music of London. Este año el examen será en base a Canción para dormir una muñeca de Emilio Estévez, y Venecia de Teresa Carreño está editada en Braille.

– Al principio, ¿cómo recibían en Europa la música venezolana y latinoamericana, y cómo es esta experiencia ahora?

Hace 16 años o un poco más, tocar música venezolana en un concierto de piano en Europa era bastante raro, el país era desconocido musicalmente, pero gracias al trabajo de disqueras internacionales y sobre todo de El Sistema, hoy mucha gente conoce nuestra música, esto también hace que los músicos venezolanos seamos muy apreciados y muy solicitados.

– ¿Cómo surgió la iniciativa de editar temas como “Venecia” de Teresa Carreño en Braille?

En el Royal College of Music of London hay un concurso llamado Teresa Carreño que exige a los alumnos tocar tres piezas, una de éstas debe ser de ella. Es un trabajo para jóvenes de hasta 17 años de edad y, como Teresa escribió todas sus piezas cuando era adolescente, resulta apropiado para ellos, aunque se trata de música muy difícil de tocar. En una oportunidad se escogió la pieza Venecia para que un alumno la estudiara. Él se llama Kevin Satizabal, es colombiano, muy talentoso y tiene discapacidad visual. Así surgió la idea.

La difícil decisión de irse

Por decisión de su mamá, quien estudió piano con Moisés Moleiro, Clara comenzó a estudiar solfeo en el Conservatorio Juan José Landaeta, a los 7 años de edad. Ahí tuvo grandes maestros como Guimar Narváez. “Desde entonces nunca me he alejado del piano”, dice. Años más tarde, ganó una beca para estudiar en el Royal College of Music of London.

Los tiempos distintos, sin duda, eran distintos cuando le tocó irse del país. Sin embargo, reconoce que la decisión de emigrar siempre es difícil, pero “cuando uno es muy joven no suele darse cuenta de eso. Sí fue muy duro dejar a mi familia, pero siempre estoy en contacto con Venezuela, prácticamente a diario mando email, llamo por teléfono. Por otro lado, los ingleses me acogieron muy bien, he aprendido mucho viviendo allá”.

– ¿Qué recomienda a los venezolanos que planean irse del país?

Mi experiencia fue quizá muy diferente, porque yo sabía exactamente a dónde iba a ir, quién me iba a recibir, dónde iba a dormir. Me fui con un plan. No hice nada que no estuviese organizado de antemano. El idioma es mejor dominarlo antes de irse.

– ¿Ha coincidido con otros músicos venezolanos en Europa?

Sí, claro. Vivimos en sitios diferentes y es difícil encontrarse, pero he tocado con Gabriel León (contrabajista), Efraín Oscher (flautista). Siempre estoy aprendiendo de la gente con la que toco, eso me hace descubrir cosas de la música que no sabía, y sobre todo, los venezolanos tenemos una manera bastante flexible de abordar los géneros musicales, así que gozamos un pullero.

“¡Ser músico es durísimo!”

En Venezuela se dice que “no se puede vivir de la música”. Clara difiere de esto, de hecho, afirma que acá los estudios musicales son excelentes y muy estrictos. “Podemos irrespetar las señales de tránsito, pero los músicos venezolanos tenemos una disciplina muy estricta. Somos muy responsables”. A lo que añade: “Cuando veo a las generaciones que vienen detrás de mí y pienso: Ser músico es durísimo, pero sí se puede vivir de la música. La cosa es hacerlo porque de verdad se quiere. Hay que trabajar muy duro, de lunes a domingo, y se piensa en esto las 24 horas del día”.

Las mujeres más preparadas

Leonardo, el hijo de Clara, tiene 16 años de edad. Un día llegó del colegio y le comentó que según su libro de geografía, Venezuela es el país de América Latina que tiene más mujeres profesionales. “El nivel es alto, tenemos esa gran suerte de que la educación, sobre todo la universitaria, sea principalmente gratuita. Esto en Inglaterra es impensable”, comenta.

Leonardo nació en Inglaterra, su padre es francés, habla inglés, francés, español, estudia italiano e inglés antiguo, “pero se siente muy venezolano -afinca Clara-. De hecho, los sábados sale muy orgulloso a jugar fútbol con su franela de la Vinotinto, aunque allá no sean muy conocidos”.

Ésta es la experiencia de Clara Rodríguez, una venezolana que se atrevió a echar raíces en otro continente, sin olvidarse de las propias. Y agradecida por la invitación que le extendieron desde Talven y otras instituciones de la ciudad, espera volver pronto a Valencia. “Vamos a hacer proyectos para volver”, dice entusiasmada de poder compartir con el público carabobeño.

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