Un GPS para Venezuela

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Jeickson PortilloOímos y decimos pero nada entendemos; comentamos las noticias y hasta utilizamos términos propios de las ciencias económicas como quien sabe mucho, pero a la final, ni sabemos de qué estamos hablando; todo está tan enredado que lo más básico de la lógica económica se ha vuelto ilógico.

Y es que en general nos perturba llegar a usar un nuevo cono monetario y entrar en la reconversión; nos preocupa que los billetes viejos ya no servirán, pero luego recordamos que igual no tenemos efectivo y la preocupación se nos pasa, aunque sigue la preocupación por la hiperinflación galopante; la incertidumbre de que si la gasolina será a precio internacional o si será subsidiada; la molestia por la manipulación para acudir al censo automotor que no tiene poder para resolver nada y lo que se pronostica es la aparición de un mercado paralelo de combustible que acentuará el problema nacional; el dilema entre haberse censado y sometido al plan o no haberlo hecho, en señal de protesta, pero pensar que ahora no tendrás cómo comprar combustible; la noticia de que el bolívar y el salario ahora estarán anclados al Petro, mientras que el Petro será una segunda moneda; pero nadie sabe dónde o cómo se compra un Petro (no conozco a nadie que posea uno) ni qué significa eso de que estará anclado; administradores y contadores sin saber cómo será eso; los Jefes de RRHH en las empresas alarmados. A pesar de los anuncios gubernamentales para una supuesta recuperación económica y prosperidad, lo que todos vemos y padecemos es que el poder adquisitivo sigue debilitándose y moribundo; y en el comercio hasta para cortarte las uñas te quieren cobrar en dólares pero tú no tienes dólares y quienes lo venden ya ni se guían por las acostumbradas páginas de internet sino que ahora hasta lo subastan. Esto sin sumar el conflicto de los que sufren las inundaciones a causa de los ríos desbordados como en Apure; Bolívar o Amazonas, cortes eléctricos de más de 72 horas como en Zulia y otras situaciones que enfrentan las regiones del país ¿Hacia dónde vamos con todo esto? Parece que el país requiere un GPS.

La perplejidad por no conocer el camino que como nación estamos siguiendo y observar que sin lugar a dudas nos hemos extraviado del camino hacia la felicidad, ha provocado la diáspora venezolana que se ha convertido en tema de discusión entre los gobiernos y pueblos de toda la región, las naciones toman medidas ante tantos inmigrantes venezolanos, las cifras son alarmantes, el tiempo pasa y son más los jóvenes que dicen tener planes para irse del país; hablar de elecciones, para algunos parece un insulto a su inteligencia y la confianza en un futuro mejor ha sido cercenado. Si tan solo tuviésemos un GPS que al desviarnos del rumbo dijera: ¡Recalculando! y en seguida nos indicara de nuevo el camino más corto y conveniente para el destino esperado, tal vez la situación fuera otra.

Sin embargo, en medio de lo que la nación vive y la manera en que la están conduciendo quienes tienen la responsabilidad de dirigirla, ni el más avanzado equipo o programa de ubicación tendría tanta capacidad para recalcular tan rápido y seguido. Se la pasaría todo el camino diciendo con la característica voz de robot español: ¡Recalculando!, ¡recalculando!, ¡recalculando!

Sería irónico en ese caso, culpar al equipo electrónico por no señalar el camino, cuando la culpa del extravío debe recaer realmente sobre el mal conductor. Tal extravío acontece cuando el chofer del vehículo o el capitán del barco no sigue la guía, no se deja orientar, se apoya en su propia inteligencia o simplemente toma decisiones de manera visceral, emocionales, equivocadas, sin usar la razón. No tiene sentido culpar al camino, al clima, a los tripulantes o conductores de los otros vehículos o embarcaciones, de acuerdo al caso, lo más sabio que el conductor puede hacer es reconocer su error y enmendar el camino, o bien reconocer su incapacidad para dirigir y cederle a otro el lugar.

Mayor problema es, cuando el GPS no puede recalcular siquiera, porque nunca se señaló cuál es el destino al cual se quiere llegar. En este punto, ya no es solo cuestión de qué tan bueno puede ser el GPS sino de lo necesario que resulta tener un conductor con visión clara, con un plan, entendido del destino hacia el cual piensa llevar a los pasajeros. Pero si no hay plan, ni destino, tampoco habrá camino. Ante todo este embrollo cabe pensar: ¿Cómo saber si estás en el camino correcto o  equivocado, cuando ni siquiera sabes para dónde vas?

Venezuela requiere y demanda el emerger de un liderazgo comprometido con el bienestar del pueblo, que posea una visión de futuro, el plan adecuado para alcanzar esa visión, conocimiento del camino a seguir, precisión en sus acciones en función del beneficio de todos, con habilidades suficientes para conducir y que cuente con los mecanismos necesarios para que si en el trayecto se llegara a desviar, por muy poco; del camino correcto, entonces se activen las señales y el GPS, recalculando, lo lleve de nuevo en sentido al destino trazado.

Se necesita un cambio en las formas y maneras que hasta ahora se han usado para conducir o capitanear el barco llamado Venezuela. El pueblo quiere saber hacia dónde va y que ese lugar sea “puerto seguro”.

Es tiempo de concretar una visión de país en donde todos nos involucremos, pero no por la fuerza sino por la convicción de que es el destino más conveniente para todos. Es tiempo de dar lugar a líderes con un nuevo sistema de valores que sean antídoto contra la corrupción, la usura o el egoísmo, lo cual no es algo simplemente de un grupo, sino que ha ido permeado y entrado al corazón del pueblo. Tanto así, que son muchos los que prefieren el caos porque en ese caos sacan provecho propio aunque sea a costa del mal de otros, cuando lo único que están logrando es una seudo prosperidad. Hablar de la raíz del problema sería extenso para tratar, pero las consecuencias las estamos sobrellevando todos.

Es momento de impulsar el cambio, definir destino y camino, y transitarlo de la mano de Dios, no hay mejor GPS que él.

En estos días cuando mucha gente, en especial en las redes sociales, habla de resistencia, resistámonos ante las tentaciones de hacer lo malo y ser parte del sistema de antivalores que nos está dañando. Digamos: ¡Recalculando! y giremos hacia la vía más adecuada.

Jeickson Portillo

Director Ejecutivo de Academia de Saberes

Capellán Defensor de DDHH

Líder cristiano.

Secretario de Organización de EPC

[email protected]

 

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