Valencia-Sulaco

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Estos días se conmemoran 460 años de la fundación de Valencia, y 111 (capicúa) de la publicación de Nostromo, la Valencia de ficción.  Sulaco es una ciudad de la república de Costaguana en la narración de Joseph Conrad de 1904. Novela política y psicológica a la vez, sus protagonistas participan en un golpe de Estado movido por ideas y convicciones, a su vez movidas por intereses extranjeros, porque: “No hay credulidad más dispuesta ni más ciega que la credulidad de la codicia”. Así mismo uno de los personajes dibuja la otra cara de esta historia: “Yo deposito mi esperanza en los intereses materiales. Una vez que los intereses materiales logren un asiento firme, terminarán por imponer las condiciones únicas por las que pueden seguir existiendo”. 

Sulaco es Valencia que “se extiende entre las montañas y el llano, a escasa distancia del puerto y oculta a la visión directa del mar”. Pero también puede ser Cartagena, la Asunción u otra ciudad de la América Latina. Los personajes escapan a su condición de emblema. José Avellanos autor (libro dentro del libro) de Cincuenta Años de Desgobierno de “aristócratas y pueblo, hombres y mujeres, latinos y anglosajones, bandidos y políticos” retrata a los últimos cincuenta de éstos 260. Libro inédito porque sus galeradas terminaron “disparadas como tacos para trabucos cargados con puñados de tipos de imprenta”. Era un federal que odiaba a los liberales: “Las palabras para uno tan familiares tienen una acepción de pesadilla en este país. Libertad, democracia, patriotismo, gobierno: todas ellas tienen un regusto de locura y crimen. ¿No es verdad doctor?” le pregunta Charles Gould. La familia a pesar de su apellido era venezolana: “su abuelo había luchado por la causa de la independencia a las ordenes de Bolívar, en aquella famosa legión inglesa que en el campo de batalla de Carabobo”. El señor y la señora Gould propietarios de minas de plata, representan las dificultades de la burguesía nacional: “No somos aventureros. Había nacido allí y amaba su patria, pero en sus ideas seguía siendo esencialmente un inglés. Empleó la consigna política de su tiempo: la federación”; contacta con el  inversionista norteamericano Holroyd, de la compañía O. S. N. que patrocinará el golpe que busca dividir el país y controlar sus recursos. Holroyd proclama el destino de los Estados Unidos: “Lo dominaremos todo: industria, comercio, derecho, periodismo, arte, política, religión, desde el Cabo de los Hornos hasta el estrecho de Smith, y más allá incluso, si algo merece la pena en el polo Norte. Y entonces tendremos la oportunidad de hacernos con las islas y los continentes más remotos de la tierra. Manejaremos los negocios del mundo, quiéralo o no el mundo. El mundo no puede evitarlo; ni nosotros tampoco, diría yo”.

Ese diálogo entre el empresario venezolano y el norteamericano, refleja la ancestral relación entre el capital nacional, el transnacional, los recursos minerales y el Estado: “La cuestión principal para nosotros es si el segundo socio, o sea usted, es capaz de mantenerse firme contra el tercero, el socio inestable, que será cualquiera de las distinguidas y poderosas partidas de bandoleros que detentan el gobierno de Costaguana. ¿Qué cree usted, Mr. Gould?”. Para entonces el presidente de Costaguana era Guzmán Bento (Guzmán Blanco): “presidente perpetuo”. Otros personajes son el doctor Monygham y el italiano Nostromo honrado y ladrón, especie de alcalde y capataz de la ciudad pese a su origen extranjero; este hombre de pueblo es el protagonista, que con la aristócrata Antonia son los pilares de la nueva Sulaco, junto al arzobispo y el revolucionario romántico Martin Decoud. 

A bordo del Sainte-Antoine arribó a Puerto Cabello en 1876. No olvidará el golfo triste y plácido que describe años después en su novela. Parece que no llega  hasta Valencia; para la ambientación se apoyará Conrad en el libro de Edward Eastwick: Venezuela o Apuntes sobre la vida en una República Sudamericana con la Historia del Empréstito de 1864. En su Crónica Personal (1909) el novelista confesará que en todo el mundo de Costaguana, hombres, mujeres, costas, casas, montañas, ciudad, campo “no había ni un solo ladrillo ni una piedra ni un grano de arena de aquel terreno que no hubiese colocado yo con mis propias manos en su debido lugar”. Para concluir que los personajes de Nostromo fueron “creados todos ellos a partir de mi propia substancia”. También escribió en el prefacio de una de sus novelas que el artista apela a la parte de nuestro ser que no depende del saber: la solidaridad en los sueños que une a toda la humanidad; a los muertos con los vivos; a los vivos con los que aún han de nacer. Mejor que en un texto de historia o de economía política, a partir de su propia substancia de artista tenemos la descripción, todavía vigente, de los mecanismos del imperialismo para desestabilizar nuestra sociedad. Recomendamos su lectura.    

Médico psiquiatra

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