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martes, 03 de octubre de 2017

“El Evangelio Cambia”

¡Ven Espíritu Santo!

(Especial/Notitarde)

¡Ven Espíritu Santo!

Pastor Javier Bertucci

En medio del caos de la tierra antes de la creación, el Espíritu Santo se movía; a pesar del desorden y el vacío existente, que no era, ni es el ambiente natural del Espíritu Santo, Él nunca se apartó de la tierra. Dios no tenía nada que ver con el caos que se describe diciendo que la tierra estaba desordenada, vacía, sin vida y en tinieblas. Pero, el Espíritu Santo seguía allí, y permanece allí por una razón muy especial: la protección del plan de Dios, y no solo por la creación. Cada vez que vea una situación similar en su vida o país, reconozca la necesidad del Espíritu Santo, por lo que podemos clamar: ¡Ven Espíritu Santo!    

Cada vez que haya desorden y vacío, es el momento de decir: ¡Ven Espíritu Santo! Necesitamos al Espíritu Santo, lo necesitamos con urgencia en nuestras vidas, familias y país. Tenemos que entender que nuestra línea de lucha es espiritual, no carnal, y es poderosa para destrucción de fortalezas. Las transformaciones en nuestro país inician en el corazón de cada persona por el Espíritu Santo. De nada sirven cambios externos si no hay un corazón nuevo, y este no es posible sino por el Espíritu Santo. Ni represión, ni rebelión que se traduce en anarquía son la solución de este país, es el Espíritu Santo. ¡Ven Espíritu Santo! Así clamamos, no por vana repetición, sino con la confianza de que si lo pedimos, Dios responderá y enviará su Espíritu, trayendo el orden y la luz que disipa todo caos y tiniebla. - Pues si vosotros siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan? - Esto lo dijo Jesús, enseñándonos que una garantía para acceder a todas las cosas que necesitamos es teniendo al Espíritu Santo. Él no es una opción, sino una necesidad imperante en nuestras vidas.  

 Ahora bien, la oración es la herramienta precisa y exacta para pedir el Espíritu Santo, no cantando, ni viendo la novela, ni de ninguna de otra manera, sino orando. Hay que pedir el Espíritu Santo orando. La oración abre el cielo, y cuando esto sucede, el infierno se cierra en la misma proporción; y, cuando la tierra pide el Espíritu Santo, Jesús ruega - rogar es algo más intenso que solo pedir - que el Espíritu Santo sea enviado. Esto está sucediendo, nosotros estamos pidiendo el Espíritu Santo en la tierra, y el cielo lo está enviando, a fin de que Él intervenga arreglando el desorden y anarquía existente en la tierra. Nosotros lo pedimos, Jesús lo ruega y el cielo lo envía. Necesitamos al Espíritu Santo urgentemente; diga entonces: 

¡VEN ESPÍRITU SANTO!

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