Vender el sofá

Albersidades

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Un viejísimo chiste (tan viejo que tal vez las nuevas generaciones no lo saben) trataba de un pobre ingenuo que contaba a un amigo el haber sorprendido a su mujer engañándolo en su propia casa. Había llegado más temprano del trabajo y, para no entrar en detalles, estaba acostada sobre el sofá, desnuda y con un tipo encima, igualmente desnudo. El amigo le preguntó que qué había hecho al respecto, y el cornudo le respondió que, para evitar que la aventura siguiera, había vendido el sofá.

Eso es más o menos lo que está haciendo el régimen con el pueblo. Descubrimos que King-Kong nos engaña, no con uno sino con varios. Militares, cubanos, narcotraficantes, bolichicos, de todo hay en ese harem. Y King-Kong vende un sofá a cada rato.

Un sofá es esa caja con cuatro pendejadas que llaman “CLAP”, que dan de a uno por mes, como mucho, y cuyo contenido no alcanza para alimentar a una familia ni un día. Detrás de cada caja de esas hay unos cuantos que sí comen cada vez que les da hambre, y cuando no también, a costa de los necesitados. Son los que andan en Ferraris de última generación y tienen aviones privados para ir a donde se les antoje, si es que no tienen orden de arresto por ladrones en el exterior.

Otro sofá es el llamado “cono monetario”, que no es monetario ni un cono, pues no se trata de monedas sino de unos billetes que no aparecen por ningún lado. Ese sofá lo ha ido vendiendo por cuotas. La primera fue cuando nos dijeron que le iban a quitar tres ceros al bolívar, tal como ya lo han hecho antes. De eso saben bastante los chilenos, que hace muchos años sufrieron una quitada de ceros, al crear una nueva unidad llamada “escudo” que valía mil pesos, para luego volver a crear otra llamada nuevamente “peso” que valía mil escudos. Pero aquí, por no reconocer la galopante inflación, lo que hace el régimen es ponerle otro apellido a nuestro respetable pero no respetado Libertador. Ahora es “Bolívar Soberano”, después de que el difunto del CDLM le puso “Bolívar Fuerte”. Hace unos meses le quitaban tres ceros a los billetes (apenas el de cien mil anda por ahí) ahora son cinco, que sospechamos tampoco llegarán nunca.

Para que los pocos billetes que hay en circulación no se dañen tan rápido, además de que no alcanzan para todos, la superintendencia bancaria ha adoptado lo que una vez llamaron los argentinos “el corralito”. No pueden los dueños de su dinero, depositado en los bancos, retirarlo cuando lo necesiten (uno no sabe si no estarán más seguros debajo del colchón o enterrados, como antiguamente, dentro de una taparita). Es decir, que uno no puede pagar nada en efectivo, pues los bancos restringen el monto que se puede retirar, debiendo caer en las operaciones con dinero plástico y el consiguiente recargo que suelen hacer los bachaqueros que tienen “punto”.

Para seguir desmantelando el mobiliario de Miraflores, King-Kong y sus secuaces nos están vendiendo otro sofá: El de la gasolina. Dada la desidia y la corrupción que ha llevado a PDVSA a la quiebra, el país se fue quedando sin gasolina. De manera que, en lugar de rescatar las refinerías para volver a la producción de gasolina en volúmenes de “la Cuarta”, pretenden racionarnos la gasolina. Para ello se está armando todo un tinglado de nuevo registro automotor (mi carro tiene RAP ¿y el tuyo?) y obtención de un “Carnet de la Patria” (yo tengo cédula de identidad ¿y tú?)

De seguir así, pronto se quedará Miraflores sin muebles, o por lo menos sin sofás.

¿Cómo explicará eso Delcy Eloína, “la Vengadora”?

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@peterkalbers

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