Venezuela se africaniza

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Notitarde.- En estos días veía una película, de nombre Dabka, basada en la vida real, sobre un periodista canadiense, Jay Bahadur, que visitó Somalia para hacer una investigación sobre los piratas somalíes y así escribir un libro que describiera la realidad de esa sociedad desde una óptica interna y evitar los estereotipos preestablecidos desde el exterior.

En principio tendemos a pensar que nuestra cultura occidental es más civilizada que la africana y que incluso a pesar de la crisis nos encontramos en una situación de calidad de vida superior a la de los pueblos más pobres de África. Luego al avanzar la trama te vas dando cuenta que nuestra cultura ha ido involucionando creando nuevos actores, nuevas conductas, roles modelos para la juventud y hasta modus vivendis que nos hace parecernos cada dia más a esos pueblos de África y por supuesto nuestros servicios públicos y calidad de vida general todos los días se parece más a la de ese lejano continente.
El canadiense fue recibido en Somalia por un amigo local, quien lo llevó a hospedarse en la capital Mogadiscio, en un apartamento. Lo primero que notó el periodista fue que abrió el grifo del baño y no salía agua. Luego durante la noche tuvo que lidiar con el intenso calor y la continua suspensión del servicio eléctrico que no le permitía prender un ventilador pequeño que tenía en el cuarto y tampoco le permitía seguir trabajando más allá del limite de la batería de su computadora portátil. No menos angustiante, las dificultades que tuvo que enfrentar para tener servicio de internet y poder comunicarse con el mundo exterior, con su familia, con la firma editora y garantizar la publicación del libro.
El protagonista logra entrevistarse con miembros civiles del gobierno y la preocupación más grave es que como pueden construir un país sin educación, que no solamente es que no tienen buenas y suficientes escuelas si no que además los niños no quieren estudiar, no quieren ser médicos ni ingenieros, ellos quieren ser como sus héroes, quieren ser un pirata somalí. También se entrevista con uno de estos piratas, asombrándose al darse cuenta que ellos no se consideran criminales, alegan que tienen derecho a cobrar una vacuna o como un impuesto por el paso de los barcos.
El pirata podríamos equipararlo en cuanto a jerarquía social en Venezuela con los tan populares pranes o jefes de bandas que tenemos en nuestro pais.
En la película la mujer del pirata se dedicaba a la venta de droga, actividad que también vemos lamentablemente repetirse en Venezuela.

A pesar de ese sombrío panorama, vemos como muchos de los personajes locales tienen conciencia de su responsibilidad y la disposición de hacer su aporte para que la realidad cambie. De igual manera en Venezuela, aunque sabemos que esta tragedia tiene al régimen socialista como responsable, hagamos todos nuestro aporte para lograr un cambio y que ningún niño quiera seguir falsos héroes que le arrebaten su futuro.

@Afeolacruz
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