Actitud positiva de adultos es ejemplo para niños

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La psicóloga Lilian Guevara, coordinadora del Programa Regional de Orientación e Información Vocacional de la Universidad de Carabobo, considera fundamental que los adultos tengan presente lo importante de la actitud positiva, porque es el ejemplo motivador del niño, niña y adolescente.

“Cuando me refiero a lo positivo tiene que ver a los sentimientos y valores. Por ejemplo, el valor del respeto, el perdón, la tolerancia y la caridad”, aseveró la especialista con amplia experiencia.

El programa que dirige, auspiciado por la Secretaría de la UC, a cargo del profesor Pablo Aure, ha impartido a miles de alumnos de educación media y diversificada de instituciones públicas y privadas, estrategias de orientación que les permitan el pleno desarrollo de sus potenciales intelectuales, emocionales y creativos, así como su ingreso y permanencia en los estudios de educación superior. 

Actualmente tiene un alcance en Yaracuy, Cojedes, Aragua, Falcón y Carabobo, y atiende además a instituciones públicas más deprimidas, violentas y con mayor necesidad, donde hay jóvenes con problemas de factores de riesgo. 

“Buscamos ofrecer un proyecto de vida o una oportunidad. Que si viven en condiciones muy deprimidas o delictivas no sigan ese patrón, sino decirles: ‘Aquí está la Universidad para formarlos y para cambiar’. Tienen esa posibilidad de forma gratuita de avanzar y de estudiar. A través del estudio ellos puedan hacer su proyecto y cambiar de vida”, adicionó. 

La experta en el área psicoterapeuta fue la invitada a la sección Desayuno en la Redacción, donde estuvieron presentes Gustavo Rízquez, director de Notitarde; Jorge Chávez Morales, subdirector; y los periodistas Marianela Rodríguez, José Alfredo Arias, Silmari Rivas Rubín, Ana Pérez, el reportero gráfico Lisandro Barazarte, y Marlene Piña Acosta, quien escribe el foro. 

-¿Cómo ofrecer herramientas ante alguna situación compleja y hostil en el entorno familiar para que no afecte a los niños, niñas y adolescentes? 

-La familia constituye la direccionalidad del ser humano. La familia es el sendero a seguir. Es la que da estructura a la personalidad. Es la célula fundamental de la sociedad. Desde el punto de vista biológico es la que conlleva a la pareja a la fecundación y a la reproducción. Y desde el punto de vista psicológico, la familia es la que provee afecto, seguridad, autoestima y direccionalidad. Cuando la familia está en conflicto, entendiendo como conflicto el desencuentro entre dos personas, grupo o país, que no se ponen de acuerdo, genera una gran problemática en la parte psicoemocional del niño, niña y adolescente, porque los tornan inseguros y divididos. Si es un divorcio los divide entre el padre y la madre, indiferentemente de que el padre tenga su condición y la madre tenga la de ella, es descompensador poner al niño en esa situación. Vamos a suponer que al papá lo esté buscando la justicia y la mamá se torne agresiva con el niño, le diga a lo mejor la verdad, pero ¿qué edad tiene el niño? Cinco u ocho años. ¿Tiene realmente el niño o el adolescente las herramientas psicoafectivas para enfrentar que su papá o su mamá sea esto o lo otro? No las tiene. 

La familia constituye la direccionalidad del ser humano. Es el sendero a seguir. Es la que da estructura a la personalidad y es la célula fundamental de la sociedad. 

 

“La idea es no contaminar al niño, a la niña y al adolescente de odio, resentimiento, y de todas las sombras que se puede tener como adulto. ¿Y cómo hacerlo en momentos tan difíciles? Diciéndoles la verdad, pero no la verdad basada en odio. Nosotros tuvimos una experiencia con niños de la calle que hablaban improperios. Yo les decía: ‘Vamos a hablar de unidad, paz y amor’, porque acostumbramos al niño a que ande con sentimientos negativos. Desde pequeños les estamos hablando mal o llenándolos de odio, resentimientos, dolor y de rabia. Hacemos que en sus sentimientos y emociones lo que afloren normalmente sean la rabia, el odio, la retaliación y la venganza. ¿Pero eso es positivo para una sociedad? ¿Y quién influye allí? Padre, madre, maestro, profesores y familia en general que está cercana al niño, niña y adolescente. ¿Cómo hacerlo? Entender al niño y concienciar. Por ejemplo, si se está en un proceso de divorcio, no hablarle mal de su papá, ni llenar al niño de veneno en sus sentimientos y corazón, ni inyectarle cizaña contra su papá o contra su mamá. Eso estamos haciendo con el país. Estamos separándonos cada vez más. No estamos entendiendo que, a lo mejor, todo esto es para aprender una lección divina. Hay que sacar de la depresión socioeconómica y política en la que estamos lo mejor para ser mejores ciudadanos. ¿Pero cómo lo vamos a lograr? Dando lo mejor que está dentro de nosotros como es la fe, el amor, el perdón y la reconciliación. Si lanzamos improperios contra las personas, contra el papá, la mamá, la suegra, el abuelo, los políticos o lo gobernantes, es peor. Porque ¿cómo lo curamos después del odio? Cuando el niño sea adolescente, ¿cómo lo sanamos del odio que hemos sembrado de un lado y del otro? 

La especialista destacó lo importante de la actitud positiva en el adulto en una etapa convulsa. Explicó que la actitud tiene tres componentes: Cognitivo, conductual y afectivo, que se van a transmitir en la conducta, por lo cual es fundamental que el adulto lo tenga presente, porque es el ejemplo motivador del niño, niña y adolescente, en cuanto a sembrar lo positivo. 

Además, ratificó que lo positivo tiene que ver con los sentimientos y valores, vinculados al respeto, amor, perdón, tolerancia y caridad. 

“En estos momentos tenemos una gran oportunidad de practicar la caridad. Nosotros vamos a una panadería y vemos a una cantidad de niños de la calle, y la cantidad de madres con bebés en los brazos, porque hay hambre, pero es un momento de practicar la caridad, la solidaridad y el amor al prójimo. Es una gran oportunidad que tenemos para aprovechar esa coyuntura difícil y crítica para buscar lo bonito. Otra forma es el deporte. Yo pude observar con beneplácito a niños en una urbanización jugando fútbol con veinte niños de la calle. Sí hay manera de sacar lo mejor ante la situación en la que estamos. Pero tiene que haber conciencia clara del adulto, de su actitud, de su conducta y lo que está transmitiendo a los niños, niñas y adolescentes”. 

-¿Cómo hacer para multiplicar a más y mejores ciudadanos, sobre todo en estos tiempos? 

-Los medios de comunicación social tienen un gran poder, pero se han dedicado solo a la política, mientras que la parte de la familia se ha descuidado totalmente. Hay que educar en valores no solo en la casa, sino también en la escuela, aunque en la casa no se está educando. Las casas están solas, ya que los padres y madres están en la Pirámide de Maslow, en la parte de abajo, buscando la harina PAN, la pasta, y hasta la pasta dental que no hay ¡Ésa es la verdad! Los niños, niñas y adolescentes están solos. A la familia hay que llamarla a la escuela. Llegó la hora en la que a la familia hay que reeducarla en los liceos y en los colegios, y los medios de comunicación social deben trabajar en valores, en la familia y dar publicidad a todo lo positivo que se haga en deportes, cultura, talleres, jornadas y charlas dirigidos a jóvenes y niños. ¿Qué ha pasado? Que la política ha llegado a ser lo primero en este país y todo lo demás se ha descuidado. 

-Usted dice que la política está de primero en el país ¿Qué cree que tenemos que hacer ante ese panorama?

-Yo pienso que vamos a llegar a un punto de quiebre en el sentido de que nos vamos a dar cuenta los adultos que tenemos que reconstruir familia, reconstruir las instituciones educativas, reconstruir e incorporar valores y reencontrarnos, perdonarnos, aceptarnos y unirnos para una mejor Venezuela. Yo pienso que ese momento va a llegar y está por llegar. Yo soy optimista. Creo profundamente en Jesucristo. Tengo mis valores cristianos y creo que por fe, que es la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve, vamos a llegar a un punto en el que nos vamos a reencontrar y decir: ‘Vamos a unirnos’. Cuando nos reencontramos es cuando encontramos soluciones. Por ejemplo, frente a un divorcio es preferible que se encuentre la pareja y siga con sus niños, a menos que existan motivos claros. Pero yo creo en la familia y lucho profundamente por ella, porque es lo que da piso, direccionalidad y estructura de personalidad. ¿Qué forma la estructura? Los valores morales, éticos y espirituales. La familia es la que forma la disciplina, los hábitos, la templanza, la honestidad y la verdad. Los medios de comunicación social son un gran poder, al igual que las instituciones educativas. Un poder que debemos aprovechar. Y estoy segura que va a llegar ese momento en el que nos vamos a dar cuenta de eso.

Importantísimo sensibilizar a los padres 

Considera que hay que hacer ver a los padres que llenar a los niños de odio, resentimiento y de dolor no es positivo. “Los niños van creciendo hacia la adolescencia y hacia la adultez, y luego quitar eso es muy difícil. Es importantísimo concienciar a los padres, sensibilizarlos y hablarlo. Hacerles ver a los padres, maestros, profesores y personas significativas en niños, niñas y adolescentes que no es la manera. Y el Evangelio nos habla del perdón, de la reconciliación y del amor. No hacemos nada con ir a la Iglesia que sea y luego salir del templo diciendo improperios. Es envenenar el alma del niño o del adolescente. Y ellos luego no tienen las herramientas para salir de eso. Se quedan allí anclados. Al poder comunicacional se le está dando un mal uso, porque no se está llevando a los canales de comunicación para una labor loable, unidad, reconciliación y que los padres entiendan que envenenar o ponerlos tóxicos es contraproducente psicológicamente para los niños, niñas y adolescentes. Es muy contraproducente, porque los hace amargados, iracundos, irreverentes, llenos de rabia o de odio, y es lo que estamos sembrando.

Para el perdón es necesario revisar el ego. Para perdonar hay que tener a Jesús en el corazón. Es sanar las heridas, pero quien sana es Dios dentro de ti.   

-¡En su labor como orientadora y profesional motivadora qué se ha encontrado en los talleres que dicta a niños con factores de riesgo? 

-Tenemos un proyecto que se llama ‘Explorando mi vocación desde la escuela encontré mi profesión’, y en la autoevaluación por escrito, he encontrado de todo. Para mí ha sido un aprendizaje maravilloso. Dios me ha dado la gran oportunidad, y el profesor Pablo Aure nos apoya muchísimo. Él cree en el programa y ha dado todo el apoyo, porque él está convencido de que hay que educar en valores. Ahorita se están haciendo los magnos eventos en colegios públicos y privados. Tenemos mil 200 niños de diferentes liceos más deprimidos, les damos jornadas hermosas a través del Departamento de Cultura de la Universidad de Carabobo, mediante el Proyecto Profesiográfico UC, donde están todos los profesionales puestos en escena. Y es un taller donde también se les aplican test vocacionales, donde ellos se encuentran. Qué les gusta o para qué tienen habilidades, en qué asignatura son buenos y qué carrera pueden estudiar. Y luego lo hacemos a los privados. En ese taller se aprovecha para hablar con los jóvenes sobre los factores de riesgo. 

“Hay en estos momentos los matiné o los picó, en los que hay todo tipo de factores de riesgo. Son casas ocultas en las diferentes zonas cercanas a los liceos, donde introducen a niños, niñas y adolescentes, a quienes les presentan los factores de riesgo. Es una situación grave porque son nuestros niños, niñas y adolescentes. Eso a mí me preocupa demasiado. Y me pregunto ¿qué vamos a hacer? Hoy tenemos un problema grave como son las redes sociales, y está la pornografía. Y por allí introducen a las niñas de séptimo grado. 

“El embarazo precoz ha aumentado una barbaridad, las violaciones y acosos sexuales, es terrible, el hurto en los liceos es espantoso. Entonces ¿Qué está pasando y qué estamos haciendo? Son nuestros niños, niñas y adolescentes, además de que hay mucha hambre, por lo que están desertando para irse a la calle. Y eso es una realidad. Yo les explico la parte de los factores de riesgo. Sin embargo, cuando un niño de 12 ó 13 años es querido, tiene un papá y una mamá que se ocupan de él, están pendientes de su tarea y de su ropa, le dan afecto y cariño, podrá ir a un matiné, y no se engancha, pero quienes tienen grandes carencias y necesidades afectivas se quedan allí. Y allí es el comienzo de todo. 

-¿Qué hacer para que los padres no trasmitan algún momento de estrés o situaciones que agobien a los hijos cuando ya son adolescentes?

-Hay que hablarles, pero sin improperios, ni insultos, ni gritos. El adolescente toma de su estructura y tiene su propio criterio, por lo que no hay que contaminarlo con el odio del padre o la madre. Al adolescente hay que hablarle, pero no desde la sombra de la ira, el odio, la rabia, el resentimiento, y la retaliación, sino buscando de Dios y de los dones espirituales como la templanza y la fe. Yo estoy segura de que mi país va a salir de esto, que vamos a llegar a un acuerdo entre los venezolanos, y que vamos a tener el mejor país del mundo después de todo este aprendizaje doloroso, pero vamos a salir de esto en nombre de Dios. La fe da templanza y lo vemos en Gandhi, Martín Luther King, Teresa de Calcuta. Mandela duró 27 años preso, salió perdonando y unió su país. Sí se puede, no es una utopía. La parte espiritual es importantísima y la parte de la fe. Inculcarla, pero quién lo hace.

-¿Cree que la única manera de cerrar un círculo es el perdón?

-Para el perdón es necesario revisar el ego. 

-¿Es tan difícil perdonar?

-Para perdonar hay que tener a Jesús en el corazón. El perdón es sanar las heridas, pero quien sana es Dios dentro de ti. El perdón da paz, libertad, permite volar como águila y dejar de volar como zamuro. ¿El zamuro qué come? Carroña. ¿Qué estamos comiendo los venezolanos ahorita? Carroña como es odio, rabia, resentimiento, separaciones, injuria de un lado y del otro y descalificaciones. Es terrible lo que estamos viviendo. 

“Tenemos que aprender a volar como águila, soltar y para perdonar se necesita tener a Dios en el corazón, y entender que tenemos un ego, un superego y un yo. Ese ego generalmente está en competencia”. 

Tenemos que reencontrarnos y entender que hay un ego que comanda nuestras conductas y que nos hace  mucho daño, recalcó la psicóloga.  

“El ego es inflado, y se infla con los cargos. Por ejemplo, yo no era alcalde y ahora lo soy, por lo que me convertí en otra persona. Cuando no era alcalde era sencilla, humilde y cercana, pero ya soy alcalde y soy otra persona. Llega alguien a mi trabajo y ya la veo como competencia y le pongo una pared”. 

“El ego no se arrodilla, ni pide perdón, ni se doblega, ni llega a acuerdos, porque es un ego inflado que está dentro de mí, pero resulta que el perdón es la mejor forma de libertad que existe. Cuando tú perdonas, sueltas ese peso que tienes en el alma y empiezas a volar como águila. Tenemos que revisarnos el ego. A veces por el ego perdemos la familia y el país”. 

“Tenemos que reencontrarnos y entender que hay un ego que comanda nuestras conductas y que nos hace mucho daño. El orgullo viene del ego. Yo no me doblego ni doy el primer paso. ¿Quién va dar el primer paso? Mandela lo dio y unió a las dos polaridades de su país para gobernar juntos. Y lo pudo sacar adelante sin una guerra civil. Pero por encima de su ego estaban sus valores éticos, espirituales y morales. Si éstos se ponen por encima del ego se logra lo que Mandela logró en su país. Pero necesitamos líderes crecidos espiritualmente”, destacó la especialista. 
 

Ventana (“Siempre quise ser psicóloga”)

“Siempre quise ser psicóloga, estudiar la conducta humana”, certifica enseguida Lilian Guevara para responder a la inquietud de saber desde cuándo sintió su inclinación por esta profesión.

Buscando incursionar en esta ciencia, en la Universidad Simón Rodríguez, en Caracas, estudió la Licenciatura en Educación, mención Orientación, y en la Universidad Central de Venezuela inició la carrera de Psicología hasta el octavo semestre y la culminó en la Universidad Rafael Urdaneta, en Maracaibo. 

Es licenciada en Educación, mención Orientación, y psicóloga psicoterapeuta, además tiene una maestría en Orientación y Asesoramiento Vocacional en la Universidad de Carabobo. 

Trabaja actualmente como coordinadora del Programa Regional de Información y Orientación Vocacional creado por la Secretaría de la UC, a través del profesor Pablo Aure, pero además ejerce la profesión de psicólogo psicoterapeuta, y es docente asociada de la UC en la Facultad de Ciencias de la Educación, donde imparte cátedras de desarrollo personal. 

La parte espiritual también ha tenido cabida en su vida. Es profundamente creyente en los valores cristianos, en la Palabra y en La Biblia. Está convencida de que si el ser humano busca de Dios, pero de un Dios vivo en el corazón y cumple esa doctrina cristiana, basada en el amor, perdón y reconciliación, definitivamente su ego se doblegará para dar paso a volar como águila. 

Al igual que dar paso a los sentimientos más hermosos que puede experimentar un ser humano como son la paz, el amor, la reconciliación, la bondad y la convivencia, en lugar de la competencia. “Culturalmente nos enseñan a competir con el otro, por lo que nos sentimos como predispuestos”.

En Valencia hizo el bachillerato en el liceo Pedro Gual, una decisión que se la comunicó a su papá, quien quería que estudiara en el Colegio Nuestra Señora de Lourdes. Su preferencia por estudiar en el emblemático centro educativo de la ciudad es porque estudia a todo tipo de persona. 

“En el liceo Pedro Gual fui líder estudiantil y fui tan feliz. Convivíamos en la parte cultural, deportiva y académica”, rememora sonriente la psicóloga. 

 

 

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