Alcohólicos Anónimos, camino para liberarse de esta enfermedad

246
Want create site? Find Free WordPress Themes and plugins.

Llegar por primera vez a Alcohólicos Anónimos le permitió a Julio Ch. compartir las experiencias personales que otros han vivido sobre el problema del alcohol y para darse cuenta en ese momento de que si no paraba de beber, iba a llegar hasta donde otras personas habían llegado con situaciones peores que la de él. 

Julio Ch. presenta su testimonio con una cantidad de reflexiones que lo ayudaron a transitar por el mundo de la recuperación. Trata de llevar su mensaje de Alcohólicos Anónimos, adonde llegó hace 23 años, porque sigue apoyando para que aquellos que aún están sufriendo puedan integrarse al grupo,  liberarse de esta devastadora enfermedad y alcanzar el despertar espiritual.  

También está la historia de Cecilia, quien llena de esperanzas a quien la escuche. Su experiencia vivida en Alcohólicos Anónimos la ha llevado a trabajar como muchos otros para seguir impulsando el grupo. Desde la columna que se publica en Notitarde en la edición de los jueves, ha tenido experiencias de personas que luego de leerla, la recortan y la guardan y a través del número telefónico que aparece publicado se han acercado cuando tienen un conflicto. 

Alcohólicos Anónimos, identificada por sus siglas AA, comenzó su trabajo hace 80 años en los Estados Unidos, pero en Venezuela se estableció hace aproximadamente 50 años, y entró en el país por dos puertas: La primera fue por Táchira, donde un señor llamado Mario, quien tenía problemas de alcoholismo, conoció a AA en un viaje a Colombia. Regresó con mucho entusiasmo y abrió un primer grupo en San Cristóbal. En Carabobo, el 27 de mayo de 1971, tres personas de nacionalidad colombiana, que formaban parte de Alcohólicos Anónimos en su país, comenzaron a reunirse en un taller de reparación de televisores y artefactos eléctricos, ubicado en la calle Independencia de Valencia. Ellos eran Luis, Juan y Hugo. Un buen día decidieron colocar un aviso en el diario El Carabobeño invitando a las personas que tuvieran problemas de alcoholismo a acercarse a esa dirección. Allí acudió Eligio C, y así tuvieron la primera reunión. Decían: “En este taller reparamos televisores hasta las 5 p.m. y reparamos almas a partir de las 5”.

Más adelante, este grupo habló con el rector de la Escuela Agronómica Salesiana de la Casa Don Bosco, de Guaparo, el padre Siso, y también con el padre José María Rivolta, quienes se interesaron mucho en el tema y les prestaron el local de la barbería del colegio, donde hace 44 años funcionó inicialmente el grupo La Unidad que aún existe hoy en día. 

El trabajo que se realiza en Carabobo a través de los diferentes grupos fue dado a conocer por nuestros invitados que se han sumado para apoyar esta comunidad, porque Alcohólicos Anónimos no hace campaña de promoción para captar miembros, sino que ofrece ayuda a los alcohólicos a ayudarse a sí mismos. Nuestros invitados fueron el padre Peter Fernández, capellán de la Universidad de Carabobo; los especialistas Oswaldo Rodríguez y Tatiana Maure; la periodista Carmen Luisa Flórez, quien apoya en la parte comunicacional, además de Cecilia y Julio Ch., quienes reservaron sus identidades. 

Además informaron sobre las actividades previstas en el Desayuno en la Redacción, donde estuvieron presentes Gustavo Rízquez, director de Notitarde; Humberto Torres, editor-jefe; Karín Rivero, editora de cierre; Jeniree Sequeda Moreno, quien escribe la Ventana; Jennifer Anaís Infante, reportera gráfica; y Marlene Piña Acosta, quien suscribe el trabajo. 

El Desayuno se desarrolló en un ambiente donde brotaron algunas lágrimas, pero también hubo mensajes de optimismo, esperanza y el anuncio de actividades, la primera a realizarse hoy, ya que el arzobispo de Valencia, Reinaldo Del Prette Lissot,  decretó cada primer domingo de junio como el Día de la Sobriedad, por lo cual en las misas, después de la comunión, se estará   impartiendo un mensaje por parte de los grupos AlAnon y sus familiares,  donde  además estiman repartir 30 mil volantes. 

En Carabobo se han creado 20 grupos y la oficina central está ubicada en la torre Don Pelayo “E”, piso 4, oficina N° 4-3. Los grupos se encuentran en distintas casas parroquiales y zonas, como por ejemplo, “El Sendero”, ubicado en la iglesia La Purísima; “El Trigal” en la sede del consejo comunal de El Trigal Norte al lado de la cancha deportiva y la comisaría de la Policía; “La Alegría” en la Fundación “Cripriano Jiménez Macías”; “La Unidad” en la Casa Don Bosco, frente a la redoma de Guaparo; “La Fortaleza” en el local de la casa parroquial de Los Guayos; “Volviendo a Vivir” en la casa parroquial frente a la plaza de San Diego en el pueblo; “El Milagro” en la casa parroquial Iglesia Corpus Christi, entre otras.

A modo de introducción, Carmen Luisa Flórez recordó que tanto periodistas como distintos especialistas están apoyando a Alcohólicos Anónimos, y citó la experiencia del periodista Jack Alexander de The Saturday Evening Post, quien en el año 1941 publicó un artículo titulado “Alcohólicos Anónimos: Los esclavos de la bebida liberados ahora liberan a otros”, cuyo trabajo fue un acontecimiento decisivo, porque miles de personas que sufrían esta enfermedad conocieron de qué se trataba y pudieron salvar sus vidas. 

Además recordó que AA tiene 12 pasos para dejar el alcoholismo, y mencionó que el primero considerado como un lema es decir cada mañana: “No beberé alcohol durante las siguientes 24 horas”, y cumplir este mandato. 

“Obtenido el despertar espiritual como resultado de estos pasos, tratamos de llevar el mensaje a los alcohólicos y de practicar este principio en todos estos aspectos”. 

Cecilia recordó que desde su fundación hasta los tiempos actuales el artículo publicado es uno de los tratamientos más exitosos a nivel mundial para recuperarse de esta enfermedad.

También Cecilia relató su experiencia. “El primer paso es aceptar que tengo una enfermedad. El alcohólico tiene algo en su contra que es la negación. Yo trato de llevarles el mensaje a aquellos que la padecen y acelerar su llegada al grupo, porque a mí me costó mucho aceptar que la tenía. El primer paso, al llegar a la reunión, es explicar que el alcoholismo es una enfermedad, incurable, progresiva y mortal. Te das cuenta de que no eres un ser extraterrestre, sino que sencilla y llanamente lo puedes asumir como que si tuvieras diabetes, por lo que no puedes comer azúcar. Al alcohólico le pasa lo mismo, no puede tocar un trago, porque la enfermedad se define como mental por la obsesión de tomarse el primer trago, y después es una compulsión física que se desarrolla dentro de esa persona nada más, porque no todo el mundo lo padece. Hay personas que son bebedores sociales que pueden beber perfectamente, pero quienes tienen la enfermedad no lo pueden hacer, porque a lo que se toma el primer trago se desata como una especie de alergia”.

“¿Qué le pasó a Cecilia, por ejemplo, para narrar su experiencia? Yo creía que el alcohólico era el que bebía todos los días, y eso es un error. El alcohólico es el que no controla su forma de beber o al que le suceden cosas cuando bebe. Yo no bebía todos los días, sino una vez a la semana, pero tenía consecuencias. Y muchas de las personas que lleguen a leer esta información y se pueden identificar como Cecilia no tienen que esperar beber todos los días para buscar ayuda”.

-¿Qué rol juegan los grupos de apoyo y los profesionales en el tratamiento a la persona que padece la enfermedad?

Julio Ch. se encargó de explicar este aspecto señalando que los grupos son la parte básica de toda la estructura, porque es el sitio adonde una persona con problemas llega por primera vez y recibe la información que le permitirá prevenir, desde ese momento, si para de beber. “Pero por otro lado, si no para, ya tiene una información que le puede permitir con el tiempo darse cuenta de la situación en la que está metido, y parar en el momento que le toque. Hay una cosa que llamamos ‘tocar fondo’, que es la situación en la que nos vemos, en un momento dado, de difícil manejo de la vida, donde no sabemos qué hacer, ni para dónde agarrar, y pareciera que la única alternativa que tenemos es quedarnos en Alcohólicos Anónimos, porque si no, las consecuencias pueden ser bastante difíciles”. 

“Cecilia decía que ella tomaba una vez a la semana. Yo en mi último año tomaba todos los días. No hubo un día en que no tomara y las consecuencias, al final de una parranda, eran realmente catastróficas, tanto en mi medio de trabajo como en el familiar. Adonde yo llegaba todo era un problema. Mi vida familiar se convirtió realmente en algo que mi familia no quería que estuviese con ellos. No me invitaban a fiestas, adonde yo llegaba la gente se alejaba un poquito, porque era una persona difícil ya tomado, a diferencia del que no tomaba. Yo llegué a un grupo de Alcohólicos Anónimos por primera vez y lo que conseguí en esas terapias era lo que la gente compartía, porque simplemente se trata de compartir, nada más. Hay gente que no se explica cómo funciona,  pero ese compartir de las experiencias que otros han vivido me permitió, por ejemplo, darme cuenta de dónde estaba en ese momento, en lo que se refiere al alcoholismo, pero además me permitió ver a otras personas que habían pasado por cuestiones peores, y reflexionar, en ese momento, que si yo no paraba de beber, iba a llegar hasta donde otras personas habían llegado. Aunque bebía todos los días y mi vida era muy difícil, había personas en esa reunión que las habían pasado peores, y yo realmente no quería estar allí. Son importantísimas estas reuniones”.

Julio Ch. destacó la contribución de los profesionales para que una persona llegue a Alcohólicos Anónimos. “Los que estudiamos todo lo que tiene que ver con el problema a nivel social y de grupo nos dimos cuenta de algo. Nosotros por nuestros propios medios llevamos muy poca gente a los grupos, y el profesional que de alguna manera se identifica más por su tipo de trabajo, si conoce lo que hace el grupo, sugiere enviar al familiar, a una persona o él mismo, si es quien tiene el problema; además hay un programa para que asistan también los familiares. El 80% o un poco más de la gente que llega al grupo Alcohólicos Anónimos lo hace a través de un profesional, y no a través de nosotros”. 

Cecilia planteó la importancia de divulgar Alcohólicos Anónimos en los medios, y citó como ejemplo la columna que se publica en la edición de los jueves en el diario Notitarde. “Con esta columna hemos tenido experiencias de personas que la leen, la recortan y la guardan en la cartera, y cuando tienen un conflicto sacan el número de teléfono, llaman y llegan al grupo”. 

-¿Cómo era la situación de Alcohólicos Anónimos que se enfrentó al primer grupo hace 80 años a la sociedad actual? ¿Cómo se ha manejado históricamente?

El Dr. Oswaldo Rodríguez, especialista en salud pública, sostuvo que difícilmente se ha hecho una separación entre lo que es la actividad social y el consumo del alcohol. A su juicio, obedece a una costumbre estrechamente ligada con eventos sociales desde la celebración por un nacimiento, primera comunión, sacramentos o matrimonio. “Una de las cosas en que hay que trabajar son los elementos culturales que se han contaminado de una manera negativa y que en todo caso estimulan el consumo de alcohol”. 

El presbítero Peter Fernández  puso como ejemplo los casos que se han visto de niños que toman una botella de cerveza vacía y hacen como si estuvieran bebiendo, lo que prácticamente se lo celebran, y hasta les toman foto.  

“El beber dentro del contexto que explicaba el Dr. Rodríguez se ve como un valor, como algo bueno y positivo; incluso induce al adolescente a que comience a beber, pero no les establecen normas ni los parámetros para que sea de una manera apropiada, y allí es donde se desarrolla esta enfermedad”.

“Para mí, es una epidemia, me parece que el alcoholismo es demasiado grave. Hablo de nuestro país para no irme a otros espacios, pero es un problema de salud realmente muy grave que no se quiere reconocer en su justa dimensión”, planteó el presbítero. 

Tatiana Maure, médica internista, se refirió a las teorías de cómo una persona se vuelve adicta, y citó que la primera que se estableció es que el tomar alcohol se vuelve placentero y la segunda es que la persona no deja de tomar por efectos a sentir la abstinencia. “Todas estas teorías no se han comprobado y a nivel de las nuevas investigaciones se demostró que hay una sustancia en el cerebro llamada dopamina que es la hormona del placer, y cuando entra en contacto con el alcohol sienten tanto placer que quedan con la necesidad de seguirlo sintiendo, y es lo que se conoce como proceso de sensibilización”.

Además se refirió a las consecuencias del alcohol en el organismo, y citó que éstas se presentan independientemente de la cantidad. “Hay efectos a nivel temprano y tardío. Hay efectos cuando se pasa de más de tres copas, y se origina una neurotoxicidad, es decir, el cerebro se intoxica, lo que disminuye el equilibrio, coordinación y capacidad de respuesta en los reflejos”.

Además alertó que los efectos del consumo crónico del alcohol son diferentes, porque afectan a nivel neurológico, por lo que el paciente comienza a tener lagunas mentales, actúa de manera impulsiva, no consciente de lo que hace. 

“También puede tener afección de la marcha y de la coordinación, pero de forma definitiva, ya que puede presentar convulsiones y coma. A nivel del corazón se produce cardiopatía o miocardiopatía alcohólica, donde el corazón envejece prematuramente y aparece insuficiencia cardíaca; además puede producir arritmias severas, hipertensión o hipotensión arterial, y a nivel del hígado puede producir daños irreversibles como cirrosis hepática como mecanismo final de daño”, advirtió.  

Ventana

“Soy amigo de Alcohólicos Anónimos”

Alcohólicos Anónimos que cumple 80 años celebra hoy el Día de la Sobriedad, por lo que en las misas  se estará impartiendo un mensaje.

“Ámalos tal como son y no los señales”, ésta es la clave que permitirá a la sociedad convertirse en el primer cómplice de la recuperación de un alcohólico, pues más allá de emitir un juicio que pudiese hundirlo más en la desesperación, ellos también tienen derecho a tan siquiera una gota de comprensión y respeto.

Muchos expertos en la materia coinciden en que el alcohólico no es solo quien debe enfrentar esta enfermedad, sino que la familia y personas que lo rodean también tienen el deber y por qué no la obligación de inmiscuirse en el proceso de aceptación y recuperación. 

“La familia necesita conocer de qué trata la enfermedad y cómo debe tratarse a un enfermo de alcoholismo, es importante que también acudan a las reuniones y terapias de Alcohólicos Anónimos (AA) porque solo así lograrán entender lo que es realmente la enfermedad”, éstas fueron las palabras de Julio, uno de los invitados, al compartirnos su experiencia. 

“Los grupos AlAnon (para mayores de edad) y Alateen (para personas hasta los 18 años) son los aliados idóneos para que las familias y amigos mantengan la fe, esperanza y conocimiento que se requieren para ayudar a los bebedores con problemas de alcoholismo”, refirió Cecilia. 

 Se estima que cada alcohólico afecta la vida de por lo menos cuatro personas… el alcoholismo es verdaderamente una enfermedad familiar de acuerdo a los expertos que dirigen estas organizaciones.

No obstante, es importante que la sociedad sepa que no es obligatorio pertenecer a estos grupos para formar parte de la lucha contra el alcoholismo, bastan la vocación de servicio y las ganas de ayudar al prójimo para ser cómplice de los alcohólicos y ayudarlos a aceptar y lograr el cambio que requieren en sus vidas. 

Ante esta necesidad de crear conciencia y participación, la Unidad de Servicio y Recuperación  de Alcohólicos Anónimos organizó para este 10 de junio el primer foro “Soy amigo de Alcohólicos Anónimos”, dirigido a personas e instituciones que tengan el deseo de ayudar y ser partícipes de la labor desinteresada que inició AA hace más de 40 años en Venezuela. (La cita es a las 7:00 de la noche en el Auditorio  Eladio Alemán Sucre en Omnicentro).

Durante el evento los participantes obtendrán de parte de personal calificado toda la información correspondiente sobre la enfermedad y la actitud que se debe tener al momento de enfrentarla junto a un alcohólico.

El deseo y la decisión de disfrutar de una vida nueva no solo dependen de quien padece el alcoholismo, pues ha quedado demostrado en miles de historias que nada es posible si el enfermo no cuenta con el cariño ni el apoyo de quienes los rodean; nada es más importante para ellos que saberse comprendidos por quienes pudieron también en algún momento haber sido víctimas de esta enfermedad.

Did you find apk for android? You can find new Free Android Games and apps.