“La clave está en devolver la felicidad a los venezolanos a través de la productividad”

Empresarios carabobeños proponen una agenda de alternativas

Tulio Hidalgo por la Cámara Industriales de Carabobo, Jonatan Aldana, presidente de Fedecámaras Carabobo, Elizabeth Brant, de Capemiac y Leonardo Rivas, Cámara de Comercio de la región. Foto: Notitarde

Desayuno en la redacción.- Valencia siempre ha marcado pauta en el desarrollo del país. Se constituyó como la primera ciudad iluminada en Latinoamérica a través de la compañía Electricidad de Valencia, por cierto, empresa fundadora de esta casa editorial. Partícipe de esa Venezuela productiva, en donde convergían grandes corporaciones, tanto nacionales como internacionales. De allí, el calificativo de la “gran ciudad industrial”.

Aquí, los tres grandes sectores económicos: La gran industria, los pequeños y medianos empresarios y el comercial se fusionan como “hermanos”. Es la garantía para que un país cuente con un sostenido parque industrial, en que las grandes empresas para completar sus procesos de producción requieren una pequeña y mediana fábrica preparada para proveerles la materia prima, con lo cual se fortalecería el sector comercial no solamente de Valencia, sino del país, porque se acompañaba de toda una red de distribución para que los productos fabricados en Carabobo llegaran a todos los consumidores venezolanos, hasta del extranjero.

Hoy la realidad es otra. De las 4 mil empresas afiliadas a la Federación que las agrupa, apenas un 20 por ciento siguen operativas. Del sector determinado como no “prioritario”, el 60 por ciento está paralizado, y de esa fracción, la que está en alto nivel solo está a 25 por ciento de operatividad y el 80 por ciento de los productos son importados.

Aun así, este importante gremio subsiste y mantiene una serie de propuestas para contribuir al rescate de ese país. Agenda que presentaron en nuestro Desayuno en la Redacción el presidente de  Fedecámaras Carabobo, Jonathan Aldana; Tulio Hidalgo, miembro del consejo consultivo de la Cámara de Industriales; Elizabeth Brandt, presidenta de Capemiac (Cámara de Pequeños-Medianos Industriales y Artesanos del estado Carabobo); y Leonardo Rivas, presidente de la Cámara de Comercio.

Jonatan Aldana, presidente de Fedecámaras de Carabobo. Foto: Notitarde

Al unísono, todos manifestaron un profundo agradecimiento a nuestra Casa Editorial por la invitación. Y al tocar nuestro periódico, dieron vivas por nuestro regreso continuo en papel, que venimos haciendo desde hace dos meses. Esfuerzo que calificaron de extraordinario e inspirador.

Además de ofrecer una radiografía del parque industrial, revivieron esas historias que hicieron de Valencia esa gran ciudad industrial. Tulio Hidalgo dijo que el estar aquí le hizo recordar una época extraordinaria, porque por esta mesa ha pasado la vida completa del estado, inclusive del país. “Se hicieron debates bien importantes e interesantes”.

Sintetizó que estos dos últimos años del país han sido históricos, justo el tiempo de la pandemia y el mismo que tiene la directiva de Fedecámaras, que el próximo lunes hará entrega de la presidencia, como de la memoria y cuenta.  “Y si, a nosotros nos han tocado siempre situaciones difíciles, a Jonathan Aldana le tocó una bien atípica al cubo por ciento, por lo que ha venido ocurriendo en el país, aunado a un tema de salud que agrava la situación”.

Aunque Aldana coincidió en que ha sido difícil, dijo sentirse satisfecho por la mancomunidad lograda al dejar una agenda para el país.

Una agenda engavetada

Jonathan Aldana refirió que a principios de año entregaron a Jorge Rodríguez, a través de la Comisión Especial para el Diálogo, la Paz y la Reconciliación que se constituyó en la Asamblea Nacional (AN), una agenda de propuestas generadas por las representaciones sectoriales (de cada sector de la economía) y regionales de la organización,
Hasta la fecha, afirmó, no han obtenido respuestas y crearon una subcomisión de seguimiento; “todavía estamos esperando a que nos llamen. Somos optimistas de que muy pronto lo hagan”.

Entre estas propuestas tomaron en cuenta  los servicios públicos. “Un punto neurálgico, cuando son maltrechos son un obstáculo para generar productividad y eficiencia”.
Citó el  Zulia, una de las regiones más afectadas por los apagones.

“Cuando se nos presentan fallas, se nos complica volver a encender unas máquinas costosas, por lo que solicitamos un cronograma para planificar los procesos de producción”.
Otro aspecto importante: El transporte público. “A los trabajadores no se les garantiza la llegada a tiempo donde laboran, aparte de las aglomeraciones en las unidades, espacio propicio para la propagación del Covid-19.

El Gobierno ataca las empresas si no cumplimos con las medidas de seguridad, pero resulta que andan personas por las calles infectándose. Propusimos nuestra disposición de ayudar en la adquisición de las vacunas, así sea la que el Gobierno decida, para que las empresas asuman la vacunación de sus trabajadores; así garantizamos el empleo y la seguridad sanitaria”.

Tulio Hidalgo por la Cámara Industriales Carabobo. Foto: Notitarde

También abogan por el tripartismo, en el que se fusionaban el Estado, los empresarios y los trabajadores. Pero de esos tres actores solo quedan el Gobierno y el empresario; la base sindical desapareció. El sindicalismo privado está de luto.

La flexibilización de los impuestos, otro punto solicitado. “Mientras en otros países del mundo bajaron los tributos, incluso suspendieron para que las empresas pudieran sostenerse, en Venezuela los aumentaron, lo cual perjudicó a empresas y gran parte cerró”.

Por ello, proponen condiciones financieras de emergencia, con lo que este sector garantizaría el abastecimiento alimentario, medicinas e insumos médicos, que ahora se exportan. Insisten en el aplazamiento de nuevas regulaciones legislativas y administrativas.

Admitieron que se les han acercado alcaldes y gobernadores; sin embargo, consideran que debe ser producto de un consenso nacional.

¿Y qué pasó?, ¿por qué llegamos a lo que llegamos?

El sector empresarial siempre ha participado en todos los espacios -precisó Hidalgo-. La historia es larga.

“Desde el sector empresarial iniciamos el proceso de diálogo, de llevar propuestas, diagnósticos y estudios.

Empezó con la Constituyente Económica, por 2001, en los primeros años de Chávez. En ese proceso quedó demostrada la capacidad de los profesionales, empresarios y trabajadores del país. Todos estábamos sentados a esa mesa, se invirtieron miles y miles de horas hombre y allí quedaron plasmados el país que se quería y la vía para lograrlo.

Lamentablemente, el resultado fue la promulgación de aquellas leyes habilitantes que afectaron a los venezolanos sobre todo por la intervención de la educación”, aseguró.

Aun así, sostuvo, el sector privado prosiguió con lo que se denominó “mesas de diálogo” entre los distintos sectores, pero el Gobierno tomó una política de Estado contraria a la producción, a la inversión, al crecimiento. “Cuando la política de Estado es la que tiene que marcar el camino y hacia dónde vamos, pero eso se distorsionó completamente”, coincidieron los voceros de la industria en Carabobo.

El hoy resultado de un pasado

Tulio Hidalgo por la Cámara Industriales Carabobo, Jonatan Aldana, presidente de Fedecámaras de Carabobo, Elizabeth Brant, de Capemiac y Leonardo Rivas, Cámara de Comercio de la región. Foto: Notitarde

“El presente es muy importante y no es casualidad, el que tenemos fue construido en el pasado”, refutó Hidalgo.

“No es solo por las sanciones extranjeras; muchísimo antes de ellas hubo intervenciones de empresas, algunas fueron tomadas, estatizadas y se afectó la cadena de producción, no solo en la industria, sino en todos los sectores. Así se inició el cerco con unas leyes contrarias a la modernización y las consecuencias están hoy”, apuntó Hidalgo.

“Duele todo lo acontecido -continuó el empresario. La industria significa más que decir ‘Valencia industrial’; aquí se desarrolló toda esa industria, contando con la universidad en la preparación de ese recurso humano; hasta venían de otras regiones para formarse y quedarse en la industria carabobeña; el sector de la construcción creció a niveles impresionantes. Aquí estaban las principales constructoras y prestaban servicios al resto del país, con altos niveles tecnológicos”.

“Además, por su ubicación estratégica, cercana al puerto de Puerto Cabello y a Caracas, donde residen los poderes, Valencia se desarrolló, producto de esa visión de hombres que a finales del siglo XIX montaron una fábrica de chimó, alpargatas y sombreros, hasta convertirla en la gran ciudad industrial, con universidades privadas y pare de contar”.

Esta explicación, coincidieron, revela la importancia de tomar un rumbo distinto entre los factores protagónicos; “un país no puede ser de una sola persona o de un solo lado, sino de la participación de todos. Si vamos a la zona industrial, conseguiremos un pueblo fantasma”.

De esa zona salía el 65 por ciento de nuestras exportaciones no tradicionales. Estaban las cuatro grandes ensambladoras de vehículos más importantes del país, el 95 por ciento de las fábricas de cauchos y todo el “cluster” autopartista, que hizo crecer el emprendimiento de muchos criollos y no tan criollos con raíces en el país, que montaron sus pequeñas fábricas para dar soporte de servicio.

Más aristas de fondo

Sobre el cierre de las ensambladoras, recordaron que el  proveedor más importante era el Estado, a través de empresas como Venalum y Sidor, las cuales no producen la materia prima desde hace años. Y pasaron a ser importadores de este suministro, consumiendo dólares.

“Lo que venimos haciendo durante más de 19 años son estrategias de sobrevivencia, ansiando que llegue el momento en que todos nos pongamos de acuerdo y hacia allá vamos”.

Y aclaró Aldana que sin crecimiento económico, Venezuela seguirá teniendo muy pocas posibilidades de superar la hiperinflación. Le preocupa que ello induce a la migración de talento, cuestión que amerita atención.

¿Están de acuerdo con las leyes de Zonas Económicas Especiales?

”Si van acompañadas de una verdadera política de desarrollo que vaya al rescate de la actividad productiva, del empleo  y de la participación de los actores de la vida del país, donde deben estar los empresarios,  trabajadores y Estado”, dijo Tulio Hidalgo, por los industriales.

Leonardo Rivas dijo que debe haber participación de todos los actores y que haya posibilidades del fortalecimiento de la economía. Mientras que la representante de Capemiac también está de acuerdo, pero con la venia de que cada zona se desarrolle de acuerdo a sus características.

“Deben desarrollarse en aquellas áreas que urgen estimular los procesos, como el sector maderero en los Llanos, zonas pesqueras; en Carabobo con una industria devastada no se sabe cómo podrá emprenderse”, señaló Aldana. Vaticina que no tendremos crecimiento económico sin un marco de seguridad
productividad genera felicidad.

“La clave está en devolver la felicidad a los venezolanos a través de la actividad productiva, y desde Valencia, Carabobo, está uno de los puntos estratégicos  para que se inicie ese proceso”, dijo Tulio Hidalgo.

“Es una cuestión de roles. En la economía, el rol para generar riqueza y bienestar está en manos del sector privado, porque es el que sabe reunir los distintos factores de la producción para de manera racional y eficiente asignar esos recursos hacia esos sectores, generar riqueza, en términos de productividad, ahorro e inversión”, explicó Aldana. “Pero el grave error es que el Gobierno asumió ese rol y asfixió las otras salidas; exacerbó el rentismo petrolero y se terminó de destruir las bases de esta sistematología  económica y vino ese rezago tecnológico”.

Insistieron al Gobierno en permitirles cumplir su rol. “El rol del Estado es asegurar los servicios básicos como la salud, la educación.

¿Pero cómo se va a financiar, tomando las empresas?, no”, cuestionó Aldana. “Es estimulándolas para que generen suficiente base tributaria, el Gobierno lo recoja y distribuya entre las poblaciones más vulnerables y diseñe sus políticas públicas”.

Otro gran problema: El Gobierno atacó las reservas internacionales (el respaldo del valor de la moneda); de 70 mil millones de dólares llegaron a 6 mil millones, teniendo que crear dinero inorgánico; pasamos a una hiperinflación que ubicó Venezuela  en el primer lugar en el mundo -revelaron-. Es como si tuviéramos una papelera y le pagamos a la gente con papel, lo cual en términos reales no tiene ningún valor”. También les aqueja la tendencia de una política fiscal municipal a nacional, que no es exclusiva del estado Carabobo.

“Se pretende una estandarización en los tributos, cuando no es igual los Andes que los Llanos; más bien deben aminorar los impuestos para incentivar la producción”, apuntó Leonardo Rivas.
“Lo alentador -coinciden- es que la  alta capacidad de soportar y de ponerles buena cara a las dificultades del venezolano, los inspiran a mantener presencia en el país, porque los trabajadores son el alma de las empresas”.

Fedecámaras renueva sus autoridades

Fedecámaras y sus filiales llegaron a su segundo año y cambiarán este lunes de directivas. En Carabobo será presidirá por Rafael Trejo; la economista  Ana Isabel Taboada, primera vicepresidenta; Jorge Aroca, 2do. vicepresidente; y la economista Elizabeth Brandt, tesorera. El acto se realizará en la Cámara de Industriales, a las 3 p.m. Mientras que a escala nacional, el presidente será Carlos Fernández; 1er. vicepresidente, Adán Celis; 2do. vicepresidente, Felipe Capozzolo; y como tesorero, César Guillén.