Nuestra Gente: Virgilio González

A los 12 años este valenciano de padre canario y de madre merideña obtuvo su primera cámara, con ella comenzó a retratar todo lo que se le aparecía en el camino

Nuestra Gente - Notitarde
Foto: Cortesía.

Carabobo.- La vida de Virgilio González siempre ha estado ligada al arte. Cuando era niño descubrió que tenía muchos dones: era bueno para hacer dibujos, talentoso para tocar música (el cuatro específicamente) y tenía afición por tomar fotografías.

A los 12 años este valenciano de padre canario y de madre merideña obtuvo su primera cámara, con ella comenzó a retratar todo lo que se le aparecía en el camino. Fue así como de manera empírica dio sus primeros pasos en este oficio que lo sigue acompañando hasta la actualidad.

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Al terminar el bachillerato cursó estudios de idiomas y también se fue a la tierra andina de donde es proveniente su progenitora, con la intención de estudiar administración e irse por la rama del turismo, porque para él era algo muy interesante; de hecho, su visión era montar un café. No obstante, allí no pudo iniciar estudios y el destino lo condujo a un nuevo destino: Montreal, Canadá.

En ese país norteamericano logró ingresar en la Escuela del Museo de Bellas Artes para estudiar artes visuales. Virgilio recuerda que conseguir cupos en esa institución era difícil, porque los mismos eran limitados, pero gracias a su fluido inglés y portafolio de sus trabajos, el cual tuvo que hacer allá, porque el que tenía lo dejó en Venezuela, logró pasar la prueba.

Luego comenzó a trabajar como fotógrafo y junto a unas venezolanas integraba un grupo folclórico vocal que logró presentarse en la tv canadiense, en festivales y le permitió conocer un músico colombiano profesional, quien le pidió que tocara el cuatro para la producción de un disco para un artista local.

Tras culminar sus estudios y vivir experiencias maravillosas en Canadá, González regresó al país. Desde entonces ha prestado sus servicios de manera independiente y en prestigiosas agencias de publicidad, instituciones, empresas privadas y medios de comunicación en áreas de artes visuales, fotografía, comunicación, producción creativa en general, entre otras.

A este hombre, que se define como un amante del arte, música, literatura, gastronomía, viajes y la cultura general, también le gusta compartir sus conocimientos con las nuevas generaciones. Por eso ha ejercido la docencia en escuelas de diseño, ha dado clases de inglés y dicta talleres de iniciación en la fotografía.

“Fotografiar es dibujar o escribir con la luz, si tomamos en cuenta la etimología de la palabra.  Inicialmente en esta profesión hice de todo, pero a mí me gusta mucho hacer retrato, el sentimiento donde apaciguo y fluyo mejor con las imágenes es retratando personas y el otro es el trabajo contemplativo”, aseguró este capturador de instantes, lugares y sentimientos.

Se ha inspirado en dos grandes fotógrafos. Uno es Henri Cartier Bresson, considerado el padre del momento decisivo, y el otro, el retratista Francesco Scavullo.

Virgilio González agradece a la fotografía la aproximación que ha tenido con la g.

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