Nuestra Gente: Ramón Belisario, un gran artista forjado en Valencia

Como un muy talentoso dibujante de cartelera destacó de entre sus compañeros de curso en Chaguaramas, estado Guárico

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Ramón Belisario. Foto: Cortesía

Como un muy talentoso dibujante de cartelera destacó de entre sus compañeros de curso en Chaguaramas, estado Guárico, lugar donde nació y transcurrió la infancia de Ramón Belisario, un prolífico artista plástico que sin duda es un orgullo valenciano. Sí, valenciano, pues es aquí en tierra de héroes donde desarrolló estudios y donde germinó su indiscutible talento.

Su padre, un artista ingenuo y popular, pero para el cual el talento de su hijo saltaba a la vista, fue el precursor de una carrera que ha brindado innumerables frutos y gratificaciones. Este hombre sencillo, pero apasionado por el arte, fue un investigador aficionado aplicado de las personalidades artísticas de la época, por lo que tales aptitudes de su hijo no podían pasar inadvertidas.

Con este impulso, Belisario eligió como carrera las artes plásticas, por lo que inició estudios superiores en esta área en la Escuela Arturo Michelena (1966-1969). El dibujante y pintor durante estos años participó en el IV, V y VI Salón Aragua (Casa de la Cultura, Maracay, 1965, 1967 y 1968) y el XXXI Salón Arturo Michelena (1973).

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Fue profesor de la Escuela Arturo Michelena desde 1972, subdirector en 1974 y director en 1980. Sus primeros trabajos eran marinas realizadas con tonos yuxtapuestos; posteriormente desarrolla un discurso plástico enmarcado en la nueva figuración, donde sus obras realizadas en carboncillo, lápices o tinta china van evolucionando hacia una línea expresionista a través de grandes trazos y recursos de estampado y rayado, un estilo único y con sello venezolano que eligió Valencia como la casa de su arte, su familia y sus amores.

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Casado con Aleida Castillo de Belisario, valenciana con la que procreó 5 hijos, todos profesionales en distintas áreas, expresa que ha tenido la fortuna de tener una vida buena junto a su familia que son su orgullo, pues si bien es cierto que ninguno de sus hijos tuvo inclinaciones artísticas, son hombres y mujeres de bien.

“Tengo un hijo médico, otra hija médica, una hija técnica cardiopulmonar, un hijo licenciado en educación física y deporte que desempeñan labores en la Universidad. No fue mucha la prole, pero todos buenos hijos dignos de mi orgullo”.

Su prolífica carrera en el mundo de las artes lo llevó a figurar como fundador de la AVAP, seccional Carabobo (1979) y presidente de la misma desde 1980. Entre 1979 y 1982 formó parte de la exposición itinerante «Manos de siempre, signos de hoy. Dibujo actual en Venezuela» (GAN).

A partir de 1985, su práctica del dibujo fue dando paso paulatinamente al óleo, en un trabajo que le otorga un peso mayor a la figura, por lo que para 1994 su retrato del mariscal Antonio José de Sucre es utilizado como afiche en el marco de la programación conmemorativa del bicentenario del nacimiento del prócer.

Ha participado en las colectivas «Siete artistas venezolanos en Miami en la Red» (Sun Set Art & Antique Gallery, Miami, Florida, Estados Unidos), IV Bienal del Caribe de Dibujo (Santo Domingo, 1995-1996) y «Tres artistas, tres conceptos» (junto al artista dominicano José Perdomo y el peruano John Padovani, Museo de Arte Moderno, La Asunción, 1996), entre otras. En 1997 realiza una muestra junto a los también venezolanos Rita Beauperthuy y Fredy Villarroel en la Fundación de Arte Contemporáneo Nouveau en Santo Domingo.

Ramón Belisario

Para Belisario, las exposiciones en las que ha participado en Venezuela son incontables, individuales y colectivas, al igual que internacionalmente, pues ha tenido presencia en países tales como Colombia, Argentina, Uruguay, Paraguay, Dominicana y los Estados Unidos, entre otros.

Con respecto a sus reconocimientos, ha recibido tres veces la Orden de Distinción, en Valencia; el Sol de Carabobo (comendatore),  Orden Arturo Michelena 1ra. clase y el Botón de Oro por 25 años de servicio como docente de artes plásticas.

Ya entrado en sus años y con una salud tocada por el Parkinson, Belisario no deja de agradecer a Valencia todo lo que le ha dado. Una carrera, una familia y una vida que sin duda es un parteaguas en el mundo artístico. En este sentido, deja a las nuevas generaciones el poder de formarse y de investigar en sus áreas para poder tener éxito. Expresa que hacer un hábito de investigación y disciplina los hará llegar lejos.

“Una de las cosas más importantes para la vida es tener documentación e información. En el mundo de las artes plásticas es muy importante. Saber de tu área y saber llegar a tu público, todo eso de la mano de la disciplina, es suficiente para triunfar”, concluyó.