La Cota 905: Teorías conspiranóicas

Bulevares y avenidas han sido tomadas, centros policiales asediados y en la noche se dejan ver las balas trazadoras midiendo objetivos inciertos

Cota 905 - Notitarde
Foto: Referencial.

Caracas.- Desde la tarde de este miércoles 7 de julio, buena parte de la capital del país una vez más ha sido sitiada por la banda criminal de La Cota 905 en una acción sin precedentes, por la capacidad técnica y de fuego de los delincuentes. Bulevares y avenidas han sido tomadas, centros policiales asediados y en la noche se dejan ver las balas trazadoras midiendo objetivos inciertos.

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Desde adentro, los habitantes de ese sector popular y sus zonas aledañas viven un infierno: duermen en el piso, con ropa y permanecen bajo secuestro forzado ante la imposibilidad de salir de sus casas. Desde afuera, el resto de venezolanos elabora todo tipo de teorías respecto a lo que sucede, opiniones marcadas por la cercanía o no con el hecho e incluso por sus posiciones políticas.

Quienes desde la distancia califican el hecho, han elaborado diversas hipótesis que se dejan escuchar en los espacios públicos que la pandemia permite: Células paramilitares enquistadas en barriadas populares que cooperan con la desestabilización del país y facilitan las condiciones para una ocupación extranjera como ocurrió en Siria, es una de las teorías, la ineficiencia del Estado en el manejo de los focos de delincuencia es otro argumento que se esgrime.

En un análisis anterior, consultamos con dos expertos, Andrés Antillano especialista en criminología y derechos humanos; y Román Camacho, periodista especializado en la fuente de sucesos. Para ambos, las condiciones sociales, económicas, culturales e incluso geográficas de la zona permiten que se combine la exclusión social, la falta de oportunidades de estudio y trabajo con las ventajas para desarrollar actividades criminales.

Hinterlaces.net consultó de nuevo la opinión de profesionales vinculados al tema, para armar el rompecabezas de lo que, al momento, mantiene en vilo a la ciudad donde se asienta el poder político del país.

Para Eligio Rojas, periodista experto en la fuente de sucesos, el crecimiento de la banda de «El Coqui» se debe a la expansión de su negocio del tráfico de drogas, «esa banda se convirtió en el gran proveedor de drogas de Caracas. Al tener un negocio que ofrece un crecimiento exponencial como el de esa organización criminal, necesita mas personal para trabajar en las labores logísticas: custodia, transporte y venta del producto (…) tu tienes un negocio boyante y lo vas a defender a capa y espada, y como es un negocio ilegal, te tienes que enfrentar al Estado” explicó.

Agregó que para defender el negocio, a los distribuidores de esas drogas en las diferentes zonas, les entregan armas para la defensa del territorio donde tienen poder, incluso con medios tecnológicos y armamentísticos más potentes que los que tiene el Estado.

Para Rojas, «los cuerpos de seguridad han actuado todo el tiempo, es falso lo que dicen que se ha dejado a la libre el desenvolvimiento de esa organización criminal, ahora, hemos visto en videos y fotos la potencia y la característica de las armas que posee esa banda, ahí está la ventaja, tienen medios tecnológicos como drones que le permiten ver la ubicación de los cuerpos de seguridad, radios transistores para avisarle a los miembros de la banda que se desplacen o no hasta ciertos puntos para evitar ser capturados; además está esa organización criminal está enclavada en un sitio que geográficamente es de difícil penetración para los cuerpos de seguridad, donde también habitan familias que trabajan, han vivido toda la vida ahí y no tienen nada que ver con la organización criminal: ejercer un operativo de esas características implicaría que muchos inocentes puedan ser afectados, el Coquí juega con esa ventaja», dijo.

El comunicador reseñó que en el año 2013, durante el discurso para inscribir su candidatura a la presidencia, el jefe de Estado, Nicolás Maduro se refirió al problema de las bandas que rodean Caracas, «no mencionó a ninguna en particular y les dijo yo les tiendo mi mano derecha con todo mi apoyo si quieren incorporarse a la sociedad, pero también tengo mi mano izquierda para apretarla si se comen la luz. Creo que estaba colocando un debate que no habíamos escuchado de un jefe de Estado, un debate con organizaciones criminales. Ya se ha visto que cumplieron la luz», enfatizó.

Al ser consultado respecto al arsenal que manejan estas organizaciones criminales, consideró que vienen de establecimientos militares y policiales en su gran mayoría, «las compran a buen precio, bien sea de otras bandas que las sustraen de establecimientos policiales o militares, o del mercado negro de ventas de armas».

Juan Martorano: Una modalidad de la guerra no convencional

El abogado y analista político Juan Martorano consideró que lo que ocurre en La Cota 905 es, «una de las tantas modalidades de la guerra no convencional contra Venezuela». Advirtió que ante el fracaso de la estrategia de poder dual encabezada por el ex diputado Juan Guaidó y la desmovilización política que eso ha generado, ha desplazado la responsabilidad hacia un «cerco mercenario en manos de las bandas criminales».

A eso atribuye el protagonismo que cobra por estos días La Cota 905 con la llamada banda de «El Coqui», «Esto hay que configurarlo dentro de los planes de dominio del espectro global por parte de estados Unidos. Por ejemplo, en el magnicidio contra el presidente de Haití, Jovenel Moise, hay elementos bien interesantes que hay que compararlos las modalidades operativas del accionar subversivo que han tratado de implementar para acabar con la vida del presidente Nicolás Maduro», recalcó.

Si lo ponemos en contexto, el presidente Maduro denunció recientemente un plan para asesinarlo, a propósito de la visita del jefe de la CIA a Brasil y Colombia y el jefe del Comando Sur a Argentina y Colombia.

Indicó que esta acción desestabilizadora, «es una modalidad de la tercerización de la guerra que se viene implementando, para que se active en una operación dentro del marco de la nueva geometría de la ocupación, porque ya no es solamente La Cota, se extiende a zonas como Quinta Crespo o Altos de Lídice, que tiene gran cercanía con el palacio de Miraflores», alertó.

Martorano hizo un llamado a estar pendientes ante lo que considera que son señales de desestabilización, «sobre todo cuando sabemos que la administración Biden se basa en el denominado Smart Power que emplea métodos mucho más refinados y sofisticados para lograr sus objetivos políticos. Podemos citar como ejemplo el derrocamiento de Dilma Rousseff en Brasil con un golpe parlamentario».

Acción policial en desarrollo

Al momento de la redacción de esta nota, los cuerpos policiales se encuentran en una operación liderada por la ministra para Relaciones Interiores, Justicia y Paz, Carmen Meléndez, que ya ha avanzado en la conquista de territorio dominado por las bandas criminales.

Además, se han anunciado recompensas monetarias para personas que suministren información que permita la captura de los integrantes de esta organización criminal.

Mientras tanto, circulan todo tipo de videos del día con otros de vieja data. A través de este tipo de material, se conoció que un grupo de mujeres de La Cota emprendió un cacerolazo para rechazar la presencia policial en la zona, sin embargo, por medios de comunicación circulan versiones que confirman que se trata de personas coaccionadas para tal fin.

Más allá de las teorías, la realidad se modifica a medida que se generan nuevos hechos. Mientras tanto, en redes sociales, termómetro de opinión pública, se posicionan todo tipo de etiquetas respecto al tema, la mayoría orientadas a una solución definitiva en la búsqueda de la paz de la población y la administración de justicia para con las bandas criminales.

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