Solo Jesús sacia

En esta vida, las personas luchan por alcanzar muchas cosas, y con éstas tratan de llenar sus vidas; sin embargo, solo Jesús puede saciar nuestro ser. Cuando hablamos de “saciar”, no nos referimos a una llenura simplemente, sino que su verdadero significado equivale a una persona que no tiene necesidad de nada. De esta forma, cuando recibimos a Jesús en nuestro corazón, desde ese momento, somos saciados verdaderamente. Jesús hizo un especial llamado a todo el que tuviera sed, les dijo que vinieran a Él y bebieran, porque serían saciados. Al comprender que Jesús nos sacia, y que en Él no tenemos necesidad de nada, nos damos cuenta de que las demás cosas son caprichos humanos, personales y egoístas, que representan un problema cuando permitimos que el deseo por conseguir estas cosas nos haga olvidar que hay cosas que llenan más, tal como el servir al necesitado, así como vivir y anunciar a otros el mensaje de Jesús y sus valores.

Jesús observó las multitudes con hambre, y al verlos, les dijo a sus discípulos que no enviaría a esas personas a sus casas sin alimento, porque Él se conmovía por la necesidad de las personas, y eso no ha cambiado, la gente tiene necesidad y aún Jesús se conduele de ellas. Fue así como Jesús llamó a sus discípulos para que las alimentara, sabiendo que solo los que son verdaderos discípulos de Cristo son capaces de compadecerse de la necesidad del prójimo, de despojarse de algo para darlo al necesitado. Debemos mostrar el amor de Jesús a todos, esa compasión ante la necesidad, y es ésta la clase de liderazgo que se debe manifestar y enseñar a la generación que se está levantando a ser solidaria y generosa.

Cuando nos afanamos por alcanzar nuestras metas o deseos personales, jamás estaremos saciados, podremos disfrutar de esa alegría efímera producida por el logro alcanzado, pero sin Jesús, nunca estaremos saciados, porque solo Él puede hacerlo. No te turbes por la situación que estés pasando hoy, recuerda lo que Dios ha hecho por ti en el pasado y confía en que si Dios te libró ayer, te librará hoy. Hay milagros que ocurrirán hoy en tu vida, pero los verás al transcurrir del tiempo; recuerda que el tiempo es de Dios y Él siempre responderá, no conforme a tu capricho, sino a tu necesidad. Hagamos lo que hacemos, no por religión, ni por aparentar, hagámoslo por amor. Salgamos a servir, a predicar, a abrazar, a amar, a ofrecer nuestras manos para trabajar por este país. Recordemos siempre que: ¡Solo Jesús sacia!

@JAVIERBERTUCCI

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