Buena Nueva: ¿Qué nos esconde Dios?

Para conocer los secretos de Dios hay que saber y creer de verdad que nada somos sin Dios

Buena Nueva - Notitarde
Isabel Vidal de Tenreiro, columnista en Notitarde

“¡Te doy gracias, Padre, Señor del Cielo y de la Tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a la gente sencilla!” (Mt. 11, 25)

Y esta idea concluye así: “Gracias, Padre, porque así te ha parecido bien.”  Es que al Padre le ha parecido bien esconder las cosas de su Reino -esconder su Sabiduría- a los sabios, a los cultos, a los racionalistas, a los que necesitan “ver para creer”.  Pero sí se las ha revelado a la gente sencilla.

¿Quiénes son esa gente sencilla?  ¡Ojo! Porque no se trata de condición económica, de ser rico o ser pobre.  Está hablando de aquéllos que se dejan enseñar por el Espíritu Santo.  A ésos el Padre les revela  sus secretos.

San Pablo lo explica bien claro: “Si entre ustedes alguno se considera sabio, según los criterios de este mundo, considérese que no sabe, y llegará a ser verdadero sabio.  Pues la sabiduría de este mundo es necedad a los ojos de Dios” (1 Cor. 3,18-20).

Quiere decir que si alguno quiere ser sabio, debe reconocer que es incapaz de saber por sí solo, porque… querámoslo reconocer o no… Nada puede el hombre por sí solo, nada puede el hombre si Dios no lo capacita.  Reconocer esto es ser “pobre de espíritu”.  Y los que son “pobres de espíritu” sí podrán conocer la verdadera “Sabiduría” -aquélla que viene de Dios.

No significa que no estudiemos, que no nos preparemos.  Significa que esos conocimientos no son los que nos capacitan para obtener la Sabiduría que viene de Dios.  Los conocimientos humanos nos capacitan para cosas que tenemos que hacer, pero no para ser los “sabios” que Dios quiere que seamos.

Y  ¿en qué consiste ser “sabio” como Dios quiere?  ¿En qué consiste la verdadera Sabiduría?  No consiste en saber mucho, en ser un erudito.  Consiste en poder ver las cosas como Dios las ve, poder ver nuestro pasado, presente y futuro como Dios lo ve, poder ver los acontecimientos a nuestro alrededor como Dios los ve.

Recordemos que las proposiciones contenidas en la Biblia son para todos los tiempos.  Siguiéndolas podremos salirnos del grupo de los “sabios y entendidos”, a quienes Dios esconde sus secretos.  Podremos, entonces, ser contados entre la “gente sencilla” a quienes el Padre revela lo escondido, sus secretos, los secretos de su Sabiduría.

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