Charito Rojas: Votar o no Votar NO es la cuestión

Charito Rojas - Notitarde

El debate sobre las venideras elecciones parlamentarias ha metido a los venezolanos en un túnel con solo dos salidas aparentes: Votar o No Votar.

El reciente documento de la directiva de la Conferencia Episcopal Venezolana generó polémica entre los abstencionistas, que pegaron el grito al cielo cuando leyeron que los obispos recomendaban votar, aun cuando las elecciones fueran fraudulentas. Esta primera lectura al rompe, símbolo de estos tiempos en los cuales se lee solo el titular para inmediatamente armar un escándalo en redes, impide entender lo que la iglesia venezolana –siempre metiendo el dedo en la llaga- quiso decir: la abstención no basta, como no basta ir a manifestar una voluntad que no va a ser respetada por el régimen.

Cualquiera que sea la decisión, tiene que ir acompañada por una hoja de ruta que implique lucha, presión, manifestación pública del rechazo de los ciudadanos hacia la permanencia en el poder de una facción totalitaria cuya obra destructora sobre Venezuela y sus ciudadanos no admite ninguna discusión.

El ciudadano está cansado no sólo de su infame calidad de vida sino también de las disputas estériles, de las rencillas partidistas, de la oposición de la oposición, de los destructores de liderazgos, que no aportan propuestas sino críticas despiadadas que erosionan aún más la ya muy deteriorada esperanza de quienes sufren este país.

La posición de Juan Guaidó de escuchar las propuestas de todos los sectores para establecer una hoja de ruta de lucha, ha sido comprendida y apoyada con respuestas inmediatas por los factores políticos. Nadie quiere escuchar a los críticos de Guaidó, no es el momento y además es extremadamente injusto hacia alguien que tiene 20 meses sometido a presión extrema, perseguido, su familia y colaboradores cercanos encarcelados, en constante inseguridad personal y amenazado con prisión después del 6 de enero. Se puede o no estar de acuerdo con sus decisiones pero hay una verdad irrebatible: ha hecho todo lo que está a su alcance, poniendo toda su carne en el asador. Además, es el único interlocutor válido que reconocen los países y organizaciones de todo el mundo alineado con la democracia venezolana. Tenemos cuatro diputados presos, cuarenta en el destierro o exilio. Y son tratados por algunos como si fuesen el enemigo.

Necesitamos más que esperanzas. Necesitamos plan de acción. Votar o no votar es una incidencia que producirá los mismos resultados ya decididos por el régimen. Lo medular es qué haremos los venezolanos ante esta avanzada final que arrebatará a la democracia venezolana la última institución legítimamente electa que queda.

Votemos o no votemos seguiremos sin gasolina, sin luz, sin gas, sin agua, sin economía, sin libertad. Seguiremos viendo cómo se van nuestros hermanos, cómo se producen pranes en lugar de profesionales, cómo se derrumba la infraestructura que queda, cómo nuestros viejos mueren en la calle y las mujeres paren sobre el asfalto.

Al final si no tomamos acciones contundentes, el resultado va a ser el que tenemos y más: miseria, cárcel, exilio. Estamos “in extremis”, el país sucumbe con un régimen depredador y los venezolanos no podemos dejar en manos de nadie lo que nos corresponde: retomar la lucha, obligar al acuerdo de los liderazgos, dejar rencillas personales para ir unidos y hacer verdad también en el siglo XXI el mensaje de nuestro himno libertario: “Compatriotas fieles, la fuerza es la unión”. ¡Que despierte ese bravo pueblo!

CHARITO ROJAS                                                                                                Periodista