Ángel Álvarez: La misma lucha… dos siglos después

Ángel Álvarez – Notitarde
Dip. Ángel Álvarez, columnista en Notitarde

Carabobo, nombre y sitio que nos enorgullece a quienes somos y  vivimos en esta gloriosa parte del país, no solo nos remite a aquella tierra sagrada (como la calificó el insigne Valenciano Renny Ottolina) donde los patriotas cobramos la tan luchada Independencia. Carabobo es sinónimo de esfuerzo, lucha, convicción libertaria, encuentro, tiempo, compromiso, mística, un sinfín de valores, recursos materiales y morales destinados a la magna tarea de darnos identidad y capacidad para regir como ciudadanía a nuestro propio destino.

La batalla fue el resultado de una campaña en un tiempo sin  telecomunicaciones ni redes sociales; sin ningún atisbo de control a distancia que solo pudo haber sido capaz por el compromiso y la inteligencia de quienes tenían el deber de conducir a los venezolanos de hace dos siglos al fin deseado de soberanía. Hoy debemos tomar en cuenta la situación general de nuestra nación y las condiciones de ese tiempo para saber que estas luchas ya han sucedido y demostrarnos como una sola entidad, que podremos salir de este caos.

Los venezolanos veníamos de once años de guerra fratricida, donde hubo formas de combate pocas veces vistas en la Historia humana: Guerra a muerte, tierra arrasada, sitios de ciudades, degollamientos masivos, no existían ni prisioneros de guerra pues eran pasados por armas. Una población diezmada que solo tuvo un pequeño descanso de seis meses por el Armisticio de Santa Ana, firmado en 1820 entre el Libertador Bolívar y el General Pablo Morillo.

En esos años veníamos de sortear una profunda división a consecuencia del humillante  sistema de castas heredado y del odio que supo atizar Boves a las masas desposeídas. La dirigencia republicana tuvo pues que construir con paciencia las alianzas populares que configurasen esa mayoría de venezolanos necesarios para vencer.

Se tuvieron que articular con mucho tiempo, vicisitudes, esfuerzos logísticos y diplomáticos para que viniesen cientos de voluntarios británicos, irlandeses y de otras latitudes de Europa a compartir nuestra suerte y nuestra Gloria. Con una decencia sin par en nuestro devenir histórico, se destinaron los recursos en armas, bastimento a la tropa, provisiones, transporte…  Tanto fue el sacrificio que solo en Carabobo, a once años de guerra fue que la tropa estuvo por primera vez totalmente uniformada y calzada. Necesaria disciplina fue la que nos llevó a comprometernos en el fin común que resulto en el triunfo inmortal.

La Historia tiende a repetirse. Hoy, el escenario no es muy distinto al de nuestros padre fundadores. Sobreponernos a las adversidades como a ellos les tocó, mantener nuestras virtudes ante ofertas tentadoras como a ellos les tocó, plantearse el rumbo tras derrotas y divisiones como a ellos les tocó. Nadie nos dijo (como a ellos tampoco), que conquistar nuestro destino republicano sería una labor fácil.

Ya es un necesidad total seguir planteándonos formas de lucha para terminar con el genocidio saliente de quienes secuestran el poder en nuestro país contraviniendo  el derecho, pronto soplaran esos vientos de independencia como aquel 24 de Junio.

Dip. Ángel Álvarez