SINSECRETOSCB: El Diligente Baltasar y Pancho su Patrón

El diligente Baltasar. La pasada semana plasmamos la rural reunión donde raudamente acudieron los candidatos de la oposición a la gobernación de nuestro estado, para escuchar atentamente a un aletargado Don Pancho, quien entre extensas boqueadas, con las legañas incrustadas en sus ojos por las largas horas dedicadas a un interminable sueño, llegaba a advertirles a todos los ilusionados aspirantes que asumiría, como en el 2017, la envidiable potestad de volver seleccionar el abanderado opositor para la gobernación de Carabobo. “Esta vez no fallo” les bostezaba Don Pancho, siempre acompañado de su mañosa pandilla. Una vez publicado nuestro detallado relato, surgieron los cuestionamientos e incógnitas, ¿Quien fue el informante de lo acontecido en la reunión?, “Con esquiroles e infiltrados no se puede hacer política”, afirmaban desde la “Secta” panadera y hasta con la biblia en sus manos, el Pastor expresaba su molestia por la infidelidad de sus devotos compañeros con la sagrada cita “Que el señor os reprenda”. Ante tal grado de anarquía y caos, el tropical Baltasar, autodenominado cabecilla de la oposición convocó a una apremiante reunión en su despacho a meridiana hora para retornar el rumbo y la calma. Todo resultó estéril, como en el pasado reciente, lo volvieron a dejar en la más íngrima soledad. Sin embargo Baltasar, tomó su sofisticado móvil celular para emprender la estoica  labor de comunicarse con Don Pancho de las inesperadas novedades que atentaban en contra de la común estrategia. Una decena de llamadas, incontables mensajes no tenían respuesta alguna. La paciencia de Baltasar parecía desbordada, hasta que al fin, a mediados de esa misma tarde, respondía Don Pancho y le transmitía que no había podido atenderle ya que debía cumplir con su diaria y consagrada siesta. El tropical Baltasar le enviaba a modo de “especial obsequio” el íntegro contenido de nuestra entrega semanal y llegando a solicitarle “Don Pancho esto no se puede quedar así, debes propiciar sanciones disciplinarias” y en una suerte de furibundo y nuevo militante de la revolución, Baltasar le sugería “Esto debe tener connotación en nuestro PSUV”.

El desconocimiento de Baltasar. Tal vez empujado por su efusividad de servir fielmente a la causa de Don Pancho por seleccionar nuevamente el abanderado opositor en los próximos comicios regionales y cumplir con ese enfermizo delirio de pretender vencer electoralmente a Rafael Lacava, el tropical Baltasar, ignora algunas conductas de Don Pancho para tratar de acallar estas líneas. Uno de esos desdichados episodios ocurrió en la sede del Notitarde, cuando estaba bajo la ignominiosa dirección de aquellos que en la actualidad los asecha la justicia. En esa oportunidad un distraído o profano Ramón Carrasco, que se hacía llamar presidente de esta importante casa editorial, advertía de la inconveniencia de nombrar a Don Pancho y su mañosa pandilla en cualquier extracto de esta columna, para posteriormente prohibir su difusión en estos espacios que nuevamente recobramos. Posteriormente se produjo otra  lamentable circunstancia cuando, en estado de característico enojo, Don Pancho enviaba una comunicación amenazante no solo contra el Diario La Calle, sino igualmente contra este sencillo y limitado escribidor. Lo extraño es que todos los irreverentes señalamientos vertidos en la ofensiva misiva no guardan relación alguna con aquel mensaje enviado por Don Pancho, donde nos indicaba “Saludos hermano. Se le respeta y aprecia. Precisamente por conocer tu indiscutible formación moral es que me referí a un acercamiento estratégico que estoy seguro es impulsado por tu constante lucha por el bienestar colectivo de los Carabobeños. Acercamiento estratégico y no moral porque conozco las grandes diferencias éticas que existen entre tu honorable persona y el actual mandatario regional y quienes los rodean. Un abrazo”

El permanente vínculo. Pero esta alianza gestada entre Don Pancho y la oposición dirigida por Baltasar, donde obvian los supremos objetivos de Carabobo y que es elaborada contra las propias convicciones de sus ingenuos seguidores, se ha venido consolidando con los años. Es cuando se confundían Don Pancho en su lento, pausado rol como mandatario regional y el tropical Baltasar ubicado como coordinador de la extinta MUD. El Capitolio de Valencia se convertía en acogedor escenario para la diaria visita de los más ilustres dirigentes de la oposición y para la elaboración de las más variadas tretas o tácticas al observar no solo el inexorable acercamiento del evento comicial del 2017 sino el demoledor hecho de que había sido investido Rafael Lacava como abanderado de la revolución. Ante esta agobiante circunstancia se producía la plena connivencia entre cúpula opositora y los representantes del ejecutivo regional. “Debemos impedir el arribo de Lacava, es una obligación frenar ese paso arrollador que se observa en su campaña”. En la conjura acudía casi inerte, aquel melancólico candidato que fuese seleccionado por el conveniente pacto, también llegaban algunos alcaldes, quienes ante las rigurosas instrucciones de Don Pancho dejaban tirada en la vereda su compromiso, renegaban de un legado y contrariaban abiertamente las instrucciones emanadas del alto mando político de la revolución. El tiempo, las elecciones y una inédita victoria en aquel octubre del 2017, terminaban por constituirse en inclemente azote sobre aquella malograda estrategia que en la actualidad pretenden reeditar.

El ingeniero Pequi. En aquel 2017  las reuniones se multiplicaban en diferentes recintos. Allí puntualmente acudía el tropical Baltasar para sostener largas y estériles deliberaciones sobre lo que pudiera ser el futuro de Carabobo. En una esquina ubicaban al apenado y entristecido candidato, producto de la alianza. Don Pancho enviaba como  representante a su propio hermano, el Ingeniero Pequi, como aval para darle cumplimiento a lo conversado. En un momento de necesario receso de la inacabable cháchara, Baltasar se le acerca al Ingeniero Pequi para susurrarle: “Pequi, dile a José  que me pague, que honre sus compromisos”. Cuatro años han pasado y a pesar del íntimo acercamiento con Don Pancho y el Ingeniero Pequi, la deuda no ha sido saldada. Baltasar alista su artillería con acciones legales contra el cuestionado José, ese mismo mesonero devenido en jerarca hotelero y se le escucha golpeando reciamente su despacho “Una vaina es la política y otra son los negocios, a mi José Rodríguez no me va a robar”. Que Ingenuo e inocente resultó el buen Baltasar. Y esa es la verdad.