SINSECRETOSCB: La Jurada estafa a San Diego

San Diego y su diario azote. El municipio San Diego sigue siendo sometido a un diario castigo por parte de aquellos que le corresponde la obligación, no sólo de gobernar, sino de igual manera darle correcto destino de los ingentes recursos que maneja la cuestionada alcaldía, que debieran ser invertidos en optimizar la deteriorada calidad de vida de aquel ciudadano que vive y padece en ese importante municipio  y no ser descaradamente desviados para satisfacer las desproporcionadas exigencias de aquellos que desde el exterior y arropados en su ilimitada avaricia, han llegado a considerar que son los verdaderos propietarios del extenso valle de San Diego y es por ello que poco o nada les interesa el categórico reclamo del común, que impotente observa como el deterioro y la ineptitud se apoderan del municipio, comprometiendo el porvenir de innumerables comunidades que están absolutamente desvalidas, carentes de cualquier acción o iniciativa por parte de una inoperante alcaldía que se distrae únicamente en cumplir las estrictas instrucciones dictadas desde el extranjero por el patrón del clan familiar. Enzo Scarano, con sus gafas oscuras y permanente bronceado repite a tono de reprimenda “Necesito mis chivas, quiero que me reportes puntualmente” a un sumiso León Jurado, quien simplemente asiente y le contesta “Así será mi jefe”. Ante este indecente escenario de mansedumbre y sometimiento se hace impostergable que la acción gubernamental que lleva adelante Rafael Lacava en este Nuevo Carabobo se siga extendiendo de manera dinámica en el municipio San Diego para poder darle oportunas respuestas a los más básicos anhelos y carencias del común, de ese mismo habitante que ha perdido, por la ineptitud, desdén de una inútil alcaldía, la posibilidad de tener acceso al optimismo y la ilusión. Ya habrá lugar para el escenario electoral, para ese aguardado 21N y donde hablarán las “Urnas Electorales” a través del  sufragio  y allí le otorgará a San Diego el control definitivo de su propio futuro.

La siempre reincidencia. Pero este delictivo “modus operandi” a la hora de administrar los recursos del municipio San Diego no es de nueva data, existe todo un verdadero prontuario criminal que está plasmado en las innumerables actuaciones que ha llevado a cabo la Contraloría General de la República. Acudimos a nuestra memoria y plasmamos aquel lapidario informe signado bajo el número 03/09/15 que daba cuenta de las múltiples irregularidades cometidas, con aviesa intención, por parte de la alcaldía de San Diego durante los ejercicios financieros que iban desde el año 2010 al 2014. De esa detallada investigación llevada a cabo por la CGR se hallaron delitos como “El irracional uso de recursos financieros que fueron desviados para favorecer familiares entornos. La repetida y perversa práctica de la evasión de procedimientos de contratación pública para privilegiar a un reducido y selecto cártel de empresas, igualmente la negligente imputación presupuestaria que daba la debida permisividad para que el erario municipal se convirtiera en la caja chica, el flujo de dinámico efectivo para el familiar clan y su favorecido séquito”. Aquel demoledor informe 03/09/15 trajo consigo las respectivas sanciones políticas y administrativas, no solo para Enzo Scarano y su cónyuge, sino que el máximo órgano contralor imputó a un número importante de funcionarios, quienes desde elevadas posiciones se prestaron para la conformación de una verdadera estructura cuyo único objetivo fue celosamente custodiar un verdadero festín de corrupción, excesos y atropellos por parte de la incriminada alcaldía. Así surgían de manera ágil los nombres de Lorraine Da Rocha, Sofía Valles, Wilfredo Miranda, María Mulino, Mariela Hernández, María Carolina Vidal, Indira Falcón, Gladys Camargo, Ernesto Abbas, Carmen Manganiello, y María Guevara.

El turístico terminal. A este cúmulo de irregularidades, se suma una modalidad de estafa promovida por los que han creído por casi dos décadas que el municipio San Diego forma parte de su patrimonio familiar y cuyo erario sirve para saciar su desmedida codicia. Es que estaríamos en presencia del mayor timo o fraude que se tenga registro en el estado Carabobo. Corría el año 2008 y el Alcalde Enzo Scarano anunciaba la construcción de un “moderno” terminal turístico municipal de transporte terrestre y que el ambicioso proyecto contaría con el absoluto soporte económico de la alcaldía del municipio San Diego. Años después presentaron, en una suerte de hábil treta, una oferta para vender diferentes inmuebles o locales dentro del inexistente terminal turístico. Centenares de personas sucumbieron ingenuamente en la elaborada estafa y hasta ahora, después de largos años, no han recibido respuesta alguna por parte de los directos responsables y mucho menos el destino final de sus respectivas inversiones. El clan ha decido no afrontar o dar la cara por el escabroso tema. Enzo Scarano, Rosa Scarano y sobre todo el actual alcalde, el sumiso León Jurado, que por cierto fungiera como síndico procurador municipal cuando se confeccionaba la elaborada estructura legal para defraudar a innumerables personas que confiaron sus patrimonios a la construcción del ficticio terminal turístico. Por ello nuestro exhorto a los diferentes órganos competentes. Es inadmisible que se permita este tipo de dolosas prácticas que son la cruda continuidad de la incontrolable vocación al delito por parte de la más nefasta administración municipal que haya exhibido el municipio San Diego.

Las basuras de San Diego. Otro audaz episodio  lo constituye la contratación de una empresa privada para la prestación del  servicio público de recolección de la basura. La privilegiada empresa escogida sin procedimiento licitatorio alguno y sin el aval de la cámara edilicia es FOSPUCA, quien en connivencia con el petardista alcalde fijaron desproporcionadas tasas y que fueran canceladas, de puntual manera, en divisa extranjera. La empresa reporta mensual y puntualmente al sumiso alcalde quien en un acto de abierto descaro solicita a la cámara municipal un permiso para ausentarse del país, designando un “alcalde encargado”. En el exterior lo estaba esperando su patrón, Enzo Scarano, quien con una estampada franela y una refrescante bebida lo recibía en la amplia piscina residencial. El sumiso León tímidamente arriba a la acordada cita, baja la cabeza en señal de reverencia y en baja voz le llega a susurrar “Jefe aquí están sus chivas, yo nunca le fallo, siempre estaré incondicionalmente a sus órdenes”. Y esa es la verdad.