EL país que queremos: Adiós para un amigo

EL país que queremos - Notitarde
Miguel Antonio Parra Giménez, columnistas del día en Notitarde

La semana pasada se nos fue a la vida eterna el decano de los Periodistas de Carabobo, Alfredo Fermín, no pude despedirme de él por no encontrarme en la ciudad, hace unos meses lo llamé por teléfono cuando la común amiga Charito Rojas me comentó que estaba muy deprimido y que no lo veía bien, le ofrecí visitarlo, pero mis actividades me llevaron fuera de Valencia y la pandemia no me permitió regresar, quedé en deuda.

Alfredo y yo, fuimos desinteresados amigos, compartimos diversos espacios, nos teníamos un cariño muy especial, él siempre pendiente de los míos, yo pendiente de lo que sabía le gustaba, su familia fue Valencia, nuestras costumbres, su cultura, el Ateneo, la niña de sus ojos, el Salón Michelena, la Virgen del Socorro y su cofradía, la Catedral de la cual era asiduo visitante desde los tiempos en que entró a trabajar en la sede del Carabobeño en la calle Urdaneta, la que siempre fue su hogar. Alfredo fue el primer periodista graduado que llego a Valencia, la que hizo suya, la providencia de manos de su devoción, nos lo trajo a la ciudad.

Alfredo quien quiso ser sacerdote en sus inicios de juventud, terminó siendo un apóstol del periodismo, le gustaba la lectura, la poesía, la música, la cultura en general, era un gran conocedor de las artes, y frente a su sencillez, brillaba su talento. Era pues un hombre tímido, cualquiera podía pensar que antipático, humilde en todo actuar, prudente, caballero, con el que se aprendía en cada conversación. Era un buen amigo, con quien compartí momentos bien interesantes.

Tuve la oportunidad de compartir un viaje con él y otros amigos, uno muy especial fue un viaje a Moscú, allí le pude observar su pasión por el conocimiento de la historia y la cultura, el saber apreciar con detalle el valor del arte y de la música, cualquier fuera su género. Igual compartir su afición a los toros, era un entendido de los buenos, un crítico justo del arte del toreo, tenía sin duda una formación universal.

Alfredo fue un gran devoto de la Virgen del Socorro de Valencia, un admirador de Michelena, un investigador de la historia cultural de la ciudad y de su universidad, un entrevistador fuera de serie, por décadas mantuvo el programa radial en radio latina “Punto de vista”, en sus inicios en conjunto con Pablo J Hernández, compañero del Carabobeño, también un programa de música clásica los domingos en la mañana y su columna en el Carabobeño “Hoy y después en Valencia”, donde seguía de cerca lo que pasaba en la ciudad. Junto a todo ello, cubrió la fuente política, cultural, eclesiástica y las entrevistas dominicales que publicaba el Carabobeño, como las que fueran necesaria. Alfredo ejercía el periodismo de domingo a domingo, era un cronista a tiempo completo, un gran amigo, un ser especial, al que le ha tocado su partida.

Desde esta tribuna quiero expresar mi pesar por su fallecimiento, extender a su familia del Carabobeño, a su compañera de labores de los últimos años Beatriz Rojas y a sus colegas con los que mantuvo especial relación, mis sentimientos de afecto hacia quien fue un icono de la ciudad. Alfredo supo hacer a la calladita, como diría Machado, “estelas en la mar”.

Otro pesar

En estos avatares de la política, conocí a un joven ciudadano, que siempre le preocupo el bienestar del país, un miembro de la sociedad organizada, un promotor de la democracia plena, Ángel Guigni, un vecino de la parroquia San José, de quien doy fe de se entregó a la causa de la democracia, quien lamentablemente también se nos fue la semana pasada en los brazos del Señor. A sus familiares y amigos, mi sentimientos de afecto y de pesar.

Por: Miguel Antonio Parra Giménez