Experiencia Merideña

Esta semana pasada se celebró el MaelecAD Andino, la congregación de la maquinaria de carne y hueso de los adecos en Mérida, los secretarios generales seccionales de buena parte del país asistimos y, fui designado por mis compañeros homólogos para dirigir unas palabras a la plenaria, en reconocimiento al éxito del MaelecAD Sindical celebrado en Valencia el pasado 23 de noviembre. Todo un honor pues compartí escenario con Bernabé Gutiérrez, miembros del CEN, diputados de la AN, el compañero gobernador del Estado Mérida Ramón Guevara, así como con el Alcalde de esa ciudad Alcides Monsalve.

Al ser informado de la agenda, medité sobre las palabras que serían de interés de los andinos. Pensé, inicialmente, en recordar el valor de los mártires andinos, encabezados por Luis Alberto Carnevalli Rangel, “un andino sin fronteras” que sacrificó su vida por construir nuestra democracia, murió en la cárcel de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez padeciendo un cáncer sin ayuda médica. Señale en mis palabras al auditórium, que así nos trata la dictadura a los civiles cuando disentimos de ella y luchamos por la democracia y la libertad.

Pensé, además, que los compañeros andinos podrían observar con interés la experiencia altamente satisfactoria del MaelecAD Sindical que, respaldado en el liderazgo laboral del Miguel Quiroz y el Buro Sindical Nacional, logró reunir a 7 mil dirigentes sindicales en Carabobo para ratificar nuestro compromiso con el diálogo tripartito.

Finalmente palabras de agradecimiento y reconocimiento al pueblo merideño, ellos nos han  enseñado el camino, más que con palabras, con hechos. Cuando ha tocado protestar, protestan aguerridamente. Cuando ha tocado resistir, resisten irreductiblemente. Cuando ha tocado votar, votan y cobran. En el alma de los andinos no hay miedo, no hay duda, no hay claudicación, la meta es el triunfo de la democracia y el fin de la dictadura.

Los merideños eligieron a su gobernador, la dictadura le quita su presupuesto y sus competencias, pero igual siguen luchando junto a él porque es su voz alzada de justicia. Nadie cae en la propaganda de guerra del psiquiatra, ni en el chantaje del control social, van de frente por el camino democrático que implica restituir la confianza en el voto y, finalmente, que las mayorías castiguen a la usurpación.

Lógicamente, de Mérida vengo renovado. Fue una experiencia plena de aprendizaje y un estímulo a seguir luchando. Que la experiencia andina nos ilumine el camino a toda Venezuela, los hechos lo demuestran. En Carabobo el deber es trascendental, todos lo saben, ¡Si Carabobo se levanta, Venezuela se levanta!

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