FARANDULAZO: Recordando a Benito Galarraga

FARANDULAZO - Notitarde
Vicente Gramcko, columnista en Notitarde

Hay nombres que quedan grabados en la memoria colectiva de una ciudad. Pertenecen a todas las personas que transitan a diario, en sus calles y avenidas. Por ejemplo, el de Benito Galarraga. Educador, músico e investigador incansable, fue un gran defensor del folklore venezolano. A él se le deben muchas páginas de gloria, en ese sentido. Esta semana, estaríamos celebrando un año más de su existencia, de haber estado vivo, pues vino al mundo el 12 de enero de 1908, en Caño de Urape, Barlovento (estado Miranda).

Consciente de su estirpe y atendiendo a su vocación musical, se dedicó a cultivar la canción popular y llegó a dominar varios instrumentos. Por cosas del destino, llega a Valencia, donde se establece y funda su familia. Eran momentos en los cuales se conformaba el componente cultural de las escuelas dependientes de la gobernación del estado.

Eduardo Moreno, actor y profesor de arte dramático, había sido designado por el ejecutivo para hacer dicha conformación. Fue así como surgieron varias instituciones educativas de artes y oficios, como por ejemplo la Escuela de Folklore. Su primer director fue un hombre de teatro: Miguel Torrence. A él se le debe el correcto inicio de sus clases. En esos tiempos, estaba ubicada en la avenida Anzoátegui, cruce con calle Colombia, muy cerca del colegio “Don Bosco”.

Al poco tiempo de su inicio, Benito Galarraga fue designado director de dicha casa de estudios, atendiendo a su extensa hoja de vida como estudioso del folklore, que dieron origen incluso a varios volúmenes, algunos de los cuales conservo en mi biblioteca, como un tesoro incalculable.

La escuela abrió sus cátedras de arpa, guitarra, cuatro, mandolina, canto y teoría y solfeo (lo que hoy se llama lenguaje musical). Profesores como Margarita Ruíz y Gallegos, Flor Gornéz y Gallegos, Marina de Pereira, Otto Sandoval Agudo, Pepito Mijares y el propio Galarraga, entre otros, formaban parte inicial de su staff. Con el tiempo, pasaron por sus filas otros músicos como Clarita Díaz, Pedro Heredia, Jesús González y Coromoto Sandoval Agudo, que dejaron gratos recuerdos. Quien esto escribe se siente orgulloso de formar parte de sus numerosos egresados.

De “La Pastora”, la escuela pasó a su sede propia en la parroquia “La Candelaria”, exactamente en la avenida “Andrés Bello” cruce con la calle Bermúdez Coussin, donde funciona actualmente. Hoy en día, la Escuela de Folklore lleva el nombre de Benito Galarraga, quien murió en Valencia, el 22 de abril de  1980, dejando ese hermoso legado como recuerdo.

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