La Pluma Rosa: “La Juventud es el Futuro”

La Pluma Rosa – Notitarde
Richard Navarro de La Rosa, columnista en Notitarde

América latina en los últimos 20 años ha comenzado a revertir los indicadores de exclusión de los jóvenes en especial en la República Bolivariana de Venezuela después de sancionada Constitución de 1999. Hoy más que nunca debemos considerar su importancia, no solo por su considerable peso demográfico que posee dentro del conjunto de la población, sino también por la incomparable potencialidad que la juventud tiene para impulsar cualquier cambio y adaptarse a ellos. Así mismo, en el seno de la juventud se concentran las mayores tendencias para el cultivo de valores como la solidaridad, la justicia, la libertad, la creatividad. De igual manera la población juvenil alberga en su interior las más poderosas capacidades de organización, participación y protagonismo en cualquier actividad social.

Ahora bien, si hacemos una mirada retrospectiva al interior de la historia del trato de la juventud antes de la llegada de la revolución, encontramos herencias dramáticas de exclusión y distorsión que durante décadas castigaron a la mayoría de los jóvenes donde se impuso un modelo pernicioso contra la juventud puesto que sus políticas neoliberales fueron clausurando de manera creciente las condiciones y las oportunidades de inserción de la mayoría de las y los jóvenes.

Podemos citar ejemplos de esas políticas de exclusión contra la juventud como restricción de la matrícula universitaria, el empobrecimiento de la calidad de la enseñanza, reforzando el modelo de élites, la precariedad del empleo juvenil, y sobre todo la siembra en la conciencia juvenil de las más perversas manifestaciones de egoísmo y de consumismo. De igual forma el esquema de relación con los jóvenes basado en el utilitarismo, la cultura del clientelismo y la proliferación del hedonismo, es decir las escasas políticas de juventud que se desarrollaban solo buscaban reproducir el modelo de explotación y de enajenación de la conciencia colectiva de los jóvenes en Venezuela. Ahora bien, la juventud venezolana tiene el gran reto de asumir la nueva independencia nacional como una de las banderas más importantes y enarbolar el legado de José Félix Ribas que 200 años después con el trabajo, el estudio y la creación de nuevas actividades que hagan nuestra patria una nación productiva.

Materializar el llamado que nos hizo el guía de la revolución bolivariana Hugo Chávez cuando indicaba que le llegó la hora a la juventud, que debíamos romper con aquella imposición que castraba la creación heroica de los jóvenes al asumir la máxima “la juventud es el futuro” para ahora estar a la vanguardia asumiendo que somos el presente que construye futuro.

La responsabilidad de la juventud debe enfocarse no en el tema mercantil ni dedicarse al cálculo perverso de cuántos dólares me asigna el estado para un viaje al exterior. El momento histórico que vive el mundo reclama una juventud que se atreva a crear, a inventar , a proponer y por ende a construir una sociedad justa , equitativa donde las condiciones materiales se subordinen a las resoluciones colectivas de los temas comunes de la sociedad.

Es este el momento de la juventud, asumamos el reto de producir, de reactivar el aparato industrial, de abandonar el ensamblaje, dejar de ser una nación de maquila y sobre todo nuestra juventud universitaria debe romper con las aulas de cristal y salir a construir un país de oportunidades para todos.

Las conquistas de la juventud corren un doble peligro: la dependencia del rentismo petrolero,  y por otro lado el arquetipo de la sociedad de consumo. Solo lograremos la verdadera independencia económica en la medida que nuestra juventud asuma el trabajo, la productividad, el valor agregado nacional y la construcción de un imaginario colectivo propio sin modelos impuestos, y que responda al interés del nuevo republicano que busca mayor inclusión y la erradicación total de la miseria y la pobreza en Venezuela.

Por: Richard Navarro de La Rosa