Laura Antillano: Vigencia de José Rafael Pocaterra

Laura Antillano - Notitarde

El encierro obediente y necesario nos lleva, entre muchas otras cosas, a la relectura de gente que queremos, y así volvimos, una y otra vez a Pocaterra entre otras cosas al cuento: La I Latina, que siempre nos ha conmovido mucho.

Pocaterra escoge como protagonista a una maestra, cuyo hermano, alcohólico, irresponsable, se convierte en progreso en su más terrible desgracia. La perspectiva del niño, alumno de esa maestra, cuya voz da la visión de la historia, es conmovedora siempre.

Hace un par de años, en un taller de guion y adaptación de la literatura al cine, trabajamos este cuento con compañeros que hicieron un estupendo trabajo, incluso docentes ellas el resultado merecía realmente ser filmado, pero fue la parte del proyecto presentado al Cnac que se quedó en el aire. Ojalá, en cualquier momento existan los recursos y el empuje necesario de los creadores cinéticos, y se lleve a cabo su realización.

Los cuentos grotescos de José Rafael Pocaterra son una verdadera cantera de visiones múltiples, de circunstancias y personajes, que dan una visión de su época y de la nuestra también. La complejidad de sus tramas lo hacen un autor con una mirada múltiple en lo social.

Si sumamos toda su cuantiosa obra, y lo que le significó escribir algo más como Memorias de un venezolano en la decadencia, tenemos que reconocer en él a un intelectual sin medidas, a un ser humano curioso por el mundo y la vida, penetrante en su juicio, y actuante activo de su época con proyección de futuro.

Carabobo como entidad debe asumir esa bandera y en las escuelas y liceos darle continuidad a la lectura de su obra con animación y constancia.

Nos alegró mucho ver en la feria del libro del año a los autores Jesús Mercado y José Monsalve en una lectura recreada de varios de sus cuentos, fue muy bueno, y ellos deberían ser promovidos, apoyados por instituciones educativas para que fueran de liceo en liceo, abriendo un dialogo al respecto, cuando pase la pandemia, claro. Pensamos que aún ahora podrían prepararlo y ser filmados o grabados, aprovechar el flujo de las redes y dar a conocer de ese modo a quien no los haya leído. Estos cuentos de Pocaterra están vigentes siempre.

Queda ahí la idea para su difusión, y valdría la pena, desde la jefatura de Denis Miraldo y la Casa Pocaterra para aupar iniciativas como estas.

Laura Antillano