Laura Antillano: Todos somos comunicadores

Laura Antillano - Notitarde

El padre Numa saluda a comunicadores y comunicadoras en el Día Mundial de las comunicaciones, su palabra sensata siempre, se sitúa en  la bondad y la sensatez, y se permite citar en su misa a ese gran comunicador que fue Aquiles Nazoa, y a quien tanto hemos celebrado últimamente anunciando los 100 años de su nacimiento.

Estos días, cuya otra noticia tangencial ha sido la llegada de los buques iraníes a puerto venezolano, con la gasolina y otros insumos fundamentales para su procesamiento, y en general para aligerar los problemas de la cotidianidad de los venezolanos en la diligencia del día a día.

Y si de algo no nos podemos quejar es de la existencia de un diálogo de múltiples voces, (que a veces recuerda la Torre de Babel), en la puesta en órbita  de nuestra vida venezolana en territorio.

Como señala la consigna del escritor argentino Mempo Giardenelli en el afán permanente de su fundación allá en el Chaco (Argentina) de promoción a la lectura: “Leer abre los ojos”, nosotros, desde el espacio de la literatura, nos seguimos conectando a la vida desde las palabras de la poesía, y celebramos lo bueno, en su reflexión incansable.

La lluvia se nos regala por ráfagas para el calor que aprieta, nuestra cuarentena (ya en plan de ochentena) nos afina la observación al paisaje de siempre desde las ventanas, con sus breves cambios cotidianos, y recordamos palabras de Alí Pérez, en su maravilloso poema a las palomas de Calicanto, cuando dice: “Voy y vuelvo/en el vuelo de un pájaro/que bajo la garúa/oprime el peso de la mirada/con embrujo de ausencias./Y hace a la provincia/otro país de blancas y húmedas paredes./Donde un hombre/bajo sombríos aleros/observa el chaparrón que pasa”.

Esta espera mundial pandémica, que encoge los corazones ante las cifras de pérdidas humanas en todo el planeta, en número creciente, inconmensurable, nos obliga a la reflexión permanente y la revisión de la historia humana. Ignacio Ramonet, da en el clavo cuando señala que son elementos de antigua data los que nos están defendiendo: el agua y el jabón, el aislamiento, el tapabocas (la máquina de coser), la cuarentena. ”La humanidad ha tenido que recurrir a productos y a técnicas viejos de varios siglos atrás. Respectivamente: el jabón, descubierto por los romanos antes de nuestra era ; la máquina de coser, inventada por Thomas Saint en Londres hacia 1790; y, sobre todo, la ciencia del confinamiento y del aislamiento social, afinada en Europa contra decenas de oleadas de pestes sucesivas desde el siglo V…58 ¡Qué lección de humildad!”. No se pierdan su artículo, ubicable  fácil en redes sociales.

Laura Antillano