Laura Antillano: Volver a aprender siempre

Laura Antillano - Notitarde
Laura Antillano, columnista en Notitarde

Agosto siempre fue el mes de las vacaciones, decimos siempre: desde la escuela, el grupo familiar, la adolescencia, el correr de los años, el preparar esos días para otros que nos acompañan, valorar los relativos cambios de clima y paisaje.

Con el aislamiento pandémico todo es como igual, es como estar en el limbo, sin tiempo ni espacio. Pero cabe, en la acción cerebral que debe ser la guiadora de circunstancias como estas, el ver  la  situación y darle un compartimiento en el orden del tiempo, para mantener la cordura.

Vuelve así a tener espacio preponderante el entorno de los otros seres vivos, paisaje alrededor del entorno humano. Los árboles, las semillas que casi sin mayor responsabilidad dejamos caer en la jardinera y después no estamos seguros de cuál es la planta de auyama, la de pimentón, la  de lechosa, hasta que las hojas no dan su dibujo definitivo. O el fruto se hace presente.

Pero igualmente, estamos aprendiendo con paciencia bizantina, a entender las posibilidades tecnológicas, para reunirnos sin reunirnos físicamente, y eso es lo que logran las redes sociales y la virtualidad  de nuestros encuentros colectivos de ahora.

Así pues, se colocan películas en los mensajes de redes , las que podemos ver a hora precisa, y de ese modo la gente del circuito de Festivales y Encuentros de Cine, suscritos al Centro Nacional de Cinematografía, están llevando a cabo sus actividades en común, desde muy distintos y distantes espacios, e igualmente, la gente de la literatura, está llevando a cabo el homenaje al gran Orlando Araujo en su Bienal, organizada desde Barinas, (coordinados por Ana María y Leonardo), con aporte desde todo el país, a cuyo encuentro asistimos virtualmente. (Felicitamos a ambas organizaciones).

Todos, hasta los más mayorcitos, estamos aprendiendo, con las ganas y el empeño necesario. La pandemia nos empujó a ello, tenemos que, con inteligencia y afecto, escoger la paciencia y el equilibrio para entrar a esta escuela, la única que nos hará superar las dificultades, retomando amistades, aprendizajes  sociales, medicinales, alimenticios, y de muchas otras áreas. Y recordemos, como dice la oración aquella, que: “la paciencia todo lo puede”.

Laura Antillano