Laura Antillano. Aprendiendo en reclusión: Que viva la literatura

Laura Antillano - Notitarde

Conversando con amigos lo relativo al concurso de novela Rómulo Gallegos, (cuyo resultado ya ha sido presentado públicamente, con una escritora argentina como ganadora: Perla Suez, quien tiene cuantiosa obra narrativa, alrededor de temas muy particulares, más obra escrita para niños) Y CONSIDERÁBAMOS LO MUCHO QUE ESTOS MESES HEMOS APRENDIDO, CON RELACIÓN A COMUNICARNOS VIRTUALMENTE, ANTE LA IMPOSIBILIDAD DE ACERCARNOS  FISICAMENTE.

En efecto, no ha sido fácil este como pase a otros modos de compartir, pero es un hecho que la necesidad es la madre de las invenciones, y el esfuerzo se hace, de modo que todas las plataformas que ofrecen las redes sociales son oportunidades de encuentro a las que debemos afiliarnos cognitivamente para llenar ese espacio sentimental e intelectualmente necesario, como seres humanos anhelantes del encuentro con nuestros semejantes.

Un amigo iraní, cuando comenzó la pandemia y yo le dije como me preocupaba esto de las distancias necesarias, y el encierro permanente, me recordó que para los escritores esta es la vida real y permanente, porque el oficio lo contiene, y pensé que hasta cierto punto es bastante cierto.

Hoy he estado releyendo las cartas de nuestra querida Teresa de la Parra, y las que escribe desde el Sanatorio donde estuvo recluida en Leysin por la enfermedad, son hermosas cartas a sus amigos, y en ellas la escritora es tan ella misma, profundamente conmovedora y siempre dedicada a observar el entorno con curiosidad sentimental. En una de ellas escribe: “Yo he llegado a creer que hay que abrir el alma al dolor de todos  y recoger algo cada día(…)Yo he llegado a una edad en la que el alma está más madura para el sacrificio y el misticismo. Entre otras cosas porque ya se sabe que no son tan grandes los tesoros como se creía a los veinte años. Por eso observo, admiro y aprendo”.

Y en otra correspondencia desde el mismo lugar de sus últimos días, escribe: “Creo que esta vida, que tiene de cielo, de prisión y de convento, me va a hacer mucho bien. Siento una serenidad inmensa y una especie de benevolencia, de amor casi por todo y por todos”.

La autora de Memorias de Mamá Blanca, de Ifigenia, de las conferencias sobre la condición de la mujer, y de una verdadera correspondencia llena de profundidad y belleza, como corresponde con su sensibilidad e inteligencia, nos da lecciones profundas en estas pocas líneas.

No han sido fáciles estos meses de reclusión, pero todos hemos aprendido o casi todos, hasta nos conocemos mejor a nosotros mismos, y ahora entendemos con mayor lucidez la necesidad de usar las herramientas que tengamos a mano para comunicarnos y aleluya que existen.

Por estos días hemos disfrutado de un muy participativo 14° Festival Mundial de Poesía, organizado por la Casa Nacional de las Letras Andrés Bello, con el poeta Willian Osuna en su coordinación, desde la emisora Vive, a muy diversas horas del día, y el cual terminara el día 29 de noviembre, por lo que todavía hay mucho por escuchar y ver, con cerca de 400 poetas de aquí y del mundo según cuenta el propio Willian.

Del mismo modo que conocemos La Casona ahora centro de cultura con el nombre de Aquiles Nazoa, donde se han mantenido foros, lecturas , presentaciones de libros y muchas cosas más, dentro de la FILVEN 2020, y lo hemos disfrutado por YouTube en redes. Que el aplauso se haga presente.

Laura Antillano