Laura Antillano: Douglas Paredes

Laura Antillano - Notitarde

Recibido con gran tristeza la noticia del fallecimiento del hombre de teatro que fue Douglas Paredes.

Su nombre inmediatamente nos remitió a los espacios de la vieja Facultad de Educación de la Universidad de Carabobo y a su presencia en las aulas de la Mención de Lengua y Literatura, pero no solo allí sino también  en todo lugar donde el hecho teatral tuviera cabida.

Douglas fue alumno de la Mención, pero fue un incansable activista de los relatos, los juegos escénicos, la acción del relatador popular y del que vive para el gesto mágico elemental, la palabra oral en su juego de fantasía.

Era polémico y picaresco, pero capaz de hacer grupo, de crear vínculos inmediatos, de llegar a acuerdos con la concurrencia, el soñador pícaro en la sentimentalidad modesta y auténtica, de quien quiere comunicarse y empujar más arriba los sueños de otros.

Tenía un sentido del humor particular, picaresco, pero solidario. Su capacidad creativa era la de la inmediatez, en el sentido de que le vi construir historias para distraer a niños que indudablemente inventaba al descubrir a sus interlocutores.

Eran un soñador nato y su presencia  iba acompañada de sus seguidores, de amigos, compañeros, a quienes conducía  a  integrarse al juego de la picaresca, a la construcción de la solidaridad siempre en el lugar de lo necesario.

Si mal no recuerdo el grupo de graduandos al que perteneció quería dar el nombre del poeta Mario Benedetti a su promoción, y era Douglas el activista más fuerte de esa idea.

Guardamos de él un bonito recuerdo, una imagen cálida, en la cual se combina la disposición al juego, la broma cariñosa, la actitud solidaria, el deseo de defender a los justos, el modo de hacer crítica constructiva, a su actividad creativa frente  al género  escénico, que era su preferido.

Lamentamos la ausencia de Douglas, que se suma a la de otros compañeros y amigos que en este tiempo de la dura pandemia han partido igualmente. Y hacemos llegar nuestra palabra de solidaridad y acompañamiento en su duelo a su familia y cercanos, de la poesía, el teatro y la vida, familia que en medida grande es la de la Universidad de Carabobo y este estado. Y que brille para él la luz perpetua.

Laura Antillano