Laura Antillano: Quédate en casa

Laura Antillano - Notitarde

Quienes hacen la cola en espera de turno para la gasolina, se relacionan entre si al bajar del automóvil, y comienza de ese modo una cadena de encuentros improvisados, que no deja de traer consecuencias  la pandemia. Todos estamos sensibles. Ayer vimos pasar seguidas seis ambulancias, a las que anunciaba el sonido de sus  sirenas, y es innegable que el corazón y la tristeza nos ocupan la mente frente a esas señales innegables.

La consigna de quedarse en casa es mundial, es evocada en varias lenguas a través de los medios, y probablemente se convierte en un mantra para todos.

Podemos pensar que las circunstancias que estamos viviendo no las vivieron a este punto ni nuestros padres, ni nuestros abuelos, ni nuestros bisabuelos, al menos no en esta dimensión que señala la simultaneidad mundial.

Y no deja de ser sorprendente que una nación como Estados Unidos, este ocupando el primer lugar en índice estadísticos de casos de contagio y fallecimientos por el virus. Seguido por Italia y España. Nos afecta  conocer por diversas vías informativas la debacle que sacude a Ecuador y escuchar el llanto de familiares de víctimas abandonadas con los cadáveres de los suyos, sin apoyo institucional de ningún tipo.

En general esta debacle inusitada en pleno siglo veintiuno es profundamente dolorosa en su llamado al asombro.

Un hermoso poema del colega Faver Páez, poeta y profesor universitario, se me ocurre como un texto muy ilustrativo para estos días, y aquí se los regalo a los lectores:

Cúmplase la orden para que la sombra no sea: Si te tienta la calle/con su fuego que abraza/a comerte la calle/Quédate en casa./Si te pican las venas/y la sangre te habla/y te pide más parques/y más cielos abiertos/ Quédate en casa/No obedezcas el tiempo/del reloj que te mata/con la angustia y la prisa/Quédate en casa/Por ahora sé sabio/Y quédate en casa./La casa no es del miedo/sino de la esperanza/Quédate en casa./Porque viene la Sombra/y es filosa su espada/la casa es nuestro escudo/para dar la batalla/Quédate en casa/.Cuando acabe la furia/cuando rían las puertas/y canten las ventanas/quizá el mundo esplenda/en plenitud de gracia/Para que ocurra el milagro: Quedémonos en casa/.”(21-3-2020).

Así es, quedémonos en casa.

Laura Antillano

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